Europa se rearma ante las amenazas de guerra y depende de Estados Unidos para fortalecer su arsenal

Estados Unidos aumenta las exportaciones a Europa en un 217% entre 2016 y 2025

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Soldados del ejército ruso disparan
Soldados del ejército ruso disparan para derribar un dron ucraniano en un lugar no revelado de Ucrania. (Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de Rusia vía AP)

La sombra de la guerra acecha. El panorama geopolítico de los últimos años cada vez se parece más al del siglo XX. Guerra en Ucrania, ataques rusos, Israel, Gaza... y ahora Irán. Ante la normalización de bombardeos en las noticias y la percepción de que los conflictos se aproximan al continente —como evidencia la situación en Chipre—, los países europeos han incrementado sus esfuerzos para reforzar sus capacidades militares, registrando el mayor aumento contemporáneo en importaciones de armas. En este proceso, Estados Unidos se ha consolidado como el aliado indispensable, suministrando casi la mitad del armamento que llega a Europa y afianzando su posición dominante en el comercio global de armas.

Durante el periodo 2021–2025, Estados Unidos fue responsable del 42% de las transferencias internacionales de armamento, superando el 36% del lustro anterior, según el informe del Stockholm International Peace Research Institute (Sipri), instituto sueco especializado en el seguimiento del comercio de armas. Esta supremacía se apoya en una industria militar de alcance global, que satisface la demanda de 99 países en los cinco continentes. Estados Unidos aumentó las exportaciones a Europa en un 217% entre 2016 y 2025, lo que marca un salto sin precedentes en la relación transatlántica de defensa, impulsado por la guerra en Ucrania y el temor a una escalada con Rusia. Europa ha recurrido masivamente a la industria armamentística estadounidense para modernizar y reconstituir sus fuerzas.

Europa ha superado por primera vez en dos décadas a Oriente Medio como principal destino de exportaciones de armas estadounidenses: el 38% de las ventas de Estados Unidos se dirigieron al continente europeo, mientras que Oriente Medio absorbió el 33%.

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La dependencia europea de los sistemas de defensa estadounidenses responde tanto a la necesidad de tecnología militar avanzada como a la búsqueda de garantías políticas y estratégicas. La adquisición de armamento estadounidense fortalece la alianza con Washington y garantiza la interoperabilidad en la OTAN. La confianza en el respaldo norteamericano se ha convertido en un eje central de la planificación militar europea, ante dudas sobre la capacidad de la industria local para responder a la crisis actual.

El 48% de armas en Europa proceden de EEUU

En este contexto, casi la mitad de las armas que llegan a Europa proceden de Estados Unidos (48%), cifra que evidencia la asimetría en la relación transatlántica de defensa. Las exportaciones estadounidenses incluyen equipos militares, transferencia tecnológica y apoyo logístico, consolidando un sistema de dependencia estructural entre ambos lados del Atlántico. Alemania (7,1%) y Francia (6,2%) siguen en la lista de principales proveedores. El papel de la OTAN fue determinante: los 29 países europeos miembros incrementaron sus importaciones conjuntas un 143% entre 2016–2020 y 2021–2025. En este periodo, Estados Unidos suministró el 58% de las armas importadas por los Estados europeos de la OTAN, mientras que Corea del Sur (8,6%), Israel (7,7%) y Francia (7,4%) completan la lista de principales exportadores.

Según el informe de Sipri, este fenómeno fue impulsado en gran parte por la Estrategia America First de Transferencias de Armas, implementada por la administración de Donald Trump, que convirtió la exportación de armamento en una herramienta de política exterior y en un motor para la industria militar estadounidense. Para EEUU, las ventas de armas representan tanto un beneficio económico como un instrumento para consolidar su papel como garante de la seguridad internacional.

Militares ucranianos disparan un lanzacohetes
Militares ucranianos disparan un lanzacohetes múltiple Grad hacia posiciones rusas en el frente de batalla en la región de Donetsk, Ucrania, el 3 de junio de 2025. (Foto AP/Andrii Marienko, archivo)

Ucrania recibió el 9,7% de todas las transferencias globales de armas en 2021–25, posicionándose como epicentro del rearme europeo. Polonia y el Reino Unido se ubicaron entre los mayores importadores, mientras se observa un refuerzo generalizado de los arsenales nacionales en toda la región. El crecimiento del 210% en las importaciones europeas en cinco años ilustra la magnitud de esta transformación.

El resultado de este proceso es una Europa más armada y, al mismo tiempo, más dependiente de Estados Unidos en términos tecnológicos y estratégicos. El aumento del 217% en las exportaciones de armas estadounidenses a Europa refleja una interdependencia que condiciona el equilibrio militar y político en el continente. Mientras persista la amenaza de guerra y la percepción de inseguridad, la demanda europea de armamento estadounidense se mantendrá en niveles históricamente altos, reforzando el papel central de Washington en la seguridad regional.

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Pese a los esfuerzos de la Unión Europea por estimular la producción local y fomentar la autonomía estratégica en defensa, los datos muestran que la mayoría de los contratos relevantes continúan en manos de empresas estadounidenses, especialmente en sectores de alta tecnología como la aviación de combate y los sistemas de defensa aérea de largo alcance.

El descenso en Oriente Medio

Mientras Europa se consolida como el mayor mercado mundial de armas, Oriente Medio ha registrado una caída del 13% en sus importaciones entre 2016–20 y 2021–25. Sin embargo, la región mantiene a tres de los diez mayores importadores globales: Arabia Saudí, Qatar y Kuwait. Más de la mitad de las armas adquiridas en Oriente Medio proceden de Estados Unidos, seguido por Italia, Francia y Alemania.

Arabia Saudí sigue siendo el mayor comprador individual de armas estadounidenses, representando el 12% de las exportaciones de Washington. Qatar ha duplicado sus importaciones, convirtiéndose en el segundo mayor importador regional. A pesar de la reducción en el volumen total, las tensiones persistentes y las rivalidades locales mantienen elevada la demanda de sistemas avanzados y la búsqueda de diversificación de proveedores.