La anemia sigue siendo uno de los grandes retos de salud pública a nivel mundial, una condición silenciosa que afecta de manera desproporcionada a la población femenina. Según estimaciones recientes, cerca del 45% de las mujeres embarazadas y casi el 40% de las mujeres no embarazadas en todo el mundo padecen esta afección. Unas cifras que en España son muy similares, ya que, según la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), el 40% de las gestantes y el 15% de adolescentes padecen anemia ferropénica.
La doctora Patricia Martínez Pons, hematóloga del hospital Vithas Castellón, señala que esta tendencia aumenta en la población femenina debido “a los sangrados menstruales abundantes y en las mujeres embarazadas por la demanda incrementada de nutrientes hacia el feto”. Por este motivo, es muy importante mantener una dieta adecuada y consumir los alimentos que refuercen estos déficits. Afortunadamente, la ciencia ha puesto el foco en una alternativa natural, deliciosa y muy accesible que podría transformar la prevención de esta dolencia.
Un nuevo estudio, publicado en la revista BMJ Nutrition, Prevention & Health, ha comprobado el poderoso efecto clínico que tiene el consumo de zumo de guayaba en la sangre. La investigación, liderada por la investigadora Javeria Mansoor y expertos de la Universidad Aga Khan y el Hospital Nacional Liaquat en Pakistán, ha seguido una rigurosa revisión con un metaanálisis de otros 17 estudios previos en los que se hizo un seguimiento a más de 700 mujeres adolescentes y embarazadas en Indonesia, un país donde la anemia representa una auténtica crisis de salud pública. Pero, ¿qué hace que esta fruta tropical sea tan especial frente a otras opciones?
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Un poder antioxidante que protege a los glóbulos rojos
El secreto, según los investigadores, reside en su excepcional y concentrado perfil nutricional. La guayaba (Psidium guajava L.) es un alimento extraordinariamente denso en nutrientes. Tal y como detallan los investigadores en su artículo, esta fruta “contiene hasta cuatro veces más vitamina C que las naranjas por cada 100 g, y también aporta vitamina A, ácido fólico, fibra dietética y cantidades modestas de hierro”. Pero, para que el cuerpo humano pueda aprovechar el hierro que ingerimos a través de vegetales y dietas basadas en plantas, este mineral necesita ser asimilado correctamente en el tracto intestinal.
Aquí es donde su altísima concentración de vitamina C entra en juego como un componente mágico: actúa transformando el hierro de un estado que el cuerpo asimila mal (férrico) a un estado mucho más receptivo (ferroso), lo que multiplica enormemente su absorción en el intestino. Por si fuera poco, la guayaba contiene polifenoles y flavonoides que protegen a los glóbulos rojos de su destrucción, gracias a sus fuertes propiedades antioxidantes.
Los resultados estadísticos de la investigación arrojaron cifras muy esperanzadoras. Tras analizar a las participantes, los científicos descubrieron que el consumo regular de zumo de guayaba producía un aumento promedio muy significativo de 1,71 g/dL en los niveles de hemoglobina. Al desglosar los datos poblacionales, observaron una mejoría de 1,52 g/dL en mujeres adolescentes y un pico de hasta 1,84 g/dL en mujeres embarazadas.
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Aún más revelador resultó el descubrimiento de su efecto cuando se combina con los tratamientos médicos estándar. Históricamente, muchas mujeres se ven obligadas a abandonar los clásicos suplementos de hierro en pastillas debido a los fuertes efectos secundarios gastrointestinales o al rechazo que produce su sabor. No obstante, el estudio comprobó que el grupo de mujeres que consumió zumo de guayaba junto con sus pastillas de hierro logró unos niveles de hemoglobina significativamente superiores a aquellas que únicamente tomaron el suplemento médico (una diferencia de 1,29 g/dL a favor del grupo de la guayaba).
A esto, los científicos añaden que, dada su riqueza nutricional, su bajo coste económico y su excelente aceptación en diversas culturas, integrar esta fruta en las políticas de salud pública “podría contribuir a un control de la anemia más sostenible”. Aunque los investigadores recuerdan que es necesario realizar más estudios similares en otras partes del mundo para afianzar estos datos —puesto que los pacientes analizados se encontraban todos en el sudeste asiático—, este descubrimiento ratifica el gran valor terapéutico de la alimentación preventiva.