Oussama, un mes tras el salto a Ceuta: de la playa del Trampolín al limbo de Loma Colmenar

Guardar

Laura Rincón

Ceuta, 4 sep (EFE).– La primera vez que Oussama se cruzó con la cámara de EFE fue el 8 de agosto. Estaba sentado sobre la arena de la playa de El Trampolín, unos días después de una travesía a nado de tres horas que estuvo a punto de costarle la vida.

PUBLICIDAD

Aquel día lucía una escayola en la mano por la fractura de un dedo sufrida al tocar tierra, pero en sus ojos aún brillaba la euforia reciente por haber conseguido entrar en Ceuta. Hoy, casi un mes después, el escenario y el semblante son completamente distintos.

El joven marroquí de 21 años aguarda ahora en los exteriores del asentamiento provisional de Loma Colmenar, hasta donde llegó después de haber estado durante más de un mes en la playa del Trampolín.

PUBLICIDAD

El paso de los días le ha marcado el rostro: la fatiga acumulada se refleja en unas marcadas ojeras y en una mirada en la que el agotamiento ya no se puede disimular. Tampoco en su cuerpo: ya no lleva la escayola de entonces, pero el dedo sigue visiblemente hinchado y deformado, con las secuelas de una recuperación que no ha sido la más adecuada.

En sus pies también se aprecia a lo que se ha tenido que enfrentar este último mes. Tras semanas caminando y durmiendo con el mismo calzado sin calcetines, hoy camina en chanclas, dejando al descubierto un vendaje que cubre las heridas abiertas por el roce continuo.

De la playa al asentamiento temporal

"Llegué ayer aquí porque dijeron que dejarían entrar a algunos migrantes al campamento", explica Oussama en inglés a las puertas del recinto. Tras semanas en la playa de El Trampolín, la masa de gente se ha ido dispersando a medida que se habilitaban espacios, aunque allí todavía quedan cientos de migrantes.

Al escuchar los rumores sobre la apertura de plazas en el centro temporal de Loma Colmenar, Oussama decidió dejar la costa y trasladarse a las inmediaciones del asentamiento. Allí ha vuelto a pasar la noche a la intemperie, pegado a las fachadas de las viviendas colindantes. "No tenemos otra opción, es el lugar más cercano al centro", asume con resignación.

La búsqueda de asilo y la esperanza intacta

El entorno de Loma Colmenar refleja la tensión social que se ha ido acumulando en las barriadas periféricas de Ceuta en las últimas semanas. La presencia de cientos de personas pernoctando en las aceras ha elevado el malestar del vecindario, aunque Oussama señala que la presencia policial y militar mantiene la calma en la zona.

Consciente del recelo que genera el hacinamiento en las calles, se apresura a repetir con determinación el mismo mensaje que dio el primer día que habló con EFE: "No he venido a meterme en líos, solo quiero pedir asilo".

A pesar de la incertidumbre, mantiene la esperanza intacta. Aún sueña con terminar sus estudios de informática y poder enviar dinero a su madre enferma en Marruecos, pero sus gestiones inmediatas son ahora burocráticas y urgentes.

"Tengo mis pruebas y quiero pedir asilo, por eso vine a Ceuta", insiste mientras aguarda junto a decenas de jóvenes una noticia que no termina de llegar.

Treinta días después de jugarse la vida en el mar, Oussama ha cambiado la playa por las calles de Loma Colmenar, aferrado a la única idea que lo mantiene en pie: que su oportunidad acabe llegando.

lrs/vg/mcm

(foto) (vídeo)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD