Para muchos, el verano no llega de forma oficial hasta que no se comen su primer helado. Este dulce veraniego forma parte de la rutina de muchos durante los meses estivales, ya sea en forma de cucurucho de heladería artesanal, de polos y granizados en chiringuitos y kioskos o de helados estilo bombón comprados en el supermercado.
En estos últimos ha querido fijarse precisamente la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), buscando resolver las dudas más frecuentes: ¿son buenas estas alternativas? ¿Cumplen los mínimos en cuanto a sabor, composición nutricional e ingredientes?
Para encontrar las respuestas, la OCU ha llevado a cabo un análisis de 24 helados de palo tipo bombón, 12 de ellos de chocolate negro y otros tantos almendrados; todos a la venta en grandes cadenas de supermercados. Y los resultados no son nada alentadores para los amantes de este veraniego dulce.
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Según la OCU, la lista de ingredientes de estos helados dista mucho de aquella que asociamos a la receta tradicional, a base de grasas lácteas, manteca de cacao, huevo y azúcar. Es más, algunos de sus ingredientes no se consideran recomendables para la salud.
Grasas, jarabes y aditivos
Lo primero que ha llamado la atención de la OCU es la escasez o incluso la falta de grasas lácteas, es decir, de mantequilla o nata, un ingrediente en principio fundamental para la elaboración de helados. Estos elementos, dice la OCU, han sido eliminados por “una estrategia comercial para abaratar sus recetas”.
En su lugar, todos los helados analizados incluían otras grasas vegetales como las de coco, palma o girasol, con sabores que poco tienen que ver con el esperado en un helado. Y que también sirven, además, “para sustituir a la manteca de cacao, otro ingrediente básico”.
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Pero es que incluso el uso de azúcar también es excepcional. Todos los helados analizados recurren a mezclas de azúcar con jarabes de glucosa y fructosa, que abaratan el coste del producto, pero que también “lastran la degustación”.
Otro ingrediente habitual en el análisis de estos ultraprocesados son los aditivos: la OCU ha encontrado hasta ocho por helado. “Unos se usan de forma justificada, como los conservantes y antioxidantes, pero otros enmascaran la falta de ingredientes de calidad, como los emulsionantes para compensar la falta de yema de huevo, los estabilizantes para dar cuerpo a mezclas pobres, los colorantes y aromas para simular la presencia de vainilla o huevo...”.
Es más, algunos de los ingredientes adicionales ni siquiera son recomendables, según OCU y otras organizaciones europeas de consumidores, por posibles riesgos sobre la salud, como son el E-442, el E-476 y el E-471, detectándose este último en todos y cada uno de los 24 helados analizados.
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Como último factor negativo a tener en cuenta, la OCU indica el alto aporte energético de los helados analizados: 319 kcal por 100 ml. Es por ello que, desde la organización, recomiendan priorizar los formatos más pequeños (41 ml) frente a los tradicionales (90 ml) y consumirlos solo de forma ocasional.
Los mejores (y peores) helados del supermercado
El análisis de OCU también incluye una prueba de degustación, realizada por un panel de expertos pasteleros y que desvela pobres resultados en uno de cada dos helados. De este análisis, sin embargo, hay algunos productos que se salvan.
Entre los mejores, el panel de expertos de la OCU ha destacado el helado de Carrefour Extra black y el de El Corte Inglés para el bombón de chocolate negro. Mientras tanto, en el caso de los almendrados, el mejor en cuanto a sabor ha sido Magnum Collection Frac, aunque en este caso su precio dobla el de las marcas blancas.
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No solo ha habido premio para los mejores productos; la OCU también ha señalado cuáles son los peores helados de chocolate de todos los analizados en cuanto a sabor y textura. Los que salen peor parados son los helados de Alipende (Ahorramás), los de Alteza (Froiz) y los de la marca de congelados La Sirena.