Las palabras que escuchamos a lo largo de nuestra vida, especialmente durante la infancia, tienen un impacto mucho mayor del que solemos imaginar. Esto se debe a factores como la presión social o la necesidad de encajar y sentirnos validados por quienes nos rodean.
Arrate Mariño, una psicóloga que publica contenido en redes sociales, ha profundizado en cómo nos afectan las expectativas ajenas en uno de los últimos vídeos que ha subido en su cuenta de TikTok (@arratemarino.psicologa).
Tal y como explica la experta, hay un fenómeno psicológico que explica esto. Se trata del efecto Pigmalión, un concepto que puede parecer teórico, pero tiene consecuencias reales en la forma de actuar y relacionarnos.
Qué es el efecto Pigmalión
El efecto Pigmalión hace referencia a cómo las expectativas que otras personas tienen sobre nosotros pueden terminar influyendo en nuestro comportamiento e incluso en nuestra identidad. En otras palabras, lo que los demás creen de ti puede acabar convirtiéndose en una especie de profecía autocumplida.
Si desde pequeño has escuchado mensajes negativos de forma constante, como que eres torpe, que no haces nada bien o que nunca es suficiente, es mucho más probable que interiorices esas ideas. Con el tiempo, esas creencias dejan de ser algo externo y pasan a formar parte de tu propia forma de verte.
No se trata solo de palabras sueltas, sino de mensajes repetidos que acaban calando. La mente, especialmente en etapas tempranas, es altamente moldeable, y tiende a construir su identidad en base a lo que recibe del entorno más cercano.
Romper con lo aprendido
Aquí es donde entra uno de los mensajes más importantes que destaca la psicóloga: haber aprendido una historia sobre ti mismo no significa que tenga que dirigir tu vida. Las creencias que tenemos sobre nosotros no son hechos inamovibles, sino construcciones que pueden revisarse, cuestionarse y cambiarse. Reconocer que una idea es aprendida es el primer paso para dejar de darle poder.
Esto implica empezar a identificar esos pensamientos automáticos, preguntarse de dónde vienen y plantear alternativas más realistas y amables. No se trata de negar la realidad, sino de dejar de mirarse a través de un filtro impuesto por otros.
Cómo evitar que las expectativas ajenas te condicionen
Cambiar las creencias que has aprendido no ocurre de un día para otro, pero es posible si trabajas en ello de forma consciente. El primer paso es prestar atención a tu diálogo interno, es decir, a cómo te hablas a ti mismo. Muchas de esas frases negativas no son realmente tuyas, sino que provienen de lo que has escuchado durante años. Identificarlas es clave para empezar a transformarlas.
También es importante cuestionarlas. Pregúntate si son hechos reales o simplemente ideas que has repetido sin pensar. En muchos casos, verás que no tienen una base sólida. Sustituir esos pensamientos por otros más realistas y positivos puede ayudarte a cambiar tu forma de verte poco a poco. Por último, es esencial que te rodees de personas que te aporten confianza y apoyo. El entorno influye mucho en la autoestima.