Dudas

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Sevilla, 9 mar (EFE).- Las heridas anímicas del derbi ante el Sevilla, la profundidad real del fondo de armario de la plantilla, la gestión de los cambios y la impronta más que los puntos son factores que han hecho que las dudas se ciernan sobre el sexto proyecto del chileno Manuel Pellegrini en el Betis en un tramo decisivo de la temporada.

Dos puntos de los últimos nueve en disputa con sendos empates ante Rayo Vallecano (1-1) y Sevilla (2-2) y la derrota de este domingo ante el Getafe (2-0) han borrado como por ensalmo el nueve de nueve que el Betis había hecho en los tres partidos ligueros anteriores y que las incertidumbre se adueñen del clima que rodea al equipo.

La racha de tres partidos ganados en Liga ante Valencia (2-1), Atlético de Madrid (0-1) y Mallorca (1-2) tuvo, sin embargo, el lunar de la eliminación copera ante los de Diego Pablo Simeone con un lacerante 0-5 que supuso el primer gran aldabonazo negativo de la temporada, bien es cierto que atenuado por la victoria cosechada días después en el Metropolitano.

No faltan los instalados en el dogma y el anatema, sobre todo después del derbi ante el Sevilla que tanto daño ha hecho en la afición verdiblanca después de cuarenta y cinco minutos en los que Betis se dejó remontar una franca ventaja de dos goles que había cosechado en la primera parte: más que certezas, son dudas.

Y es que, pese a que los cartesianos del fútbol afirman que los Betis-Sevilla o viceversa son tres puntos más, la realidad es tozuda. Tanto en darle la razón a los cartesianos en que son realmente tres puntos como a la hora de quitársela en un somero análisis de las consecuencias, para lo bueno y lo no tan bueno, de un derbi: el de La Cartuja las tuvo y muchas.

En ese partido, que llegaba tras un decepcionante empate ante el Rayo Vallecano en la jornada anterior aunque sin tanta repercusión, ya se le echó en cara al técnico chileno una deficiente gestión del banquillo a la hora de hacer cambios que neutralizaran la reacción de los del argentino Matías Almeyda.

Tras el empate ante el Sevilla, llegaron la asunción de culpas, actos de contrición más o menos explícitos y los propósitos de enmienda para el partido ante el Getafe y para consolidar los objetivos europeos una vez que, además, lo afrontaban los verdiblancos con la posibilidad de poner tierra de por medio con su inmediato seguidor, el Celta de Vigo, tras su derrota en las vísperas por 1-2 ante el Real Madrid.

Quintos lo béticos con 43 puntos a tres de los vigueses, llegaban al Coliseum de Getafe con la posibilidad de ponerse a seis y, para ello, el entrenador bético puso en liza un once con siete cambios respecto al choque de la jornada anterior, una auténtica prueba de fuego para la afirmación de Pellegrini de que no hay equipos A ni B.

La realidad, sin embargo, es terca a la hora de demostrar que en el fútbol hay titulares y suplentes o, de otra forma, que los que juegan menos es, en la mayoría de las veces, porque están peor que los que juegan con más frecuencia y que en más ocasiones de las aconsejables devuelven la camiseta que les han dado.

Uno de los capitanes, el central Marc Bartra, entró descarnadamente en todo al afirmar que toca “mirar mucho hacia dentro porque hay que dar un paso hacia delante” tras la derrota en Getafe y el "golpe anímico importante en el derbi: el míster lo sabía, iba a hacer bastante cambios para intentar tirar para delante y no hemos estado nada bien", reconoció.

Suele Pellegrini, no obstante, tener el don de darle la vuelta a situaciones poco propicias como ya ha hecho en numerosas ocasiones desde que aterrizó en el equipo del Villamarín en el verano de 2020 y ahora tiene ante sí diez días en los que se juega mucho de la temporada: la eliminatoria de octavos de Liga Europa ante el Panathinaikos griego (12 y 19 de marzo) y el duelo liguero del próximo domingo ante el Celta en La Cartuja.

El chileno habla de todas las vicisitudes de su equipo con precisión y frialdad quirúrgicas en su certeza de veterano de que, pese a los dogmas y las dudas de sus decisiones y gestión del equipo, trata "que tanto las victorias como las derrotas duren cuarenta y ocho horas como máximo". EFE