Para llevar un estilo de vida saludable es clave seguir una alimentación equilibrada pero, también, practicar deporte. A ello se une la importancia de apostar por el tipo de actividad física que mejor se adapta a las condiciones individuales y conocer cuáles son las técnicas ideales para favorecer la resistencia y la recuperación muscular después de hacer ejercicio. Aunque son muchas las opciones, una de las mejores estrategias es el uso de una sauna, tal y como explica la doctora en ciencias biomédicas Rhonda Patrick.
La exposición al calor en una sauna después de una sesión de ejercicio, ya sea aeróbico o de fuerza, favorece ciertas respuestas fisiológicas del organismo. Patrick, especializada en nutrición, neurociencia y envejecimiento, y presentadora del proyecto FoundMyFitness, sostiene que incorporar esta técnica tras el entrenamiento podría potenciar algunas de las adaptaciones corporales generadas por la actividad física.
El calor aumenta la capacidad aeróbica
Entre los efectos más analizados se encuentra el impacto sobre la capacidad aeróbica máxima (VO₂ máx), un parámetro fundamental para evaluar el rendimiento cardiovascular. De acuerdo con la experta Rhonda Patrick, algunos trabajos científicos han registrado que quienes practican alrededor de 30 minutos de ciclismo y luego permanecen unos 15 minutos en la sauna experimentan mejoras superiores en el VO₂ máx tras varias semanas, en comparación con quienes solo realizan ejercicio.
Tras ocho semanas de entrenamiento, el grupo que sumó sesiones de sauna registró un aumento más marcado en su capacidad aeróbica. Estos resultados indican que la exposición al calor podría favorecer adaptaciones fisiológicas adicionales, como el incremento del volumen plasmático o una mayor eficiencia del sistema cardiovascular.
Cuáles son los beneficios de la sauna para los deportistas
La evidencia sobre el uso de la sauna como herramienta para deportistas tras entrenamientos de fuerza aún resulta limitada, aunque los primeros resultados ofrecen perspectivas positivas. Según Rhonda Patrick, algunos ensayos han detectado incrementos en marcadores de señalización anabólica —procesos celulares implicados en el crecimiento y reparación muscular— cuando se recurre a la exposición al calor luego de la actividad física.
Estos hallazgos sugieren un posible beneficio en la adaptación muscular, especialmente en lo relativo al desarrollo y la recuperación, aunque los especialistas advierten que se requiere mayor investigación para establecer conclusiones sólidas.
La sauna también ha sido vinculada en distintos estudios a mejoras en la circulación sanguínea, relajación muscular y reducción del estrés, beneficios que podrían contribuir al bienestar general y la recuperación tras el ejercicio. Por estos motivos, un número creciente de profesionales considera que la sauna puede complementar los efectos del entrenamiento de fuerza y resistencia, siempre que su uso se adapte a las condiciones particulares de cada persona.