Rahm recupera la sonrisa a un mes del Masters de Augusta

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Carlos Pérez Gil

Madrid, 9 mar (EFE).- El golfista español Jon Rahm logró quitarse este fin de semana en Hong Kong la espina que llevó clavada durante todo el pasado año, en el que por primera vez desde que es profesional, no logró sumar ningún título individual a su encomiable palmarés.

Fue en el torneo de Chicago de LIV en septiembre de 2024, al cierre del curso en el que se estrenó en el circuito saudí, cuando Rahm firmó su último éxito individual y desde entonces, tuvieron que pasar otros 25 torneos y 539 días para volver a subir a lo más alto del podio.

“Demostrar no tengo nada que demostrar, porque sé que soy capaz de ganar”, proclamó el exnúmero del mundo en una entrevista con EFE a mediados de enero en puertas de la nueva temporada de LIV para mostrar su convencimiento de que más pronto que tarde se reencontraría con la senda del éxito.

La alegría le llega al ‘León de Barrika’ a un mes de que se celebre el primer grande del curso, el Masters de Augusta, donde aspirará a enfundarse la segunda chaqueta verde tras la que lució en 2023.

Aquel éxito fue un punto de inflexión en su carrera, puesto que meses después, y en contra de lo que había sostenido, le persuadió la multimillonaria oferta que le ofreció LIV para convertirse en el principal estandarte el nuevo circuito y en el mayor contrato de la historia del deporte firmado hasta entonces.

En la liga saudí, se ha adjudicado tres torneos, los únicos desde que venció en Augusta, y dos coronas de mejor jugador del año, una cosecha insuficiente para un golfista que aspira a ser uno de los grandes de la historia.

A sus 31 años, tiene dos ‘majors’, después de que estrenara su palmarés con el Abierto de Estados Unidos de 2021, y le obsesiona ganar el tercero para reengancharse a la estela de los más grandes.

En 2025, tuvo buen rendimiento en Augusta (decimocuarto), en el Campeonato de la PGA (octavo) y en el Abierto de Estados Unidos (séptimo) y decepcionó en el Abierto Británico (puesto 34).

En el resto de torneos que jugó, su peor puesto fue un decimotercero, en el Campeonato BMW PGA, y en quince quedó en el top diez.

“Terminé el año pensando que fue algo bueno. Quizá un año de crecimiento”, reflexionaba Rahm sobre su cosecha del pasado ejercicio.

El cambio de formato de los torneos de LIV, que han pasado de tres a cuatro rondas, ha beneficiado al golfista vasco, tanto en la liga saudí como en su preparación para los ‘majors’.

Después de una larga pretemporada de cuatro meses, el ‘león de Barrika’ llegará al Masters con el depósito de la confianza a tope tras su victoria en Hong Kong y de dos segundos puestos en las citas previas de Riad y Adelaida.

También le avala su escalada en el ránking mundial hasta el puesto 36 una vez que las pruebas de LIV han empezado a puntuar.

Otro dato que le refuerza es que lleva 21 vueltas consecutivas por debajo del par. “Lo estoy haciendo lo suficientemente bien como para estar en la contienda”, subrayaba el pasado viernes en la ciudad de los rascacielos.

Antes del primer ‘major’ tendrá otros dos test de LIV, en Singapur, esta semana, y en Sudáfrica (19 al 22 de marzo), citas donde podría reforzar aún más su moral y su vitrina.

Zanjada la sequía de títulos, a Rahm solo le queda un cosa que le turba: su relación con el DP World Tour, enquistada por sus discrepancias sobre la obligación de pagar las multas por los torneos que no juega al hacerlo en LIV.

Tras acusar al circuito europeo de chantajear a los jugadores para que mantengan su tarjeta y ver perdonadas las sanciones a cambio de jugar más torneos, el pulso ha situado al vasco en una posición delicada porque de no sellar un pacto, su presencia en la Copa Ryder del próximo año quedaría en entredicho.

“Deberíamos poder jugar libremente donde queramos sin que nos dicten lo que tenemos que hacer. Así que no me gusta la situación y no voy a aceptarlo”, advirtió Rahm en su enroque. EFE