Paula Escalada
Madrid, 21 ene (EFE).- Poco más de 48 horas es lo que ha durado el plan de silencio y no agresión del Partido Popular al Gobierno. El grave accidente ferroviario del domingo en Adamuz (Córdoba), que hasta el momento ha dejado 43 muertos, propició un ambiente de luto y calma, que ha roto el accidente del martes en Gelida (Barcelona).
Según ha apuntado el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, Juan Bravo, en una rueda de prensa, tras lo sucedido el partido de Alberto Núñez Feijóo decidió mantener un "silencio respetuoso" con las víctimas y sus familias y dar "una lección de prudencia" y "serenidad", sin "hiperbolizar" las reacciones.
Pero ante "la incertidumbre, la inseguridad y la falta de explicaciones del Gobierno" -ha afirmado- no les ha quedado otra que salir a pedirlas.
La decisión del Gobierno de bajar temporalmente la velocidad en algunos tramos los trenes AVE y lo sucedido anoche en Gelida, donde un maquinista en prácticas falleció tras el choque de un tren con una pared que se derrumbó en las vías, han sido la gota que ha colmado el vaso y los de Feijóo, señalan fuentes de Génova, decidieron anoche que el miércoles convocarían una rueda de prensa.
Todo ello después de dos días sin actividades, por el luto nacional, en los que los populares no han mantenido agenda pública, más allá de la visita de Feijóo el lunes a Adamuz.
Aún así, han elegido una voz templada, la de Bravo, para poner fin al plan de no agresión. Según el vicesecretario, "lo mínimo" que el PP debe hacer es "pedirle al Gobierno que dé explicaciones", transparencia y seguridad.
Con palabras comedidas en su mayoría -como las de la carta que anoche le envió el PP al ministro de Transportes, Óscar Puente- Bravo ha incluido en su discurso términos como "desbordado" para referirse al Gobierno, quien está dando, a su juicio, "respuestas contradictorias".
"El problema ya no es un episodio concreto ni dos, ni siquiera tres, es el miedo a un sistema insuficientemente mantenido por un Gobierno sin presupuestos y, lo más importante, sin capacidad de gestión", ha sentenciado.
Feijóo sigue alineado con la estrategia de silencio y no agresión aunque anoche, después del suceso de Gelida, lanzó en X un tímido "esto es demasiado".
Pero otras figuras del partido ya empiezan a elevar el tono, entre ellas la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, quien se ha referido a Puente y sus comentarios sobre la huelga convocada por un sindicato de maquinistas.
"El hundimiento es total. La miseria moral también", ha afirmado Muñoz en un mensaje en la red social X, acompañado de un vídeo del ministro, quien afirma en una entrevista en Telecinco que la convocatoria "tiene que ver con las circunstancias anímicas que en este momento atraviesa el colectivo de maquinistas" por el fallecimiento de tres de ellos.
Muñoz ha criticado que mencione el estado de ánimo como causante del paro y no "los accidentes que han provocado la muerte de decenas de personas tras meses de avisos por el estado de las vías".
Fiel a su estilo duro, la diputada Cayetana Álvarez de Toledo ha estado publicando en los últimos días mensajes en X en los que acusa la Gobierno de convertir el Ministerio de Transportes primero "en un cortijo de mordidas, amaños y corrupción" y después "en un instrumento de insulto, señalamiento y polarización".
"Sin criterio. Sin cabeza. Sin credibilidad. El caos", apuntaba en otro texto.
Pese a su estilo mordaz, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, todavía no ha entrado en la pugna, aunque desde su Gobierno ya empieza a haber voces contundentes.
En una rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno, el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García, ha afirmado que "la cruda realidad es que ese caos en la gestión en el sistema ferroviario ha dado la peor cara y se ha llevado por delante la vida" de decenas de personas.
El Gobierno, ha añadido, tendrá que dar explicaciones en el futuro por unos accidentes debidos al "caos" en la gestión del Ministerio de Transportes.
Pese al fin del silencio, fuentes de Génova defienden que el PP está siendo razonable, en un momento de dolor, y que el partido se habría mantenido callado de no haber habido otro descarrilamiento y tanta confusión con los cambios de velocidad.
En este contexto se han visto obligados en mandar un mensaje, que va a seguir siendo medido y con responsabilidad, aseguran. EFE


