El MV Hondius, el buque de expedición holandés que actualmente está involucrado en un brote de hantavirus con varios contagios confirmados y hasta tres personas fallecidas, es un crucero de lujo. Hasta que llegó el brote, los pasajeros pudieron disfrutar de todas sus comodidades. Y no a un precio barato: los precios oscilan entre los 15.000 y 24.000 euros. Veamos como es por dentro esta joya que fue inaugurada en 2019 y que tiene una capacidad máxima de 170 pasajeros.
Se trata del primer buque polar Clase 6 registrado en el mundo, cumpliendo con los últimos y más altos requisitos de la Lloyd’s Register para cruceros de casco reforzado para el hielo, como informa Oceanwide Expeditions, operador holandés de barcos que organiza el viaje. Destaca, por tanto, por su robusto buque de 107,6 metros de eslora y 17,6 metros de manga, con un desplazamiento de 5.590 toneladas, y 4.200 kW de potencia y tecnología avanzada para la exploración en condiciones extremas.
Dentro del MV Hondius: cómo son las zonas comunes
Entre los espacios comunes del crucero destaca un salón panorámico, salas de conferencias, donde se imparten charlas, y un comedor que actúa como uno de los principales puntos de encuentro a bordo. En este espacio se reparten menús que incluyen platos como risotto de calabaza y el ambiente es informal, menos elegante que en otros espacios y en el que los pasajeros comparten jornadas tras las expediciones.
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El barco también dispone de biblioteca, bar y un equipo médico permanente. Una cubierta completa está dedicada a la observación y a actividades divulgativas en varios idiomas.
Así son las habitaciones del MV Hondius
Sus 80 camarotes abarcan desde suites con balcón hasta opciones más compactas con ojo de buey. Las categorías superiores alcanzan precios elevados en rutas largas: en expediciones similares de la compañía, una suite puede rondar los 29.000 euros, mientras que un camarote cuádruple supera los 16.000 euros. Más que lujo ostentoso, prima la practicidad para largas travesías en condiciones extremas.
Además, el público habitual se aleja del turismo masivo: suele tener entre 45 y 65 años, alto poder adquisitivo y un interés marcado por la naturaleza. A bordo son comunes perfiles aficionados a la fotografía, la biología o la observación de aves.
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