Santa Cruz de Tenerife, 12 feb (EFE).- La Fiscalía de Canarias mantiene su petición de penas de 25 y 22 años de cárcel para dos hombres acusados de dirigir un cayuco que llegó a Tenerife en junio de 2025 con 67 personas, en el que hubo cuatro muertos, tres heridos y hasta ochenta desaparecidos.
Las principales pruebas que el Ministerio Público ha presentado son el testimonio de dos de los supervivientes y fotografías del momento del rescate por parte de un crucero, en las que se ve a los acusados supuestamente poniendo orden entre los viajeros
La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife acogió este jueves la segunda y última sesión de esta causa centrada en uno de los viajes más trágicos de la ruta entre África y Canarias, en la que permanecen como acusados otras tres personas más que serán juzgadas en una pieza separada y para las que se piden penas de 22 años.
Globalmente se solicitan a todos ellos el abono de indemnizaciones que suman 150.000 euros a familiares de los fallecidos y 5.800 a tres viajeros que resultaron heridos.
Las defensas, sin embargo, lamentan la "absoluta" falta de pruebas concluyentes y creen que la petición de penas se basa en testimonios cuya premisa es la de "acusar por acusar" y declaraciones de testigos que habrían sido manipulados, por todo lo cual piden la absolución de ambos encausados.
Una de las abogadas defensoras recordó que los relatos de los testigos apuntan más bien a que la única persona reconocida como patrón habría fallecido durante el viaje, con lo cual la indemnización a su padre, "iría dirigida a mantener las mafias que operan en los puntos de origen".
También existen sospechas de que en realidad quienes ejercieron estas labores fueron otros dos tripulantes que ingresaron en el hospital, uno de los cuales dio un nombre falso.
Los peritos señalaron que los fallecimientos y lesiones tienen su origen en fallos multiorgánicos debido a la falta de comida y agua y haber permanecido inmovilizados durante los 22 días que duró la travesía, la mitad de los cuales se habían quedado sin reservas, ni gasolina.
En las pruebas preconstituidas se escucha que la mayoría de los entrevistados asegura desconocer quienes dirigían la embarcación por la situación en la que estaban sentados. Alguno observó cómo tiraban cuerpos de fallecidos al mar, especialmente a uno que sí identificaron como el responsable de repartir la comida.
Otros declararon que habían recibido una serie de "consejos" antes del viaje pero no de instrucciones, como llevar un salvavidas y su propia comida y bebidas para una travesía que les dijeron que duraría menos de una semana.
Uno de los acusados declaró que era comerciante y que desconocía cualquier aspecto relacionado con la navegación, ni siquiera sabía nadar, y el otro aseguró que era albañil y que optó por emigrar dado que sufría persecución política.
Y los dos dijeron que habían pagado por el viaje como los demás. EFE
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