Granada, 21 ene (EFE).- Un ensayo clínico desarrollado por investigadores de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que un programa de entrenamiento de fuerza mejora en solo seis meses la función cognitiva en personas mayores sin necesidad de tomar ningún fármaco.
Un programa de entrenamiento de fuerza sencillo y de bajo coste, basado en bandas elásticas y ejercicios con el propio peso corporal, mejora significativamente la atención y el control inhibitorio en personas mayores cognitivamente sanas.
Se trata de la principal conclusión del ensayo clínico aleatorio AGUEDA, liderado por investigadores del departamento de Educación Física y Deportiva y del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la UGR, cuyos resultados publica la revista Alzheimer&Dementia.
La intervención, realizada tres veces por semana durante seis meses, ha mostrado efectos particularmente positivos en aquellos participantes más vulnerables al deterioro cognitivo.
El estudio ha incluido a 90 personas de entre 65 y 80 años divididas entre un grupo que realizó el entrenamiento de fuerza o a un grupo control que mantuvo su estilo de vida habitual.
Las evaluaciones previas y posteriores a los seis meses del ensayo midieron la condición física y otros aspectos y funciones cognitivas como la memoria, la atención o control inhibitorio, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas.
Los resultados han revelado que el entrenamiento produjo una mejora selectiva en la atención y el control inhibitorio, una capacidad fundamental para filtrar distracciones, gestionar respuestas automáticas y procesar información de manera eficiente en la vida diaria.
Sin embargo, no se han observado efectos significativos en otras áreas evaluadas, como la memoria episódica, la velocidad de procesamiento o las funciones ejecutivas generales.
El análisis detallado ha indicado, además, que los beneficios cognitivos han sido más pronunciados en los subgrupos de participantes con mayor riesgo potencial de deterioro como personas de mayor edad, con un nivel educativo más bajo, o que reportaban más quejas subjetivas de memoria.
De manera paralela al impacto cognitivo, el programa de ejercicios ha logrado mejorar la función muscular de los participantes, un factor clave para mantener la autonomía.
Los investigadores han indicado que esta ganancia de fuerza se asocia positivamente con mejoras en la función ejecutiva, la memoria episódica y la memoria de trabajo, sugiriendo un vínculo entre la salud física y cerebral.
La investigadora principal del proyecto, Irene Esteban-Cornejo, ha subrayado que este tipo de intervención podría ser especialmente relevante para poblaciones con mayor riesgo de deterioro cognitivo y ha incidido en que se ha logrado sin ingesta de fármacos. EFE
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