Víctor Martí
Barcelona, 9 abr (EFE).- Ni la actuación arbitral, muy criticada por el entrenador Hansi Flick, ni el acierto ofensivo acompañaron al Barcelona en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones frente al Atlético de Madrid, que afrontará la vuelta con una ventaja de dos goles en el Metropolitano, donde el equipo azulgrana se aferra a su espíritu combativo para culminar una proeza.
El Barça lo intentó todo en la ida, pero los detalles, tan importantes en una competición como la 'Champions', explican la primera derrota azulgrana en el remodelado Spotify Camp Nou, donde los pupilos de Flick dieron la cara a pesar de jugar más de 45 minutos con un jugador menos por la expulsión de Cubarsí.
Y fue precisamente la roja directa al internacional español al filo del descanso la que cambió el signo del encuentro, y quizá el desenlace de la eliminatoria. En un primer instante, el colegiado István Kovács castigó la falta del gerundense a Giuliano Simeone con una amarilla, pero a instancias del VAR cambió su decisión y mostró roja directa al azulgrana al interpretar que era el último hombre en defensa, a pesar de que el atacante colchonero no tenía el balón controlado.
Flick, el vestuario y el entorno azulgrana entienden que, a partir de ese momento, el árbitro rumano, que antes de esa acción no sacó una posible segunda amarilla a Koke Resurrección, pareció perder el control del encuentro. Así, en el minuto 54, su asistente de VAR, el alemán Christian Dingert, no le avisó cuando Marc Pubill cogió el balón con las manos después de un saque de portería de Juan Musso.
La regla 16.2 del IFAB (International Football Association Board), responsable de las reglas del juego, referente al saque de meta es bastante clara al respecto: "Si, una vez que el balón esté en juego, el jugador que ejecutó el saque volviera a tocarlo antes de que lo toque otro jugador, se concederá un libre indirecto; en caso de que cometa una infracción por mano: se concederá un tiro de penalti si la infracción se cometió dentro de su área penal".
Además de las decisiones arbitrales, al Barça le faltó acierto en los últimos metros. Y no fue porque sus futbolistas no lo intentaran. Fiel a su opulencia ofensiva, el equipo de Flick generó 60 ataques, por los 20 de su rival, y probó 19 disparos a puerta, 14 más que el Atleti.
Y pese a ello, el Barça se quedó sin marcar en casa por primera vez en 40 partidos oficiales, desde la derrota liguera por 1-0 ante el Leganés en diciembre de 2024.
Rashford, uno de los más incisivos, no tuvo su mejor noche de cara a portería. Tampoco ayudó la poca participación de los dos '9' del equipo. Ni Robert Lewandowski, que fue sustituido al descanso, ni Ferran Torres, que entró en la segunda parte, generaron peligro.
En cambio, el Atlético tuvo suficiente con un golazo de Julián Álvarez de libre directo y un remate de Alexander Sorloth, sus dos delanteros centros, para encarrilar la eliminatoria. La gran carpeta del próximo mercado azulgrana es la del '9'. Sin un 'matador' parece que no alcanza en la 'Champions'.
Y es que el fondo de armario del Atlético contrasta con las carencias del Barça, que afrontó la eliminatoria sin dos puntales como Raphael Dias 'Raphinha' y Frenkie de Jong, ambos lesionados.
El delantero brasileño y el centrocampista neerlandés son dos futbolistas esenciales para Flick. El primero destaca por su capacidad de sacrificio y pegada, mientras que el segundo es el compañero ideal para Pedro González 'Pedri', que en la ida solo pudo jugar 45 minutos por unas pequeñas molestias musculares.
A pesar de las ausencias y la inferioridad numérica durante más de medio tiempo, el Barça compitió, no renunció al balón y buscó un gol que no llegó. Quizá por ello, el vestuario y el entrenador no renuncian a la remontada en el Metropolitano.
Y eso que los precedentes en la Copa de Europa no sonríen a los azulgranas. En solo ocho ocasiones un equipo que había perdido el partido de ida en casa superó una eliminatoria de la máxima competición europea.
El único equipo visitante que logró remontar una desventaja de dos goles en un partido de vuelta fue el Manchester United en los octavos de la temporada 2018-19. Después de perder por 0-2 en Old Trafford, los 'red devils' ganaron 1-3 al Paris Saint-Germain. El gol de la clasificación lo marcó el ahora azulgrana Marcus Rashford al transformar un penalti en el tiempo añadido.
Además, el Barça de Flick ya sabe lo que es superar por dos goles de diferencia en el Metropolitano. El curso pasado, remontó un 0-2 en contra en la segunda parte tras marcar cuatro tantos en los últimos 20 minutos. Para repetirlo dentro de cinco días, los jugadores azulgranas deberán afinar la puntería y, si puede ser, que las decisiones arbitrales le acompañen. EFE

