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Tener un título universitario en España no garantiza un empleo acorde: uno de cada tres graduados trabaja por debajo de su nivel de formación

Un análisis de los microdatos de la EPA elaborado por Asempleo revela que la sobrecualificación universitaria en España no ha bajado del 32% en ningún momento de los últimos 20 años

Un estudiante realiza un examen de la EBAU. (Alberto Ruiz / Europa Press)
Un estudiante realiza un examen de la EBAU. (Alberto Ruiz/Europa Press)
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España lleva 20 años sin resolver uno de los problemas persistentes en su mercado laboral: más de un tercio de los titulados universitarios trabaja en empleos que no requieren su nivel de formación, una proporción que, según el estudio El valor de la contratación temporal en España, elaborado por Asempleo (la Asociación de Agencias de Empleo y Empresas de Trabajo Temporal) a partir de los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), se ha situado entre el 31,9% y el 38,3% desde hace 20 años.

El análisis, que cubre desde 2005 hasta el segundo trimestre de 2026, revela que la sobrecualificación universitaria en España no ha respondido con cambios significativos a ninguno de los grandes ciclos económicos del período: ni la expansión previa a la crisis de 2008, ni la recuperación posterior, ni el impulso del mercado laboral de los últimos años lograron mover el indicador de forma apreciable.

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Uno de los hallazgos más relevantes del informe de Asempleo es que la sobrecualificación afecta por igual al empleo temporal y al indefinido. En el promedio del último año analizado, la tasa entre trabajadores con contrato indefinido fue del 35,3%, prácticamente idéntica al 34,9% registrado entre los temporales. En el trimestre más reciente, el dato del empleo temporal (33%) quedó incluso por debajo del indefinido (35,5%). Modificar la modalidad contractual no reduce el desajuste entre la formación del trabajador y las exigencias reales del puesto.

Sobrecualificación de titulados superiores, por tipo de contrato. (Asempleo)
Sobrecualificación de titulados superiores, por tipo de contrato. (Asempleo)

Este dato adquiere mayor peso si se considera el contexto de la reforma laboral de 2021, que transformó profundamente la contratación en España. Desde entonces, la tasa de temporalidad cayó hasta el 15,1%, cuando en los dieciséis años anteriores nunca había bajado del 22%. Pese a ese cambio de escala en la composición del empleo, la sobrecualificación universitaria permaneció inalterada.

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España, a la cabeza de Europa

Los datos de Asempleo coinciden con los que publica Eurostat para el conjunto de la Unión Europea: España registra la tasa de sobrecualificación universitaria más alta de los Veintisiete, con un 35% en 2024, frente a una media comunitaria del 21,3%. Grecia (33%) y Chipre (28,2%) son los únicos países próximos; Luxemburgo (4,7%), Croacia (12,6%) y Chequia (12,8%) se sitúan en el extremo opuesto.

La Comisión Europea advierte en su Monitor de Educación y Formación 2025 de que el mercado laboral español no tiene capacidad para absorber el volumen de graduados que genera el sistema educativo. El diagnóstico apunta a una estructura productiva con un peso desproporcionado de sectores de baja y media cualificación, como turismo, hostelería, comercio, donde más del 75% del empleo no exige titulación universitaria. Para equiparar la proporción de empleos de alta cualificación con la media francesa, España necesitaría aumentar ese tipo de puestos en al menos 13 puntos porcentuales, según los cálculos de la Fundación CYD.

El coste para quien trabaja por debajo de su formación

Los titulados universitarios con mejor encaje formativo, la mayoría en informática, salud e ingenierías, registran bases medias de cotización que superan los 30.000 euros brutos anuales: 34.191 euros en informática, 33.611 en salud y 31.096 en ingenierías, según los datos de la Fundación CYD. En el extremo contrario, quienes trabajan en servicios o en ámbitos de ciencias sociales, artes y humanidades (sectores con mayor incidencia de desajuste formativo) no alcanzan los 26.000 euros. Los estudios en torno al fenómeno documentan además efectos sobre la satisfacción laboral, la rotación de personal y la productividad agregada.

El desajuste, además, opera en dos direcciones simultáneas. Al tiempo que España acumula exceso de graduados en áreas donde el mercado no genera suficientes puestos acordes, la demanda de especialistas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) supera la oferta disponible. La matrícula universitaria en esas disciplinas se sitúa por debajo de la media europea y registra una tendencia a la baja, según el monitor de la Comisión Europea.

Para Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, el foco debe desplazarse hacia el modelo productivo. “El reto de fondo de nuestro mercado laboral debe entenderse desde la capacidad del tejido productivo para generar empleo cualificado y en la calidad con la que intermediamos entre quien busca trabajo y quien lo ofrece”. El presidente de Asempleo ha subrayado que España arrastra problemas que ninguna reforma contractual resuelve por sí sola: desempleo de larga duración, dificultades de acceso para los jóvenes y un colectivo de mayores de 50 años con escasas vías de reincorporación al mercado.

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