Prohíben a un comisario investigado por agresión sexual contactar con una subordinada

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Madrid, 22 abr (EFE).- El juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge ha solicitado al Ministerio del Interior que impida que un comisario destinado hasta hace poco en la Embajada de España en la India se comunique por razones de servicio con una subinspectora, que denuncia haber sido víctima de agresión sexual, acoso o lesiones.

El magistrado ha dictado este martes un auto en el que prohíbe al comisario, Emilio de la Calle, comunicarse con la querellante, una subinspectora de Policía, "ni directamente ni por mediación de otros" por ningún motivo, y ha rechazado imponerle una orden de alejamiento, como pedía la Fiscalía y los abogados de la policía.

La decisión del magistrado llega un día después de que el comisario, que ejerció de consejero de Interior de la Embajada y está suspendido, se acogiese el lunes a su derecho a no declarar.

En su auto, el juez destaca que, de la querella que investiga, se desprende que en la Embajada "pueden haberse producido insultos reiterados y expresiones despectivas" del comisario hacia la subinspectora.

Tuvieron lugar, según la querella, "de manera sistemática y sostenida en el tiempo, tratándola a gritos de 'cutre', 'retrasada mental', 'imbécil', etc.; poniendo en duda su valía profesional con insinuaciones relacionadas con su condición de mujer y su atractivo físico; con referencias a su vida privada y alusiones sexuales", señala el juez.

Y advierte de que "el carácter sostenido en el tiempo y el uso sistemático de la humillación, como forma de ejercer el mando, puede ser constitutivo de delito continuado contra la integridad moral" presuntamente cometido en el ejercicio de su cargo.

El juez indica también que, según los audios grabados por la subinspectora, ésta habría sufrido incluso amenazas de agresión física ('te doy una hostia que te reviento' o te dejo 'como un trozo de carne'), "maltrato físico" y verbal "hasta hacer llorar" a la víctima "persistiendo en la humillación sin la más mínima consideración hacia la persona que ha roto a llorar".

Abre también la puerta a un posible delito de lesiones en atención a la violencia psíquica continuada que habría sufrido la víctima, que denuncia asimismo haber recibido un beso en la comisura de los labios sin su consentimiento, lo que -advierte el juez- podría constituir un delito de agresión sexual en la modalidad menos grave.

El magistrado, que afirma que "la apariencia de la existencia de un delito" se presenta "como verosímil", considera que podría existir un riesgo de que el comisario intentase que la subinspectora "modifique su querella para evitarle perjuicios, haciendo valer incluso un posible chantaje emocional apelando a una camaradería mal entendida entre miembros del Cuerpo Nacional de Policía invocada como excusa para que modifique o retire las imputaciones".

Rechaza duramente las alegaciones de indefensión de la defensa por falta de tiempo para estudiar la querella: "Este instructor, con una enorme carga de trabajo en el juzgado ha tenido incluso menos tiempo que la defensa para estudiar la querella y ha utilizado también el sábado y el domingo anterior a la citación del querellado".

El juez investiga la querella por presuntos delitos de acoso sexual y laboral, lesiones, amenazas, agresión sexual y contra la intimidad de una subinspectora, desde que entró a trabajar en la embajada como personal de apoyo operativo, en julio de 2024, hasta que el mes pasado denunció los hechos por vía interna en la Policía.EFE