Jerez de la Frontera (Cádiz), 11 feb (EFE).- Los vecinos de las barriadas de Jerez de la Frontera (Cádiz) que regresan ahora a sus casas tras las inundaciones sufridas por las borrascas de los últimos días miran con resignación los daños ocasionados por el agua y el lodo en sus viviendas y se afanan en la ingente tarea de limpiar y recuperar los enseres que pueden.
Los vecinos de El Portalillo, que este miércoles han sido autorizados a regresar a sus casas, se han unido a los más de 1.200 que fueron desalojados de la zona rural de Jerez de la Frontera (Cádiz) y que ayer comenzaron a volver a sus domicilios, después de que el nivel del río Guadalete descendiera por debajo de los seis metros.
"Mi casa se ha llenado entera de agua, he perdido todo lo que tenia", comentaba a EFE este miércoles Manuel Vázquez Berrera, vecino de El Portal.
Él, como muchos vecinos, fue desalojado el viernes, ante el peligro de la crecida de un Guadalete que había alcanzado cotas históricas de 6,60.
"Al día siguiente vine con mi nieta a recoger unas cosas y nos encontramos el agua por el techo, sacamos dos o tres cosas y ya no regresamos hasta ayer", cuenta.
Al volver han comprobado que el agua ha estropeado "todo, todo, la cocina, el cuarto de baño, el dormitorio, el salón. No ha quedado ni una silla", dice.
Con la ayuda de voluntarios y brigadas de limpieza municipales, este miércoles se dedica a tirar los muebles inservibles.
"Hemos baldeado. Desinfectaremos todo con lejía y con cosas y lo dejaremos 14 o 15 días que se seque bien, si el tiempo nos ayuda. Y ya después daremos un 'pintaito', buscaremos muebles por donde se pueda. Otra cosas no me queda, solo esperar a que venga mejor tiempo", dice resignado.
José Antonio Alba, otro vecino que lleva viviendo en El Portal 60 años y ya ha sufrido cinco riadas, también se sorprende de los daños que ha provocado esta última, en la que el agua de la crecida del Guadalete ha llegado a una cota de 1,40 metros de altura en su casa.
"Lo he perdido todo, a empezar de nuevo. Y encima no tengo seguro porque pensaba que no me iba a pasar esto y ha pasado", explica.
Vecinos de otros barrios rurales que están a más altura y no se han visto afectados se acercan a ayudar. "Los vecinos necesitan ayuda, por lo menos quitamos muebles, chatarra, lo que podamos hacer porque aquí hay mucho barro".
Y las familias se organizan. Como la de Juan, que tiene en el barrio tres casas por limpiar de lodo: la suya, la de sus padres y la de su abuelo.
"Ha sido duro, llevamos una semana fuera de casa y creímos que no iba a pasar tanto", comenta.
Estos días de desalojo han vivido en casa de su hermana, y aún siguen allí porque queda mucho trabajo antes de que puedan volver.
"Se ha estropeado todo, todos los electrodomésticos", cuenta. EFE
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