Osasuna encaja 14 goles en las tres últimas salidas y enciende todas las alarmas

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Pamplona, 12 oct (EFE).- Osasuna ha encajado 14 goles en las tres últimas salidas, una cifra que evidencia la fragilidad de una zaga para la que el técnico Luis Miguel Ramis no encuentra soluciones.

El equipo volvió a hacer aguas este domingo ante el Betis (5-2) y recibió cinco goles por segunda vez esta temporada, lo que agrava una tendencia preocupante: los rojillos han encajado 17 tantos en las cinco últimas jornadas.

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El dato contrasta con la idea con la que el técnico llegó a Pamplona, convencido de construir un equipo sólido desde atrás para crecer a partir de la seguridad defensiva. Ocho jornadas después, esa premisa sigue sin materializarse y la fragilidad de la zaga se ha convertido en uno de los principales problemas del conjunto navarro.

Sólo el Racing de Santander, próximo rival de Osasuna, supera a los rojillos en goles encajados. Con 18 tantos recibidos, el conjunto navarro se sitúa entre los equipos más vulnerables de la categoría. De esos goles, 13 han llegado desde dentro del área y cinco desde fuera. Además, ante el Betis, Ante Budimir anotó el primer gol en propia puerta de Osasuna en lo que va de temporada.

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La dificultad para cerrar la portería también queda reflejada en otro registro: de las ocho jornadas disputadas, Osasuna únicamente ha conseguido mantener su meta a cero ante el Levante y el Getafe. Una estadística que refleja las dificultades del equipo para sostener resultados y competir con regularidad.

Ramis ha probado distintas alternativas para corregir los problemas de su equipo. El entrenador ha alternado sistemas con cuatro y cinco defensas y diferentes futbolistas, buscando una fórmula que aporte mayor consistencia, pero los cambios no han dado el resultado esperado.

La falta de fiabilidad persiste independientemente del dibujo elegido y deja al técnico ante el reto de encontrar soluciones cuanto antes.

La portería también ha vivido cambios. Sergio Herrera comenzó la temporada como titular y encajó ocho goles en cinco jornadas, con seis paradas registradas. Tras ese inicio, Ramis decidió darle una oportunidad a Aitor Fernández en el encuentro frente al Atlético de Madrid.

El cambio, por el momento, tampoco ha servido para frenar la sangría. Aitor recibió cuatro goles ante el conjunto rojiblanco y encajó otro en el empate posterior frente al Rayo Vallecano. En total, el guardameta vasco acumula diez tantos recibidos en tres jornadas, nueve de ellos desde fuera del área y uno desde dentro.

Tan sólo Alejandro Catena parece asentado en la zaga, con futbolistas como Enzo Boyomo y Rockson Yeboah, que no están nada finos, Unai Santos con sólo tres encuentros en la élite y Jorge Herrando, lesionado que comienza a ver la luz al final del túnel.

La temporada todavía ofrece margen para reaccionar, pero los números empiezan a encender las alarmas. Osasuna necesita recuperar la solidez que pretendía instaurar Ramis y encontrar un equilibrio que le permita competir sin conceder tantas ocasiones ni tantos goles. La alternancia de sistemas y el relevo en la portería no han solucionado, hasta ahora, las carencias de un equipo que sigue sin encontrar la tecla defensiva.

La comparación con el curso anterior añade perspectiva al problema. A estas alturas de la competición, el Osasuna dirigido por Alessio Lisci había encajado únicamente ocho goles en ocho partidos, diez menos que el actual registro rojillo. Una diferencia considerable que evidencia la magnitud del reto que tiene por delante Ramis: reconstruir la seguridad defensiva antes de que esta debilidad siga condicionando la temporada. EFE

le/jr/cmm

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