Así es la vida en prisión de Marius Borg, culpable de 40 delitos: paquete de bienvenida, junto a 240 reclusos y máxima seguridad

El hijo de la princesa Mette-Merit se encuentra cumpliendo prisión preventiva en una cárcel de Oslo, donde espera su sentencia

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El príncipe Haakon y Marius Borg, en una fotografía de Instagram.
El príncipe Haakon y Marius Borg, en una fotografía de Instagram.

La vida de Marius Borg Høiby ha dado un giro radical tras ser condenado a 7 años y 7 meses de prisión por la Fiscalía de Oslo. A sus 29 años, el hijo de la princesa Mette-Marit ha sido considerado culpable de 40 delitos y, mientras espera el veredicto final, ha sido trasladado a una cárcel de máxima seguridad para cumplir prisión preventiva.

La situación ha puesto a la Corona noruega en jaque. La prensa y los medios han seguido de cerca cada paso del proceso judicial, y las noticias sobre los miembros de la familia real han sido constantes, con pocas buenas noticias. Paralelamente, la princesa Mette-Marit ha visto empeorar su estado de salud, afectada por la situación judicial de su hijo y por la polémica relacionada con su vinculación con Jeffrey Epstein.

La familia real noruega se prepara para su “annus horribilis” entre escándalos y graves problemas de salud
(Marius Borg Høiby)

Todos los detalles de la prisión de máxima seguridad en la que está Marius Borg

Marius Borg se encuentra actualmente en Oslo Fengsel, la prisión ubicada en el centro de la capital noruega. La solicitud de libertad condicional que presentó fue rechazada, por lo que deberá permanecer en este centro mientras se dictamina su posible condena definitiva. En caso de que el tribunal le imponga una sentencia, el tiempo que Borg ya ha cumplido en prisión preventiva se descontará del total de su condena. Sin embargo, una pregunta se impone entre los medios y la sociedad: ¿cómo vive un joven de la realeza en una prisión noruega?

Noruega es conocida por aplicar en sus cárceles un modelo basado en la normalidad y la reinserción social de los presos. El veredicto del tribunal podría tardar semanas, lo que implica que Borg podría pasar un tiempo prolongado en este centro. La prisión busca que los reclusos se adapten con la mayor comodidad posible: las salas de recepción y las zonas de visitas tienen un mobiliario que recuerda a un dormitorio, con camas, sillas y mesas fabricadas en parte por los propios internos a través de programas de talleres, algunos de cuyos productos incluso se venden al público.

El príncipe Haakon y Marius Borg, en una fotografía de Instagram.
El príncipe Haakon y Marius Borg, en una fotografía de Instagram.

Cada preso recibe un paquete de bienvenida que incluye bolsa de viaje, edredón, almohada, ropa de cama, toallas, ropa interior, camiseta interior, calcetines, artículos de higiene personal, así como papel, sobres y bolígrafo. Además, se permite introducir ciertos elementos personales como ropa, zapatos, joyas, material de lectura, fotografías sin marco, una guitarra acústica, un reproductor de CD portátil y hasta 20 CD originales.

Las visitas también forman parte de la rutina penitenciaria. Los internos pueden recibir visitas diarias, aunque deben cumplirse requisitos estrictos: los visitantes deben presentar un certificado de antecedentes penales y someterse a un control de seguridad, que puede tardar semanas en procesarse. La prisión permite hasta tres personas fuera del círculo familiar, con un máximo de dos visitas por semana. No se permite la entrada de comida o bebida, pero sí de periódicos o revistas, manteniendo el enfoque en la reintegración social.

Marius Borg el hijo mayor de la princesa de Noruega

Además, la prisión dispone de gimnasio y biblioteca para los internos y ofrece oportunidades de trabajo y aprendizaje mediante talleres, como lavandería o reparación de bicicletas. Estos programas buscan que los presos desarrollen nuevas habilidades mientras cumplen su condena. Actualmente, algunos programas de desarrollo social se encuentran temporalmente cerrados.

Con apenas 240 internos, Borg comparte instalaciones con un número reducido de presos, lo que permite un ambiente controlado y seguro, aunque dentro de la estricta disciplina de un centro de máxima seguridad. Así, mientras espera la resolución judicial, Marius Borg vive en un entorno que combina rigor penitenciario, rehabilitación y comodidad relativa, adaptado a la filosofía del sistema carcelario noruego.