Para las nuevas generaciones, comer fuera ya no es un evento especial; forma parte de su rutina. Las cifras así lo demuestran: un 42,5% de los jóvenes españoles visita establecimientos de comida entre dos y tres veces a la semana, un gasto que ya no se reserva únicamente para experiencias memorables, sino que forma parte del día a día. Es la conclusión a la que han llegado la consultora generacional Mazinn y Ansón+Bonet, consultora de negocio especializada en restauración, con su último estudio “Así come la Gen Z. Una generación que busca lo auténtico transforma la hostelería”.
Una generación sobre la que han corrido ríos de tinta y que, como sus anteriores, ha visto cambiar radicalmente el ecosistema gastronómico a su alrededor. Para descubrir qué hay de verdad en todo aquello que se dice de los gen Z, las consultoras han encuestado a más de 600 jóvenes de entre 17 y 30 años, unas respuestas que han complementado con opiniones de expertos en diferentes ámbitos del sector.
Las conclusiones nos muestran una imagen fija de cómo es hoy la forma de comer de los más jóvenes, y nos abren algunas preguntas con respecto al futuro. ¿Qué significará salir a comer fuera en los próximos años? De momento, sabemos lo que cuesta hacerlo hoy: más del 66% de los participantes se gasta, de media, entre 8 y 19 euros cada vez que come fuera de casa. Pero lo verdaderamente interesante no es cuánto comen fuera ni cuánto se gastan en ello, sino cómo lo hacen.
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TikTok es el nuevo ‘boca a boca’
Nada de buscadores ni de guías. Para sorpresa de muy pocos, la generación Z se fía de TikTok para elegir dónde ir a comer. La idea está clara; más que fiarse de profesionales o de sellos, los jóvenes quieren ver fotos y vídeos generados por personas comunes y corrientes. Por eso, los vídeos en TikTok (56%) superan a Google Maps (28%) como motor de búsqueda gastronómica, incluso a las recomendaciones de amigos (55,17%), que siguen siendo vitales para el consumidor joven.
Las reseñas también pesan ahora más que nunca: el 77% prioriza valoraciones positivas, mientras que el 66% descarta directamente un local con considerables críticas negativas. La presencia en la web es también un condicionante innegable; ocultar los menús o el precio de cada plato se percibe como una falta de honestidad que rompe el vínculo con el restaurante antes incluso de que este comience.
El supermercado pisa los talones
Pero no todo es comer en restaurantes. A la hora de salir a comer, especialmente entre semana, el estudio refleja un ecosistema profundamente fragmentado. El menú del día (17,4%) y la comida rápida (17,4%) conservan el liderazgo por un margen estrechísimo, seguido muy de cerca por la que podríamos definir como la tendencia gastronómica del lustro: comer de supermercado, una costumbre para el 16,5% de los jóvenes preguntados.
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La comida preparada de supermercado ofrece valores que conectan con la nueva generación: control sobre las recetas, precio, rapidez y una percepción de mayor transparencia en la lista de ingredientes. Una tendencia clara que genera un gran dilema para las marcas de restauración: ¿Cómo puedes competir cuando ya no eres el más barato, el más rápido, ni el más sano?
Cuidarse ya no es contar calorías
Si algo ha cambiado en los últimos años es el conocimiento y la percepción sobre la nutrición y la alimentación saludable. Cada vez estamos más informados, aunque no siempre con las fuentes de información adecuadas. Los jóvenes españoles han cambiado su forma de entender la salud; cuidarse ya no significa una privación calórica, sino componer un plato completo y nutritivo a base de ingredientes de calidad.
Así lo demuestra este estudio, que pregunta a los jóvenes encuestados qué piensan cuando deciden ‘comer saludable’. Una mayoría compuesta por un 46,17% de los consultados define saludable como “comer un plato con alimentos de calidad”, una afirmación que demuestra un rechazo hacia las restricciones. Solo un 3,83% afirma que “lo importante es contar calorías”, una afirmación que queda muy por detrás de otras que afirman que lo saludable es “comer lo que te sienta bien” (18,17%) o elegir “platos con buena cantidad de proteína” (14,15%).
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‘No’ al alcohol inconsciente
Y llegamos al tema por excelencia. Lo hemos escuchado una y mil veces: los jóvenes ya no beben alcohol. El estudio da la razón a esta sentencia, aunque añadiéndole matices. En efecto, el alcohol ha dejado de ser un requisito imprescindible para la socialización; ahora, los jóvenes defienden cada vez más un consumo ultraconsciente y esporádico. Tanto es así que un 26,3% asegura que no bebe en comidas o cenas.
Una decisión que atiende a un cambio de mentalidad: la prioridad es ahora el rendimiento, la salud mental y el ‘culto al cuerpo’. Triunfan por ello alternativas como el agua con gas o los combinados sin alcohol, porque el gen Z no quiere perder el control ni hipotecar su bienestar del día siguiente. Y, en los momentos en los que el alcohol sí aparece, se busca una experiencia de calidad: un 20% prefiere una sola copa de categoría premium.