Valencia, 1 abr (EFE).- El Valencia Basket y el Hapoel Tel Aviv se enfrentan este miércoles en el tercer y definitivo encuentro de las semifinales de la Eurocopa un choque en el que el conjunto ‘taronja’ tratará de que el apoyo de la Fonteta le ayude a llegar a la final, bien sea con su juego habitual o con otras armas si debe adaptarse.
En ninguno de los dos partidos disputados hasta ahora ha podido el conjunto de Pedro Martínez desplegar su juego, caracterizado por atacar el rebote defensivo, lograr buenos tiros en pocos segundos y volver a cargar el rebote ofensivo.
La diferencia entre ambos choques estuvo en el tercer cuarto. En València, empujado por sus seguidores, aprovechó la explosión del dominicano Jean Montero para remontar 10 puntos y hacerse con el mando. En Bulgaria, donde el Hapoel juega como local por la guerra entre Israel y Hamas, se ‘hundió’ hasta perder por 17 puntos y aunque se acercó en el marcador ya no pudo darle la vuelta al choque.
Tras la derrota en ese segundo encuentro, el Valencia sí que pudo desplegar su identidad en el encuentro en la pista del Granada en la Liga Endesa para conseguir una cómoda victoria.
Ese partido supuso la reaparición tras ocho semanas lesionado del joven base Sergio De Larrea, que se ha recuperado de la subluxación que sufrió en el hombro izquierdo.
Con su regreso, la única baja es la de Ethan Happ, que no juega desde noviembre por una lesión en el pie. El Valencia tendrá también disponibles en principio a Chris Jones y a Nate Sestina, que no pudieron jugar en Granada por problemas en una rodilla y la cadera, respectivamente. Si no hay bajas de última hora, Pedro Martínez tendría que hacer un descarte técnico.
El Hapoel recuperó en el segundo partido a Bruno Caboclo y está pendiente de los exteriores Joe Rangland, que no ha participado aún en la serie, y de Yam Madar, que ha sido clave en la dirección en los dos primeros partidos y que es duda para el choque.
El encuentro estará marcado, en parte, por la tensión vivida en el encuentro en Bulgaria. El Valencia presentó una queja oficial ante la Euroliga tras haber recibido insultos, en algunos casos de carácter racista, e intimidaciones y la organización multó con cuatro mil euros al club israelí. EFE


