Transformar y donar, por ese orden: cómo cumplir la Ley de Desperdicio Alimentario

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Madrid, 1 abr (EFE).- Los agentes de la cadena alimentaria con una superficie superior a los 1.300 metros cuadrados deben, desde este viernes, establecer una "jerarquía de prioridades" para sus desperdicios en la que primen la transformación de los productos no vendidos en otros destinados al consumo humano.

Convertir el pan duro en pan rallado, utilizar la fruta madura para elaborar postres o emplear excedentes de carne para hacer caldos son algunos ejemplos de esta transformación que la Ley de Desperdicio Alimentario establece como prioritaria en la cadena.

Para alimentos que no se puedan transformar, el siguiente paso debe ser la donación para consumo humano, una medida que celebran los bancos de alimentos, responsables de la distribución en España de 115.563 toneladas anuales de comida, según datos de 2024.

Como tercer escalón la ley habla de destinar los desperdicios a la alimentación animal y a la fabricación de piensos; el cuarto es el empleo como subproductos de otra industria -un caso serían los posos de café cuyos antioxidantes aprovecha la industria cosmética-; y el último, el reciclado y la obtención de compost.

El objetivo de la ley, en vigor desde hace un año pero que concedió doce meses de moratoria para aplicar esta jerarquía de prioridades, es lograr en 2030, respecto a 2020, una reducción del 50 % de los residuos alimentarios per cápita en la venta minorista y a consumidores y una disminución del 20 % en las cadenas de producción.

Las actividades desarrolladas en establecimientos iguales o inferiores a 1.300 m2 están exentas de elaborar el plan con la jerarquía de prioridades, pero no de otras medidas encaminadas a reducir el desperdicio.

Así, las empresas de hostelería tendrán que facilitar que el cliente pueda llevarse, sin coste adicional, los alimentos que no haya consumido e informar de esta posibilidad "de forma clara y visible en el propio establecimiento, preferentemente en la carta o el menú".

Medidas voluntarias como incentivar la venta de productos con fecha próxima de caducidad, disponer de líneas de venta con productos 'feos' o flexibilizar los menús para que el consumidor elija entre raciones de distinto tamaño quedan a discreción del establecimiento.

'Naturalmente imperfecto' es el lema de Talkual, empresa que envía a domicilio frutas y verduras "que no cumplen los requisitos estéticos de las grandes superficies".

Sus fundadores, Oriol Aldomà y Marc Ibós, calculan que en los seis años de vida de la empresa han "rescatado" más de seis millones de kilos de fruta y verdura.

"Los verdaderos ganadores", señala Aldomà, "son nuestros agricultores. Para muchos de ellos, esos 6 millones han significado pasar de perder la cosecha a recibir un pago justo por su trabajo".

"Seleccionamos los productos basándonos en lo que los agricultores locales nos ofrecen en cada momento, según aquellos excedentes que no han podido comercializar", indica.

El concepto de 'fruta fea', también mencionado en la ley, "ha cambiado gracias a un consumidor cada vez más informado y exigente en términos éticos y medioambientales", considera Aldomà. "Esa fruta ha pasado de ser un residuo del sistema a un símbolo de sostenibilidad y responsabilidad".

Para la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) la nueva ley ha supuesto "obligaciones y oportunidades", comenta a EFE su responsable de captación de recursos, Vanessa Espinar, que hace una valoración general "muy positiva".

"Muchas empresas ya tenían un plan de prevención del desperdicio, otras no. Ahora no dependeremos de que un departamento de Responsabilidad Social Corporativa decida si le conviene más donar o tirar, porque es una obligación", asegura.

En las últimas semanas FESBAL ha percibido un creciente interés en los bancos de alimentos por parte de las empresas que quieren adecuarse a la ley: "Fabricantes de productos alimentarios, grandes cadenas de distribución, hoteles, hospitales... ", enumera Espinar.

En España hay 54 bancos de alimentos que en 2024 atendieron a 1,3 millones de personas a través de 6.062 entidades benéficas. De las más de 115.000 toneladas distribuidas, más de 73.000 eran excedentes recuperados.

Pese a que la ley se centra en la cadena de producción y distribución, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación indica que el 97,5 % de los 1.125 millones de kilos de alimentos desperdiciados en 2024 en España correspondió a los hogares.

De ellos, el 78 % fueron productos tirados tal cual se compraron: 851 millones de kilos o litros desperdiciados en casa sin utilizar.

La fruta es el alimento que más se tira, el 32,4 % del total. El porcentaje sube al 46,2 % sumando frutas, verduras y hortalizas.

El desperdicio alimentario fuera del hogar solo representa el 2,5 %. Fueron en 2024 unos 28 millones de kilos o litros, un 8,8 % menos que en 2023. EFE