Lugo, 26 feb (EFE).- Los dos migrantes expulsados el pasado lunes del centro de acogida que gestiona la ONG Rescate para el Gobierno en la localidad lucense de Monterroso, Djibril y Maoudou, han obtenido el asilo que habían solicitado tras huir de la guerra en su país de origen -Mali-, pero vuelven a sentirse desprotegidos.
“Pensamos que España era un país de ley”, dice en declaraciones aa EFE el propio Djibril, quien asegura que ambos se encuentran ahora en una situación muy difícil a causa de una injusticia.
Solo la solidaridad de los vecinos de Monterroso ha impedido que ambos tuviesen que pasar las últimas noches al raso, porque el propio Djibril cuenta que “gente de la ONG” los estaba esperando al regreso de sus cursos de formación en Lugo -ambos se están preparando para trabajar en el sector de la construcción, de lunes a viernes- para decirles que ya no podían volver a entrar en el centro de acogida.
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, afirmó que ambos migrantes fueron expulsados supuestamente porque no habían cumplido "las normas de convivencia”.
“Nosotros no sabemos a dónde vamos a ir. Pedimos justicia”, dice Djibril, quien opina que ahora se ven en esta situación por haber ejercido como portavoces de los demás refugiados, que en días pasados protestaron por el trato que estaban recibiendo en el centro de acogida por parte de la ONG.
Según su versión, les dijeron que habían sido “responsables de este problema” y que no podían “estar en el centro” que gestiona esta entidad. “Somos 130 personas, cómo pueden pagar solo dos por eso”, se preguntaba.
Recuerda, además, que tienen el “apoyo” de los demás refugiados, quienes estuvieron concentrados a las puertas del centro para protestar por su expulsión “desde las siete de la mañana hasta las once de la noche, bajo la lluvia, con frío”.
Según Djibril, hasta Monterroso se desplazó un representante “del Gobierno” para confirmarles que su solicitud de asilo había sido estimada, pero también les comunicaron que no podían quedarse más tiempo en el centro de acogida.
“Nos presentaron un papel para firmar”, precisa, pero ellos no quisieron hacerlo sin saber previamente “qué ponía”.
En cuanto a la situación en el centro, insiste en las críticas a parte del personal de la ONG que lo gestiona. “Creíamos que ellos estaban para ayudarnos, pero no”, dijo este refugiado, quien asegura que fueron tres días a Lugo, donde están realizando un curso de formación para poder trabajar en el sector de la construcción, “sin comida”.
El propio “director del centro” en el que están recibiendo esa formación “cogió su coche para ir a buscarnos comida”, dijo. Entonces, se preguntaba Djibril, “cuál es el trabajo de la ONG. Invito a toda la gente de Galicia a que venga a ver si esto es normal o no”.
“Somos inmigrantes. No podemos cambiar eso. Somos pobres, pasamos dos o tres semanas en el mar. Un día te encuentras una buena persona y otro día te encuentras una mala. Eso es así. Es la vida. Pensamos que España era un país de ley”, añade.
A la espera de encontrar una salida para su situación, Djibril está muy agradecido a la gente que los ha ayudado en este momento de dificultad.
“Son mis amigos de Monterroso”, concluye. EFE
jrr/xg/aam
(foto) (vídeo)
Últimas Noticias
Aplazan el juicio contra un hombre por convertir en esclava sexual y violar a una niña traída engañada de Nigeria
Armengol solicita testificar por escrito en el juicio de las mascarillas, como pidió Torres

La mujer que denunció al exDAO de la Policía pide al juez que investigue una posible filtración de su identidad

Archivan la causa por el crimen de una mujer en Almería tras la huida del único sospechoso

Espinosa llama a la reflexión en Vox tras estancarse en CyL y critica la estrategia del "búnker" de Abascal



