El arquitecto que cose indumentaria fallera a su familia y además enseña gratis a hacerlo

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Loli Benlloch

València, 12 mar (EFE).- Javier Sebastiá es un arquitecto que hace cinco años decidió lanzarse desde cero a coser los trajes de fallera de su hija y que en este tiempo no solo ha aprendido y ha confeccionado jubones, faldas, chalecos o blusones para la familia, sino que actualmente imparte un taller gratuito de indumentaria en el casal de su falla.

Todo empezó cuando a su hija se le volvió a quedar pequeño el traje de fallera y pensó que, en lugar de volver a gastar dinero en llevarlo a arreglar, se iba "a lanzar a la aventura de coser", a ver qué salía: se compró una máquina de coser, se apuntó a un curso online de patronaje e investigó en internet, explica a EFE.

"Han sido noches sin dormir, con mucha prueba y error, pues prácticamente lo hacía cuando dejaba de trabajar, por la noche, y a veces montaba piezas y estaban al revés, por lo que tenía que desmontarlas y volverlas a montar", señala Sebastiá, quien recomienda vivamente a todo el mundo animarse a coser indumentaria fallera.

Lo primer que confeccionó fue un jubón y una falda fallera a partir del tutorial de un blog sobre patrones y costura de indumentaria regional, cuyo impulsora abrió luego una tienda física en València y allí se plantó para enseñarle su creación gracias al vídeo: "Se quedó sorprendida con los acabados y me convenció para ir una temporada a sus clases".

Aprendió allí los tipos de puntada o a transformar los patrones a la indumentaria de los siglos XVIII y XIX, pero llegó un momento en que por falta de tiempo cosía solo en casa, mientras aprendía en libros de indumentaristas recomendados por una amiga fallera también arquitecta cuestiones como qué es un espolín (el tejido de seda artesanal para los trajes).

Tras el primer traje de valenciana para su hija, le ha hecho un traje cada año y este que es fallera mayor infantil de la comisión Vicente Sancho Tello de València le ha confeccionado cinco "de todos los estilos". También les ha cosido a su cuñada y a su suegra trajes para la Ofrenda, y para él se ha hecho "cinco o seis chalecos, blusones y calzones".

"La verdad es que esto es un vicio, una vez te metes no paras de coser", asegura Javier, quien es fallero desde niño -sus padres fundaron la falla de su barrio en Algemesí (Valencia)- y su madre se cosía trajes de fallera, pero a él nunca le había llamado la atención este mundo de la indumentaria ni de los tejidos, hasta que se metió de cabeza en él.

Considera que ser arquitecto le aporta una visión espacial que contribuye a saber cómo montar las piezas, pero reivindica que lo que más le gusta es el proceso creativo: buscar las telas, elegir entre una seda o un rayón y combinar los colores, las cintas y los zapatos, algo a lo que ayuda "la vena artística" propia de su profesión.

Admite que hay gente que se sorprende cuando cuenta que cose indumentaria fallera en sus ratos libres, ya que "no es lo típico", pero destaca que ahora mismo los mejores indumentaristas son hombres. Y asegura que su hija, Esther, está "encantada" con que su padre le haga los trajes, aunque a veces le puedan cansar tantas pruebas en su afán de que "esté todo perfecto".

Desde hace unas semanas, Sebastiá imparte los viernes por la tarde en el casal de la Falla Sancho Tello un taller gratuito de indumentaria fallera para enseñar lo que sabe y que los asistentes -se ha apuntado medio centenar de personas- aprendan a hacerse sus patrones y coserse sus propias piezas, ya para las Fallas de 2027.

Antes de ponerse a coser le gustaba mucho cocinar, y su hija le pregunta qué hará cuando se canse de la indumentaria. Este arquitecto tiene clara la respuesta: "De esto ya no me canso, porque es creatividad pura. Sobre todo cuando empiezas a investigar, a leer y conocer un poco la historia sobre de dónde viene cada pieza". EFE

(foto)