Los países con menor y mayor coste de vida del mundo: Bermudas multiplica por diez el índice de Libia, según un análisis global

El estudio, con datos de Numbeo, incorpora factores como el poder adquisitivo y el precio de la vivienda para ofrecer una radiografía global de la asequibilidad en más de 100 países

Guardar
Atardecer en Bermudas. (Canva)
Atardecer en Bermudas. (Canva)

El coste de vivir en un país u otro puede variar de forma drástica dependiendo de factores como el precio de los bienes, los servicios y la vivienda, pero también del poder adquisitivo de sus ciudadanos. Vivir en Bermudas, por ejemplo, es diez veces más caro que hacerlo en Libia, según el índice internacional de Bankinter con datos de Numbeo, que compara el coste de vida a nivel mundial.

Para establecer una comparación precisa, el índice de Numbeo toma como referencia la ciudad de Nueva York, a la que asigna un valor base de 100. Todos los países se sitúan por encima o por debajo de ese valor, lo que permite calibrar el precio relativo de bienes, servicios y vivienda. Un índice superior a 100 indica que el coste de vida, sumando el alquiler, supera al de la ciudad estadounidense.

Países con altos precios y renta elevada encabezan la lista mundial

La lista de los 20 países más caros la encabeza Bermudas, con un índice del coste de vida más alquiler de 123,5. Esta cifra significa que, de media, residir en el pequeño territorio occidental supone un desembolso un 23% mayor que en Nueva York, sumando alquiler y compras básicas. Le siguen Islas Caimán (97,9), Suiza (84,3), Islas Vírgenes Estadounidenses (82,5) y Singapur (81,2). En todos estos casos, el alto coste de la vivienda, los salarios elevados y la limitada oferta local de productos contribuyen a incrementar los precios.

Según el análisis, estos países suelen combinar una renta media elevada con una oferta limitada de bienes y servicios, lo que presiona al alza los precios. En el caso de territorios insulares y paraísos fiscales, el atractivo internacional y la demanda de vivienda de lujo acentúan la tendencia. Por ejemplo, Suiza y Singapur destacan por su alto nivel de vida y su posición como centros financieros internacionales. Suiza, con un índice de 84,3, representa el país europeo más caro de la lista.

La gran pérdida de la clase trabajadora: sus salarios rozan el poder adquisitivo de 2019, pero ni se acercan al de hace 15 años.

En la parte media de la clasificación aparecen economías desarrolladas como Estados Unidos (56,3), Países Bajos (57,9), Dinamarca (56,6) o Irlanda (58,7), donde los precios mantienen una proporción significativa respecto a Nueva York, pero no llegan a superar el coste de la ciudad estadounidense. En el ranking, España no figura entre los 20 países con mayor coste de vida, lo que sitúa a la economía española en una posición intermedia dentro del contexto global.

Economías emergentes y salarios bajos

En el extremo opuesto del ranking aparecen los países con menor coste de vida, donde el índice combinado de consumo y vivienda apenas alcanza una fracción del valor de Nueva York. Libia encabeza este grupo con un índice de 12,3, seguido muy de cerca por Pakistán (12,4) e India (12,4). Esto implica que vivir en estos países es aproximadamente un 88% más barato que en la ciudad de referencia.

El listado de países más asequibles lo completan Afganistán (12,7), Bangladés (13,8), Nepal (13,8) y Egipto (13,8), todos ellos situados en regiones de Asia y África. Aquí, ademas del coste de vida, también influye el poder adquisitivo local. Esto significa que, en países con salarios muy bajos, aunque los precios sean también reducidos, el acceso a bienes y servicios puede estar igualmente restringido para la población.

De los países con precios más bajos, la mayoría se caracteriza por tener economías emergentes o en vías de desarrollo, donde el bajo coste se explica tanto por los salarios como por la estructura productiva. Siria, Irán, Argelia, Túnez, Indonesia y Bolivia figuran en la parte baja de la tabla, con índices que oscilan entre 15 y 19 puntos. En estos lugares, el precio de la vivienda, la alimentación y los servicios básicos se sitúa muy lejos de los estándares de los países más caros.