Madrid, 17 feb (EFE).- Una trama angustiosa. Mucha intriga. Una actriz: Natalia Verbeke. Un actor: Fernando Cayo. Sólo un escenario. Sobre estos mimbres se construye 'Padres', "un 'thriller' "al más puro estilo Hitchcock", en palabras de su protagonista, que se estrenará el próximo viernes.
Cayo y Verbeke, en declaraciones a EFE, se muestran encantados con una película que les removió ya en la lectura del guión, porque "está bien muy escrito y muy bien dialogado, y la información se va dando como si se pusieran caramelitos en el camino", asegura el actor, conocido por su trabajo en 'La casa de papel', en la piel del coronel Tamayo.
En definitiva, concluye el intérprete vallisoletano, 56 años: "Es una película muy bien ordenada con el fin de mantener la tensión en el espectador".
'Padres' supone el regreso a la ficción del cordobés José Ángel Bohollo, quien tras 'Mátame mucho', hecha en 1998, sólo ha firmado documentales.
En 'Padres', que también escribe, sitúa en un chalet a una pareja hombre-mujer divorciada cuya hija adolescente lleva más de 24 horas sin dar señales de vida. Lo que haya sucedido empuja al padre y a la madre a una espiral de angustia y neurosis, y mientras intentan dar con su hija, se enzarzan en reproches, acusaciones y rencores.
Como tercer personaje clave en la trama, la nueva pareja de Victoria (Natalia Verbeke), un tipo más joven, pero enigmático, al que encarna Carlos Fuentes. La rivalidad entre los dos hombres añade tensión a la historia, así como giros inesperados.
Y coloca al personaje que interpreta Verbeke en una tesitura al límite, lo que supuso un "desafío" interpretativo para la actriz argentina, de 45 años.
"Ensayamos mucho durante dos semanas porque había que saber hasta dónde teníamos que llegar para no darlo todo de inicio, y en mi caso, la premisa de que mi hija ha desaparecido me generaba una angustia muy grande", señala.
Según sus palabras, tuvo que contener la emoción de la Natalia madre para gestionar y dosificar la emoción de la Victoria madre, su personaje. La dirección de Bohollo, en este aspecto, resultó crucial, puntualiza.
Fernando Cayo indica, por otra parte, que la puesta en escena tan teatral llevó a los actores a "ir midiendo y regulando" el tono dramático, lo que hizo que "la compenetración" entre los protagonistas fuera esencial. La consiguieron Natalia Verbeke y él, según cuentan.
"No se podía hacer de otra manera; había que hacer un estudio previo muy profundo de los personajes e ir sabiendo el momento emocional de cada momento", añade el actor.
El entendimiento alcanzó a Fuentes, un actor que tras una serie de papeles estelares a finales de los 90, como en 'Antártida', 'Taxi' o 'El tiempo de la felicidad', desapareció.
"Estuve mucho tiempo fuera de la industria, así que está siendo un placer volver. Desde hace dos años he hecho ya cinco películas, personajes más pequeños, pero personajes que me han permitido ir sumando cada día". EFE
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