0-1. Grecia tuerce el inicio de la era Klopp

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Redacción deportes, 27 sep (EFE).- Grecia torció este domingo el inicio de la era de Jürgen Klopp, que no conoce la victoria después de dos partidos al frente de Alemania, derrotada 0-1 por primera vez en su historia por el combinado dirigido Ivan Jovanovic gracias a las intervenciones de Konstantinos Tzolakis y al tanto de Dimitris Kourbelis, que silenció al público alemán presente en el WWK Arena de Augsburgo a quince minutos del final.

Klopp afrontó su segunda prueba después de aprobar el estreno frente a Países Bajos. El empate en el Johan Cruyff Arena de Ámsterdam (1-1) no fue un mal resultado. Enfrente estaba otro equipo en construcción, el de Xavi Hernández, pero también el gran rival de Alemania por la primera plaza del grupo. Después le llegó el turno a Grecia, vencedora ante Serbia (1-2) y situada ante una excelente oportunidad para presentar una candidatura inesperada.

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El seleccionador alemán se vio obligado a modificar su ataque por la lesión muscular de Havertz, sustituido por Ebnoutalib, pero aprovechó el encuentro para mover más piezas. Nübel ocupó el lugar de Ter Stegen en la portería, Vagnoman relevó a Treu en el lateral derecho, Bisseck permitió descansar a Schlotterbeck y el debutante Conté reemplazó a Amiri en la mediapunta.

A Ivan Jovanovic le convenció mucho más lo sucedido en Belgrado. Apenas tocó su equipo: Androutsos sustituyó a Kourbelis y Tetteh a Kostoulas. Grecia compareció en Augsburgo con un plan sencillo, reconocible y poco dado a las aventuras: cerrar espacios, resistir cerca de su área y esperar alguna grieta alemana para salir al contragolpe.

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El partido obedeció durante la primera parte al guion previsto. Alemania acumuló la pelota, instaló el juego en campo contrario y encerró a Grecia, pero su dominio fue más territorial que amenazante. Le costó un mundo encontrar claridad en los últimos metros y apenas consiguió atravesar una defensa griega numerosa, ordenada y cómoda en la resistencia.

Adeyemi fue la excepción. El jugador del Barcelona pareció el alemán más despierto, el único capaz de acelerar una jugada y alterar el ritmo cansino del ataque. Dispuso de las dos ocasiones más claras para derribar la muralla griega. La primera nació, paradójicamente, de uno de los escasos avances de Grecia: Alemania recuperó la pelota tras un córner, Adeyemi recorrió el campo, se plantó ante Tzolakis y elevó demasiado su remate.

Después volvió a probar al guardameta griego con un disparo desde fuera del área, potente y cargado de efecto. Tzolakis respondió con una intervención magnífica, una mano salvadora que sostuvo a una Grecia empeñada en convertir el partido en una prueba de paciencia para Alemania.

Nada cambió tras el descanso. Grecia regresó al terreno de juego dispuesta a resistir y Alemania volvió a encontrarse con el mismo paisaje: mucha pelota, poco espacio y Tzolakis como último obstáculo. Conté, casi nada más salir de los vestuarios, intentó romper el empate con un disparo envenenado dirigido a la escuadra, pero el guardameta griego volvió a estirarse para desviar el balón y conservar un empate que comenzaba a desesperar al conjunto de Klopp.

Esa desesperación alemana parecía formar parte del plan griego. A falta de media hora, Grecia abandonó su refugio, se soltó las ataduras y comenzó a mirar hacia la portería de Nübel. Alemania continuaba teniendo la pelota, pero ya no gobernaba el partido. Grecia fue creciendo a medida que el conjunto de Klopp perdía claridad, energía y confianza.

Primero avisó Ioannidis con un remate que salió rozando el poste y poco después llegó el golpe. Kourbelis recogió el balón en el centro del área y armó un zurdazo qu desvió Kimmich y engañó a Nübel. El gol tuvo una dosis de fortuna, pero también premió la valentía de una Grecia que supo interpretar mucho mejor el cambio de escenario.

A Alemania le quedaba un cuarto de hora para evitar un estreno amargo de Klopp ante su afición. El seleccionador recurrió a Gnabry y acumuló atacantes, pero el problema no estaba en el número, sino en las ideas. El delantero alemán dispuso de una buena oportunidad, aunque volvió a encontrarse con Tzolakis, convertido en el dueño absoluto de su área y en el gran responsable de la resistencia griega.

Al final, Grecia consumó la sorpresa y confirmó su magnífico comienzo con dos victorias en dos jornadas. Es líder de su grupo y Alemania, en cambio, cerró la noche entre dudas. Un empate y una derrota es un balance demasiado pobre para el inicio de una nueva era. Klopp todavía no ha conseguido que su equipo carbure y encajó, ante su público y frente al adversario menos esperado, su primera derrota como seleccionador alemán.

- Ficha técnica:

0 - Alemania: Nubel: Vagnoman, Bisseck, Tah, Brown; Nmecha, Kimmich; Adeyemi (Gnabry, min. 76), Conté (Wirtz, min. 65), Schade (Burkardt, min. 65); y Ebnoutalib.

1 - Grecia: Tzolakis; Vagiannidis (Saliakas, min. 46); Mavropanos, Retsos, Tsimikas; Karetsas, Androutsos, Zafeiris (Kourbelis, min. 59), Tzolis (Masouras, min. 81); Pavlidis (Michalailidis, min. 89) y Tetteh (Ioannidis, min. 59).

Gol: 0-1, min.74: Kourbelis.

Árbitro: Chris Kavanagh (Inglaterra). Mostró cartulina amarilla a Biseck (min. 17) por parte de Alemania y a Vagiannidis (min. 21), Karetsas (mn. 23), Retsos (min. 57), Kourbelis (min. 59) por parte de Grecia.

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo 2 de la Liga de Naciones disputado en el estadio WWK Arena de Augsburgo ante unos 28.000 espectadores. EFE

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