Lo que dicen los expertos sobre cambiar las toallas después de cada uso: cada cuánto conviene lavarlas y por qué

Las toallas actúan “como una incubadora” de bacterias y microorganismos por ser “un entorno oscuro, cálido y con abundante alimento gracias a las células y aceites de la piel”

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limpieza, limpio, limpia, relajante, suciedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tiempo que debe pasar entre un lavado y otro de las toallas de baño suele generar alguna duda en muchos hogares. No es habitual cambiarlas a diario, pero tampoco queda muy claro cuál es el margen recomendado para garantizar la higiene. Para esclarecerlo, varios expertos citados por Real Simple han abordado el tema desde una perspectiva microbiológica y sanitaria, aportando información sobre lo que ocurre en la superficie de una toalla tras su uso.

El profesor Ryan Sinclair, especialista en microbiología ambiental en la Universidad de Loma Linda, explica que el secado con toalla implica mucho más que eliminar la humedad de la piel. Según detalla, la fricción contribuye a retirar restos que no desaparecen en la ducha, como células muertas y bacterias siempre presentes en la piel. A esto se suma la posibilidad de que bacterias fecales, habituales en entornos húmedos como el baño, pasen a la toalla durante el secado. “La toalla actúa como una incubadora donde las bacterias pueden multiplicarse en un entorno oscuro, cálido y con abundante alimento gracias a las células y aceites de la piel”, indica Sinclair. El resultado es un tejido que, si no se lava con la frecuencia adecuada, puede convertirse en un entorno propicio para la proliferación de microorganismos.

Factores que determinan la frecuencia del cambio

La periodicidad con la que conviene cambiar la toalla depende de varios factores. La humedad y la ventilación del baño son determinantes. Sinclair señala que “si el baño permanece húmedo, la toalla sigue mojada y las bacterias prosperan”. Añade que una toalla que se seca por completo en dos horas presenta menos riesgos que una que permanece húmeda durante seis. Por ello, los expertos recomiendan extender la toalla completamente tras su uso para favorecer un secado eficiente.

La dermatóloga Michelle Henry, del centro Skin & Aesthetic Surgery of Manhattan, apunta que en la mayoría de los casos, cambiar la toalla después de tres usos es suficiente, siempre que se haya secado bien entre baño y baño. Sin embargo, existen situaciones en las que esta frecuencia debe incrementarse. “Siempre que haya una infección, la toalla debe lavarse a diario”, aclara Henry. Esto incluye infecciones en la piel, resfriados, gripes o la presencia de norovirus. También se aconseja usar una toalla limpia cada vez si la piel presenta cortes, eccema u otras condiciones que afecten su barrera protectora. Si la toalla se ensucia, la recomendación es clara: debe cambiarse por una limpia.

El farmacéutico Álvaro Fernández, conocido como ‘Farmacéutico Fernández’, también aborda el tema en sus redes sociales, donde advierte que las toallas, al igual que los paños de cocina, pueden albergar microorganismos capaces de provocar tanto infecciones cutáneas como gastrointestinales. Fernández cita un estudio en el que se recogieron toallas de distintas viviendas que llevaban una semana sin lavar. Según los resultados, el 89% contenía bacterias asociadas a enfermedades leves y el 25% presentaba bacterias con potencial para causar infecciones graves.

La recomendación sobre el cambio de toallas

A la vista de estos datos, la recomendación es renovar las toallas del baño cada tres o cuatro días, especialmente durante el verano, cuando la combinación de humedad y altas temperaturas favorece el crecimiento bacteriano. Además, no se aconseja compartir toallas bajo ningún concepto. Fernández resume este consejo con una advertencia: compartir toalla incrementa el riesgo de transmisión de infecciones, desde piojos hasta patologías más serias.

De cualquier manera: el consenso entre los especialistas es que la frecuencia del cambio debe adaptarse a las circunstancias de cada hogar y a la salud de sus miembros, pero siempre atendiendo a la importancia de secar bien las toallas y lavarlas de forma regular para evitar la acumulación de microorganismos.