FAES carga contra Sánchez por "mentir" con Irak y defiende que Aznar actuó con la información que entonces disponía

FAES rechaza los señalamientos del presidente y subraya que el Ejecutivo popular actuó conforme a los datos disponibles, defendiendo además que España no participó en la invasión y que las críticas actuales buscan desacreditar al anterior Gobierno

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FAES resaltó que durante las elecciones municipales y autonómicas celebradas en España en el año 2003, coincidiendo con el inicio de la invasión de Irak, el Partido Popular logró mantener su dominio territorial pese a la controversia generada en torno al conflicto internacional. Según la fundación presidida por José María Aznar, el partido frustró las aspiraciones del PSOE y señaló que “la oposición de pancarta benefició, a su costa, las candidaturas nacionalistas y de extrema izquierda”. A juicio de FAES, si bien existió una “mayoría social contra la guerra”, no se tradujo en una mayoría electoral que desplazara al PP en los comicios celebrados dos meses después del inicio del conflicto, de acuerdo con lo publicado por el propio organismo.

De acuerdo con lo reportado por el medio, FAES se pronunció a través de un comunicado tras las acusaciones del presidente Pedro Sánchez en el Congreso, quien responsabilizó a Aznar de apoyar la guerra de Irak para “sentirse importante” y señaló que el expresidente nunca pidió disculpas por su actuación. La fundación consideró las palabras de Sánchez como una “mentira” y defendió que el Ejecutivo popular no engañó, ya que actuó en función de la información disponible en aquel entonces. El comunicado enfatizó que, aunque en el momento de la intervención no se encontraron las armas de destrucción masiva, la existencia previa de ese armamento había motivado la lógica y las decisiones del gobierno español de la época.

Según consignó la misma fuente, FAES subrayó que Sadam Huseín empleó armas de destrucción masiva contra la población iraquí en episodios de violencia masiva y que había antecedentes documentados sobre el uso de estos recursos en el país. Recordó que el régimen de Sadam no permitió a los inspectores de Naciones Unidas comprobar el desarme, lo que, según la fundación, habría evitado la intervención militar si se hubiese producido esta verificación. FAES insistió en que el Gobierno actuó conforme a la información y la lógica que se manejaba entonces, negando cualquier manipulación o engaño a la sociedad española.

Respecto a las críticas sobre la falta de reconocimiento de errores, FAES admitió que la postura española de entonces resulta legítimamente criticable, siempre según la fundación, siempre que tales reproches se formulen “de buena fe”. La fundación recalcó que no considera legítimos los cuestionamientos provenientes de aquellos que, afirma, “mantienen su poder mediante la práctica de no escuchar a la opinión pública”, en referencia directa a Pedro Sánchez. El comunicado cuestionó la autoridad moral del presidente del Gobierno para presentar tales acusaciones, recordando compromisos previos de Sánchez sobre la concesión de amnistías y los pactos con fuerzas políticas.

FAES extendió sus críticas hacia la figura de Sánchez, aludiendo a su promesa de “traer de vuelta a España” a Carles Puigdemont para ser juzgado y cuestionando los acuerdos del PSOE con Junts. Según reportó la fundación, se refirió al episodio como un “espectáculo” tolerable solo para unos pocos y reiteró su rechazo a lo que denomina reproches de mendacidad provenientes del mandatario.

En el comunicado difundido por FAES, la fundación insistió en que “Aznar no mandó tropas españolas a ninguna guerra en Irak”. Subrayó que España no participó en la invasión ni en la toma de control del territorio iraquí, responsabilidad que recayó en las fuerzas de Estados Unidos y el Reino Unido. Según detalló FAES y como registró el medio, el apoyo del Gobierno español se limitó al ámbito político, avalando la interpretación de una resolución de Naciones Unidas y sumándose a otros países de la Unión Europea y de la OTAN en esa postura, entre los que citó a Portugal e Italia.

El envío de tropas españolas, según explicó la fundación en su comunicado revisado por el medio, se produjo más tarde, cuando la ONU estableció el plan para la estabilización y reconstrucción de Irak y bajo el paraguas de Naciones Unidas. La fundación remarcó que la presencia española se circunscribió a misiones que no correspondían a combates ni operaciones bélicas directas.

En su valoración de la intervención del presidente en el Congreso, FAES señaló que Sánchez recurrió a la política exterior del gobierno de Aznar como último recurso y criticó su gestión en asuntos internos, incluyendo la elaboración de presupuestos y la negociación de pactos políticos. Según lo reportó el medio, la fundación consideró que el actual presidente realiza una “oposición retrospectiva con 23 años de retraso”, atribuyendo esto a una supuesta incapacidad para gobernar.

FAES concluyó su comunicado insistiendo en que los actuales ataques políticos buscan desprestigiar al Ejecutivo popular de entonces, defendiendo la actuación de Aznar y su gobierno frente a las acusaciones sobre la guerra de Irak. Todo ello, según la interpretación de FAES publicada en medios, se produce en un contexto de enfrentamiento político por la gestión de la memoria histórica de decisiones clave en la política exterior y de seguridad de España en el inicio del siglo XXI.