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La ‘guerra fría’ entre España y Marruecos: una historia de espías, hackers, avalanchas migratorias y miles de toneladas de hachís

La crisis migratoria de Ceuta es el último episodio de la compleja relación que mantenemos con el país vecino: aliado oficial pero enemigo geopolítico. Rabat trata de imponer sus intereses con espionaje, coacción migratoria y permisividad en el tráfico de drogas

Un miembro del ejército español vigila junto a una valla mientras la gente camina con dificultad por el agua intentando entrar en España. (Jon Nazca/Reuters)
Un miembro del ejército español vigila junto a una valla mientras la gente camina con dificultad por el agua intentando entrar en España. (Jon Nazca/Reuters)
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“España y Marruecos mantienen durante muchísimos años una guerra fría. Son aliados económicos, porque no les queda más remedio, pero sobre todo son enemigos geopolíticos”, señala una fuente veterana del CNI. Tan veterana que ha trabajado en la protección en nuestro país de un desertor de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), la inteligencia exterior marroquí. La crisis migratoria que se vive actualmente en Ceuta no es más que otro episodio larvado de esta guerra fría a la que los dos países vecinos están abocados. ¿En qué se traduce ese conflicto soterrado? Espionaje, ataques mediante hackers, una instrumentalización política de la migración (camuflada como crisis migratorias convencionales) y toneladas de hachís que siguen entrando en Europa a través de las costas andaluzas.

El Gobierno español ya sabe, porque así se lo han trasladado los servicios de inteligencia del CNI, que la avalancha de unos 80.000 migrantes los dos últimos días de julio cruzando la frontera ceutí fue uno de los “toques” que Marruecos suele dar de vez en cuando a España para demostrar “su fuerza” y dejar claro que “tiene la sartén por el mango en su relación con nuestro país”, explica la misma fuente. “No fue un desbordamiento promovido por las mafias del tráfico de personas ni un efecto llamada por la sentencia del Tribunal Supremo. Fue una frontera que alguien dejó de vigilar deliberadamente. Un toque de atención”.

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Los datos oficiales que maneja el Ministerio del Interior revelan que la baza migratoria es una de las armas de Marruecos. Entre el 1 de enero de 2015 y el 15 de agosto de 2026, las fuerzas de seguridad españolas han interceptado en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla un total de 56.247 migrantes procedentes de Marruecos. Y son solo datos de los interceptados, no de los que finalmente consiguieron cruzar sin ser retenidos.

Esta última crisis no debe entenderse únicamente como un problema fronterizo, sino como una cuestión geopolítica de primer nivel. Ceuta constituye un enclave estratégico para España y la Unión Europea por su posición en el Estrecho de Gibraltar, pero su principal amenaza no reside en un hipotético conflicto militar, sino en lo que los expertos llaman estrategia de “zona gris”: combinar el uso de presión diplomática, migratoria, espionaje y ser epicentro productor de una de las drogas más consumidas (el hachís) para que Marruecos pueda desgastar progresivamente la posición española sin llegar a una confrontación bélica. ¿El objetivo? El concepto de “Gran Marruecos”, las aspiraciones territoriales del régimen de Mohamed VI: anexionarse el Sáhara Occidental y Mauritania al completo, zonas de Argelia, el norte de Mali y los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, junto a las plazas de soberanía española en el litoral africano (Peñón de Vélez de la Gomera, Islas Alhucemas, Islas Chafarinas e Islote de Perejil).

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Migrantes atendidos en Ceuta por efectivos de la Cruz Roja y vigilados por la Policía Nacional estos días en la ciudad autonónoma
Migrantes atendidos en Ceuta por efectivos de la Cruz Roja y vigilados por la Policía Nacional estos días en la ciudad autonónoma

El último informe de inteligencia de la agencia europea de fronteras Frontex, al que ha tenido acceso Infobae, define a Marruecos “como socio clave para la gestión de las fronteras europeas y como principal destino de los migrantes subsaharianos”. Algo que convierte al Gobierno marroquí en un protagonista que puede recurrir al chantaje. “La inestabilidad en el Sahel y Sudán ha llevado a miles de migrantes a transitar por Marruecos o a establecerse en el país. Rabat controla activamente la emigración hacia Europa, Y las tensiones internas se han agudizado en relación con la numerosa población subsahariana indocumentada, alimentadas por el elevado desempleo y las precarias condiciones de vida”, señalan desde Frontex.

“Inmigración descontrolada”

La agencia europea reconoce que esa inmigración descontrolada está provocando “incidentes de delitos graves, fricciones sociales y vandalismo en grandes ciudades como Casablanca y Marrakech, lo que ha generado preocupación entre la población y ha reavivado los debates en torno a la seguridad nacional y la política de inmigración”. En respuesta, las autoridades marroquíes han intensificado las operaciones de seguridad y las deportaciones dirigidas contra los migrantes subsaharianos indocumentados, “con cientos de detenciones registradas en los últimos meses”. Pero lo que se convierte en un problema para Marruecos también se puede transformar en un arma.

“Esas presiones internas pueden incentivar una mayor emigración marroquí hacia la UE. Los ciudadanos marroquíes ya se encuentran entre los que presentan mayores índices de estancias ilegales, movimientos secundarios dentro de la UE y decisiones de retorno pendientes”. Además, “la inestabilidad persistente en el Sahel y Sudán, junto con las políticas restrictivas en países de tránsito vecinos como Libia, Túnez y Mauritania” no ayudan. Ese exceso de migrantes en su territorio permite a Marruecos tolerar avalanchas controladas a Ceuta y Melilla, como las que se han producido este verano. “Una estrategia de presión sostenida y al alza de la dictadura marroquí, que lleva años usando la migración como arma geopolítica y utilizando a su población, y a otros migrantes del África subsahariana, como carne de cañón”, explican fuentes de Frontex.

Cerca de 1.700 migrantes han abandonado este jueves a pie y escoltados por la Policía Nacional la playa de El Trampolín, en el marco del dispositivo puesto en marcha para desalojar este asentamiento y trasladar a sus ocupantes a los nuevos recursos temporales de acogida habilitados en distintos puntos de Ceuta.

Algunos medios han apuntado que esta última avalancha migratoria en Ceuta fue la respuesta de Marruecos a la serie de reportajes que, entre el 16 y el 18 de julio, publicaron 13 medios de comunicación europeos (El Confidencial, Le Monde, The Guardian, Die Zeit, Volkskrant, así como Radio France... coordinados por el equipo de periodistas de investigación de Forbidden Stories) y uno israelí (Haaretz), que destriparon los secretos de la Dirección General de la Supervisión del Territorio (DGST), la inteligencia interna marroquí liderada por Abdellatif Hammouchi. Esa serie de reportajes reveló la lista de móviles españoles espiados antes de la pandemia por los servicios marroquíes. Y es que un par de años antes de infectar los móviles del presidente Pedro Sánchez y de al menos tres de sus ministros en mayo de 2021, Marruecos ya intentó apoderarse de otros dispositivos con números españoles. Todo gracias a Pegasus, el programa malicioso desarrollado por la empresa israelí NSO Group. Lo hizo de forma masiva: 768 ciberataques dirigidos contra 250 móviles entre mayo de 2018 y junio de 2019.

El ataque de Pegasus fue cruzar una peligrosa línea. El CNI y el Gobierno de Sánchez ya saben que Marruecos se infiltró y tiene información comprometida. Pero de momento no se puede hacer nada. La Audiencia Nacional investigó la infección de los teléfonos de Pedro Sánchez y de los ministros Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska, Arancha González Laya y Luis Planas, pero el procedimiento fue archivado provisionalmente por segunda vez en enero de 2026 ante la falta de cooperación de Israel, sin que la investigación pudiera atribuir la autoría a una persona o servicio determinado. No hace falta. España y Marruecos fingen cooperar en lo económico, en la lucha antidroga y en la migración irregular. Pero juegan con las cartas marcadas.

Una traición

El periodista José Bautista ha descrito en una importante investigación publicada en Forbidden Stories que Marruecos empezó a espiar a agentes españoles en 2014, cuando España y Marruecos empezaron a colaborar estrechamente compartiendo información de células yihadistas. Agentes de la Guardia Civil y del servicio interior de inteligencia de Marruecos, la DGST, compartieron experiencias, formación y viajes, participando en operaciones conjuntas contra narcos, terrorismo y migración irregular. Pero “esta aparente cercanía entre ambas instituciones oculta una historia de traición”, escribe Bautista. Y es que los agentes españoles fueron espiados mientras compartían operaciones con sus homólogos marroquíes.

Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España, concede a Abdellatif Hammouchi, director de la DGST, la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Foto tomada en noviembre de 2025
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España, concede a Abdellatif Hammouchi, director de la DGST, la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Foto tomada en noviembre de 2025

La osadía de Marruecos llegó tan lejos que espió incluso al coronel Alberto Aguilera, que ejerció como agregado de Interior en la Embajada española en Rabat entre 2012 y 2017. Aguilera fue quien puso en marcha el Centro de Cooperación Policial Hispano Marroquí, con sede en Tánger. Tras su paso por Marruecos, fue nombrado jefe de Información de la Guardia Civil en Cataluña, pero Marruecos siguió espiándole. El número del móvil personal de Aguilera aparece cinco veces en la lista de objetivos españoles seleccionados por Marruecos para ser espiados con Pegasus.

A diferencia de otras agencias como el CNI de España, el MI5 del Reino Unido o la DGSI de Francia, la DGST no necesita autorización judicial para espiar de forma indiscriminada en Marruecos. Y es que en Rabat existe una especie de guerra civil con la vista puesta en la sucesión de Mohamed VI. Las dos agencias de inteligencia del reino no se llevan nada bien: por un lado, la Dirección General de la Supervisión del Territorio (DGST), la inteligencia interna, liderada por Abdellatif Hammouchi; y, por otro, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), la inteligencia exterior, bajo el mando de Yassine Mansouri, amigo cercano del rey Mohamed VI desde la infancia. Un ex alto dirigente del DGED desertó y colabora con España.

Las ‘victorias’ de Marruecos

La ‘victoria’ que se apuntó Marruecos con el espionaje de Pegasus tuvo sus consecuencias: consiguió que Sánchez cesara a su ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, a petición de Rabat. También consiguió que el Ejecutivo español respaldara la posición marroquí sobre el Sáhara, que fue una provincia española hasta 1976. Una decisión que rompió el status quo que había caracterizado a la diplomacia española durante décadas y que supuso el abandono definitivo de las responsabilidades históricas de España con el territorio y la población saharaui.

Otro caso que ilustra las victorias de Marruecos frente a España fue otra investigación de El Confidencial, que reveló en 2023 que los servicios de inteligencia marroquíes habían reclutado a la hija del Comisario General de Información de la Policía Nacional. “Colaboramos cuando nos interesa, pero el recelo es mutuo. Ni ellos se fían de nosotros ni nosotros de ellos”, aclara la fuente del CNI. Es fácil tener espías marroquíes en España. En nuestro país viven 968.999 personas con nacionalidad marroquí, según los últimos datos del INE.

En este contexto, España devuelve los golpes cuando puede. ‘Jabaroot’ (Poderío), un grupo de “hackers” que desde hace más de un año trae de cabeza a las autoridades de Marruecos, publicó esta semana en su canal de Telegram los nombres y fechas de nacimiento de una veintena de agentes de la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST) que dirige Abdellatif Hammouchi. ‘Jabaroot’ también afirma poseer otra base de datos con unos 70.000 nombres. Las autoridades marroquíes les acusan de estar a sueldo de Argelia, su gran enemigo, pero también de colaborar con el CNI. “El Gobierno dice públicamente que Marruecos es un socio fiable y aliado. No le queda más remedio. Pero es el principal enemigo geopolítico de España”, aclara la misma fuente.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey de Marruecos, Mohamed VI (c) en su primer viaje oficial de esta legislatura a Marruecos, a 21 de febrero de 2024, en Rabat (Marruecos). El viaje de Sánchez, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, se produce más de un año después de la Reunión de Alto Nivel (RAN) con Marruecos, que sirvió para consolidar la nueva etapa en la relación iniciada tras el respaldo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara en marzo de 2022. Se espera que incluya un encuentro con el rey Mohamed VI dado que había una invitación pendiente por parte del monarca alauí.
Fecha: 21/02/2024. leer menos
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el rey de Marruecos, Mohamed VI, en un viaje oficial a Marruecos. (Pool)

La otra batalla con Marruecos se libra en el tráfico de hachís. Tradicionalmente, nuestro país vecino ha sido el mayor productor del mundo (ahora con permiso de Afganistán). El 70% de hachís que entra en Europa procede de Marruecos. Por ejemplo, mientras que las fuerzas de seguridad consiguieron que entrara menos cocaína en España en 2025, las 257 toneladas de hachís aprehendidas suponen un 29% más respecto a 2024. Es verdad que estos datos son mejores que los registros de 2023 (357 toneladas), 2022 (318 toneladas) y 2021 (672 toneladas), pero fuentes de la lucha antidroga consultadas por este diario señalan que Marruecos utiliza el tráfico de drogas como arma, igual que hacen con la migración irregular. “El hachís entra en España porque en Marruecos les interesa que salga de su país. Forma parte de su economía”. En 2019, el CNI tuvo que informar a Marruecos de que siete coroneles de la Gendarmería Real de Marruecos estaban colaborando con organizaciones dedicadas a la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. “En teoría les purgaron”.

A pesar de todo ello, España y Marruecos se necesitan. El dinero manda. El comercio bilateral entre ambos países alcanzó un récord histórico de 22.693 millones de euros en 2024, un crecimiento superior al 7% respecto al año anterior, y el cuarto récord consecutivo. España exportó a Marruecos 12.859 millones de euros, el tercer destino tras EEUU y Reino Unido. Marruecos exportó a España 9.834 millones de euros, y es el primer proveedor africano de nuestro país. De hecho, Marruecos depende de España para tener el gas argelino. España manda a Marruecos gas por medio del gasoducto que parte de Tarifa. Según los datos oficiales, envió 992 GWh/mes (gigavatio-hora al mes) de forma estable en el último año al mismo vecino del sur que nos da, cuando quiere, estos toques de atención con operaciones de espionaje, relajación en las fronteras y permisividad, en ciertos momentos, en el tráfico de drogas.

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