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La ampliación de los aeropuertos amenaza los objetivos climáticos de Europa: en España emitirían 35 millones de toneladas de CO2 más

Si estos proyectos salen adelante, se duplicaría o triplicaría el límite de emisiones necesario para que el calentamiento global no supere 1,7 grados

Dos personas esperan sentadas frente a un avión aparcado en la pista del aeropuerto de El Prat. (David Zorrakino/Europa Press)

En Europa, veinte de sus grandes aeropuertos cuentan con proyectos de ampliación para acoger un mayor flujo de pasajeros. Algunos de estos planes han provocado rechazo por parte de asociaciones ecologistas y vecinales por el impacto en la naturaleza que podría suponer unas obras de tal magnitud; a esto se suma, además, el incremento de las emisiones de carbono que provocarían.

Según un nuevo estudio realizado por la ONG Transport & Environment (T&E), estas ampliaciones podrían suponer una triplicación del presupuesto de emisiones de 1,7 grados, es decir, tres veces más el límite de las emisiones necesarias para que el calentamiento global no supere esta cifra: la aviación española agotaría la cuota restante para 1,5 grados este mismo año y la de 1,7 grados en 2033, casi 20 años antes de lo previsto. Así, los países europeos no podrían cumplir con sus objetivos climáticos.

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España cuenta con 12 proyectos de ampliación

En España, cuyas emisiones de aviación están creciendo a un ritmo mucho más rápido, existen actualmente 12 proyectos de ampliación de aeropuertos importantes. Desde T&E señalan que solamente cuatro de ellos (el de Madrid, Barcelona, Palma y Málaga) representaron en conjunto el 66 % de las emisiones de los vuelos con salida de España en 2025.

Aeropuerto de Barajas. (Europa Press)

Las ampliaciones de estos, además, supondrían un aumento de 35 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que es equivalente a las emisiones de toda la economía de Portugal en un año. En concreto, el plan del aeropuerto madrileño implicaría un incremento de 23 millones de toneladas de emisiones en 25 años, lo que supone el total de las emisiones de la aviación española en 2025.

Así, según los datos del informe, para mantenerse dentro del presupuesto de carbono, cada aeropuerto debería reducir sus emisiones en torno a un 11 % anual.

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“Se necesita planificar una limitación y reducción progresiva de vuelos como instrumento real, no solo para alcanzar los objetivos climáticos, sino también para reducir otros impactos como la contaminación del aire, el ruido y la turistificación de territorios”, ha señalado Pablo Muñoz, coordinador de Movilidad Sostenible de Ecologistas en Acción. “La política de ampliaciones de aeropuertos del Gobierno nos lleva en la dirección opuesta”.

Aumento de las emisiones de dióxido de carbono por la ampliación de los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Palma y Málaga. (T&E)

En Palma de Mallorca, Barcelona e Ibiza, el próximo domingo 20 de septiembre se han convocado protestas contra las ampliaciones aeroportuarias, que favorecerían la ya complicada masificación turística y aumentarían las emisiones de carbono.

Además, en un informe publicado por Greenpeace en octubre de 2025 dedicado a los proyectos que amenazan la biodiversidad y los espacios naturales de España, la organización ecologista incluyó en su lista la ampliación del aeropuerto del Prat, pues, según señala, esta podría provocar una afectación a los humedales de La Ricarda y El Remolar. Un ejemplo de que estos planes no solamente chocan con la oposición ambientalista y vecinal por cuestiones relacionadas con la emisión de carbono.

Las ampliaciones aeroportuarias podrían agravar el cambio climático

De los diez países analizados en el estudio, Portugal es el que presenta los mayores sobrecostes presupuestarios en los actuales planes de ampliación de sus aeropuertos —el de Lisboa y el de Oporto supondría 2,8 veces más— y el mayo aumento de emisiones aeroportuarias en comparación con su economía —los 18 millones de toneladas adicionales que generará el aeropuerto de Lisboa equivalen a medio año de emisiones de toda la economía portuguesa—. Para incluirse dentro de los límites climáticos nacionales, deberían reducir un 12 % anual sus emisiones.

Foto de archivo de un avión de TAP Air Portugal en el aeropuerto de Lisboa. (REUTERS/Pedro Nunes)

Ajustarse a los límites del calentamiento global debe ser una prioridad nacional en todo el mundo, más aún en un contexto en el que los termómetros este verano, los incendios, la subida del nivel del mar o los fenómenos meteorológicos extremos han demostrado que el cambio climático ya está aquí y que sus consecuencias pueden poner en peligro la salud humana, la economía, la biodiversidad, las infraestructuras y todo lo que conocemos.

Es por ello por lo que los planes de ampliación de aeropuertos como el de Londres, París, Lisboa, Madrid, Dublín o Bruselas pueden contribuir aún más al agravamiento de estos efectos. Las aerolíneas y las empresas encargadas de estos aeropuertos aseguran que estos planes no chocarán con los objetivos climáticos, pues emplearán un combustible más limpio y aeronaves más eficientes que reducirán las emisiones. El informe de T&E, sin embargo, señala que esto será insuficiente para evitar superar el presupuesto de carbono.

“El aumento del volumen de tráfico mediante la construcción de nuevas pistas y la ampliación de terminales anula cualquier beneficio derivado de combustibles más limpios o motores eficientes. Ninguna mejora tecnológica plausible podrá subsanar esta deficiencia a tiempo”, ha explicado Denise Auclair, directora de la campaña Travel Smart de T&E. “Tras el intenso calor, los incendios y la sequía de este verano, los gobiernos se enfrentan a una disyuntiva crucial: o bien empeoran la situación aprobando una expansión que perjudica el clima, o bien actúan con decisión y la detienen de inmediato”.

El aeropuerto de Barcelona cambiará los controles en 2024: se acabó el sacar líquidos y portátiles de la maleta para subir al avión.

A todo esto se suma el hecho de que los presupuestos de carbono nacionales son compartidos, es decir, que cada tonelada adicional emitida por los aeropuertos supone un esfuerzo extra para los sectores de la industria, la agricultura o la energía si se pretenden mantener dentro de los límites climáticos. Además, los gobiernos se enfrentan a posibles acciones legales si estas obligaciones se incumplen.

Así, aunque la aviación desempeña “un papel esencial en la movilidad de larga distancia, la conectividad territorial y el desarrollo turístico”, es importante “corregir rápidamente su rumbo para adoptar una trayectoria compatible con el Acuerdo de París”, defiende Jérémie Fosse, director de la asociación eco-union.

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