Moscú, 8 abr (EFECOM).- La presidenta del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiúlina, ha asegurado este martes que su entidad no ha recibido solicitudes de ninguna empresa extranjera del sector financiero para volver a operar en Rusia.
"En cuanto a las empresas que quieren volver, en el sector financiero todavía no hemos recibido ninguna solicitud", ha declarado Nabiúlina durante una reunión parlamentaria, según la agencia TASS.
Ha afirmado que no aprecia ninguna materialización de esa supuesta voluntad occidental: "Tampoco vemos nada concreto, pero como ya dijo el Gobierno, todo se desarrollará según los intereses nacionales".
Esto contrasta con declaraciones anteriores de políticos rusos, incluido el presidente del país, Vladímir Putin, que anunciaron el supuesto deseo de empresas extranjeras de volver al mercado ruso y la existencia, desde marzo, de contactos al respecto.
La jefa del banco central también ha respondido a cuestiones acerca de la nueva política arancelaria estadounidense y cómo pueden afectar a Rusia.
"Estamos analizando las posibles vías de influencia sobre la economía rusa que pueden tener esta medidas y es cierto que la vía que más puede influir es la modificación de los precios del petróleo, concretamente su caída", ha contestado.
Según la funcionaria, al frente del Banco Central desde 2013, "si esta clase de guerra arancelaria, y apreciamos una escalada, sigue desarrollándose, llevará seguramente a una caída del comercio mundial, de la economía mundial y, lo más seguro, de una caída de la demanda hacia nuestros hidrocarburos".
Nabiúlina ha comentado además que los activos occidentales congelados en Rusia, que fue una medida de respuesta ante la congelación de activos rusos en la Unión Europea después del inicio de la guerra en Ucrania en 2022, no deben tocarse a menos que haya motivos para hacerlo.
"Las medidas de respuesta deben tratarse con cuidado y, en ningún caso, estos activos deben descongelarse antes de que surjan motivos para ello", ha declarado.
Sin embargo, ha admitido que parte de ellos ya fueron expropiados o reprivatizados en un proceso que realmente también ha implicado a empresas que seguían activas en Rusia.
"Es cierto que parte de estos activos fueron vendidos, pero tampoco masivamente. Se tomaron decisiones puntuales y en aquellos casos en los que era indispensable para el desarrollo de la base productiva de las empresas", ha defendido.
En 2024, Rusia nacionalizó cerca de un centenar de empresas privadas, además de otras tantas que directamente reprivatizó. EFECOM


