Paramilitares de Sudán controlan principal campo petrolífero tras la retirada del Ejército

El mayor yacimiento de petróleo de Sudán quedó bajo dominio de las Fuerzas de Apoyo Rápida luego de la salida del ejército regular, situación que agrava la crisis nacional y compromete la economía y el suministro energético de la región

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Fuentes de seguridad informaron que los ingenieros, técnicos y trabajadores del campo petrolífero de Heglig lograron salir de la instalación hacia la ciudad fronteriza sursudanesa de Rubkona luego de completar el cierre de los pozos petroleros y de la planta central de procesamiento. Esta medida buscó proteger dichos activos ante riesgos de saqueo o sabotaje tras la retirada de las fuerzas del Ejército regular sudanés, acción que permitió el control del principal yacimiento petrolero del país por parte del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápida (FAR). Según indicó la agencia EFE, el retiro militar sucedió el lunes y estuvo acompañado de una evacuación organizada de los empleados del campo.

El medio EFE detalló que el repliegue estratégico del Ejército hacia el Estado de Sudán del Sur se sustentó en acuerdos entre el gobierno sudanés y las autoridades sursudanesas, con el objetivo de evitar daños a las infraestructuras y salvaguardar tanto las instalaciones como al personal. Las autoridades de Jartum confirmaron el cierre temporal del yacimiento y la transferencia de trabajadores a áreas consideradas seguras, en lo que fue presentado como una “medida de precaución”. Si bien hasta el momento ni el gobierno ni los mandos militares en Sudán han dado respuesta pública a esta intervención de FAR, las autoridades sursudanesas confirmaron la llegada de oficiales y soldados sudaneses, quienes cruzaron la frontera acompañados de su equipo militar y logístico.

Durante una intervención en la televisión estatal de Sudán del Sur, Johnson Olony, jefe del Estado mayor adjunto de las fuerzas militares sursudanesas, afirmó que la recepción del personal militar sudanés respondió “a instrucciones directas de su Excelencia el presidente Salva Kiir”. Olony agregó que esto siguió a “contactos y entendimientos de alto nivel” entre el presidente Salva Kiir y Abdelfatah al Burhan, comandante supremo del Ejército sudanés, por lo que ahora esperan nuevas órdenes sobre la futura ubicación de esas tropas.

El campo petrolero de Heglig, situado en una zona meridional del estado sudanés de Kordofán del Sur, ha sido históricamente objeto de disputa entre Sudán y Sudán del Sur. Según consignó EFE, contiene un total de 75 pozos y una capacidad de producción diaria cercana a los 20.000 barriles, cifra que representa todo el remanente actual de crudo sudanés. Además, la infraestructura de Heglig incluye una planta capaz de procesar hasta 130.000 barriles por día, lo que permite también gestionar el petróleo extraído en Sudán del Sur, país que carece de acceso propio al mar y depende de los oleoductos y puertos sudaneses para exportar su hidrocarburo.

A raíz del cese de actividades en Heglig impuesto por el avance de las FAR, Sudán sufre la suspensión total de su ya reducida producción de petróleo, que antes del estallido del conflicto alcanzaba unos 60.000 barriles diarios y había descendido a únicamente 20.000. Además, los tanques de almacenamiento en el yacimiento tienen una capacidad de cerca de 400.000 barriles, volumen esencial para la estabilidad económica y el suministro energético regional, según resaltó EFE. Este petróleo, tanto sudanés como sursudanés, depende de la infraestructura de transporte que conecta los campos del interior con los puertos sobre el mar Rojo para su exportación.

Las consecuencias de esta pérdida total de producción petrolera afectan directamente a la economía sudanesa en un contexto nacional marcado por el conflicto armado y la crisis humanitaria. La guerra civil que enfrenta a las fuerzas regulares con el grupo paramilitar FAR ha dejado decenas de miles de muertos y a más de 13 millones de personas desplazadas, según destacó la ONU y difundió EFE. El país sufre devastación generalizada y ha quedado como epicentro de una de las peores crisis humanitarias del mundo, con implicancias severas para la estabilidad local y regional.

El control de Heglig por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápida no solo implica la pérdida de una de las principales fuentes de divisas para Sudán, sino que complica el funcionamiento energético, el comercio internacional y la viabilidad económica de ambos países, considerando la dependencia sudanesa y sursudanesa de este recurso estratégico. El futuro inmediato de la región permanece incierto a la espera de nuevas determinaciones sobre la reubicación de las fuerzas evacuadas y sobre el destino de las instalaciones ahora bajo dominio paramilitar, según la cobertura de EFE.