Las hembras de lince mojarían a sus presas para llevar agua a sus crías, según un estudio

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Madrid, 24 mar (EFE).- Un equipo de investigación ha descubierto que las hembras de lince ibérico de los Montes de Toledo sumergen de forma intencionada a sus presas después de cazarlas, un comportamiento "extremadamente raro" en carnívoros terrestres salvajes que "nunca se había documentado" en estos mamíferos, según el autor del estudio, José Jiménez.

Las primeras hipótesis apuntan a que las hembras de lince podrían estar utilizando los cuerpos de los conejos que cazan para "transportar agua hacia sus cachorros".

En experimentos controlados con cadáveres de conejo, los investigadores descubrieron que "el pelaje del animal actúa como una eficaz esponja" durante la inmersión, llegando a retener una cantidad de agua "equivalente al 5 % de su peso corporal", ha señalado el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC).

Además, ha destacado que los episodios de inmersión, grabados con cámaras de fototrampeo entre 2014 y 2025, tuvieron lugar entre junio y agosto, "en plena época de sequía y calor".

Esta conducta facilitaría la "hidratación de las crías" durante el destete, ha añadido el IREC, ya que la madre proporcionaría con sus presas, no solo alimento, sino "un recurso hídrico vital en un entorno árido".

Cultura animal

Lo "más sorprendente" para Jiménez es que se trata de una conducta compartida entre individuos "emparentados o de territorios colindantes", lo que sugiere un caso de "transmisión social o incluso cultural".

Es un fenómeno "estrictamente local" que contradice la creencia de que el lince es un "carnívoro solitario", ha apuntado el instituto: este descubrimiento demuestra que poseen un "grado de sociabilidad" que permite la "transmisión de conocimientos".

Los resultados del estudio ponen sobre la mesa una "notable plasticidad" en la conducta del lince que podría tener "implicaciones evolutivas relevantes" en un entorno cambiante, ha afirmado Jiménez.

Una investigación que, ha añadido IREF, subraya la necesidad de que la conservación integre "la ecología del comportamiento" de los animales para identificar "adaptaciones únicas" como esta. EFE