Se vende un pueblo entero en el corazón de los Picos de Europa por 380.000 euros

El enclave cuenta con edificaciones tradicionales, suelo urbanizable y forma parte de la ruta de peregrinación del Camino Lebaniego

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Porcieda, Cantabria (@LonchiCampa)
Porcieda, Cantabria (@LonchiCampa)

Porcieda se sitúa en una ladera con vistas panorámicas al entorno natural de los Picos de Europa, lo que atrae a quienes buscan tranquilidad y contacto directo con la naturaleza. El acceso, mediante pistas rurales transitables, facilita la llegada tanto a visitantes como a posibles residentes y podría favorecer la implantación de nuevas infraestructuras básicas en el futuro.

La puesta a la venta de Porcieda, una aldea sin habitantes ubicada dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, ha reactivado el interés por la adquisición y rehabilitación de pueblos abandonados en el medio rural español.

Picos de Europa, entorno donde
Picos de Europa, entorno donde se sitúa el pueblo (@LonchiCampa)

La propiedad, situada en el municipio de Vega de Liébana, se encuentra a 10 kilómetros de Potes y a 95 kilómetros de Santander, y ha salido al mercado por 380.000 euros. Esta cifra la posiciona como una alternativa para quienes buscan proyectos de restauración, turismo rural o la adquisición de una segunda residencia.

Repoblación y recuperación de aldeas en el norte de España

El caso de Porcieda se suma a otros ejemplos recientes en el norte peninsular, como el de Bárcena de Bureba, una localidad burgalesa que, tras décadas de abandono, ha recuperado actividad con la llegada de varias familias, incluidas nuevas generaciones de niños.

Porcieda, Cantabria (@LonchiCampa)
Porcieda, Cantabria (@LonchiCampa)

Estos precedentes reflejan el dinamismo del fenómeno de repoblación y pueden servir como referencia para iniciativas similares. En Porcieda, el conjunto incluye diez viviendas semiderruidas distribuidas en doce solares, considerados entre los más representativos de la arquitectura tradicional lebaniega.

Porcieda, Cantabria (Wikipedia)
Porcieda, Cantabria (Wikipedia)

Porcieda ocupa una superficie total de 3.000 metros cuadrados y suma 1.325 metros cuadrados construidos. Dispone, además, de 378 metros cuadrados de suelo urbano sin edificar, lo que permite nuevas construcciones adaptadas a necesidades actuales. El emplazamiento resulta adecuado para programas de desarrollo rural, al poder integrarse en los ámbitos medioambiental, social, productivo y cultural.

Ermita de Nuestra Señora de
Ermita de Nuestra Señora de las Nieves (Wikipedia)

El patrimonio religioso y arquitectónico de la aldea constituye uno de sus principales atractivos. A la entrada se conserva la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, uno de los edificios mejor preservados del lugar. Los solares disponibles oscilan entre 48 y 176 metros cuadrados. Porcieda, además, se encuentra en la ruta del Camino Lebaniego, que conecta San Vicente de la Barquera con el Monasterio de Santo Toribio, lo que incrementa su atractivo para el turismo vinculado a la peregrinación.

Porcieda, Ermita de Nuestra Señora
Porcieda, Ermita de Nuestra Señora de las Nieves (@LonchiCampa)

Con una fundación documentada en el año 961, Porcieda ha permanecido deshabitada durante más de dos décadas tras la partida de su último residente, aunque existen versiones que sitúan el abandono definitivo en torno a 1989. En épocas pasadas, albergó un monasterio dedicado a Santiago y fue una parada relevante de la Ruta Vadiniense del Camino de Santiago del Norte. Durante la Guerra Civil, sirvió de refugio para grupos de resistencia antifranquista.

Leyendas y fenómenos inexplicables

Además de su valor histórico y potencial de desarrollo, la aldea ha despertado el interés de quienes buscan enclaves asociados al misterio. En la década de los setenta, un supuesto avistamiento de un objeto volador no identificado contribuyó a forjar su leyenda como escenario de fenómenos inexplicables en la región.

El pueblo más pequeño de Cantabria: naturaleza y gastronomía en mitad de la montaña.

Porcieda, rodeada de alcornoques y castaños, mantiene el aspecto de un pueblo detenido en el tiempo, con edificaciones que resisten entre una naturaleza abundante. La venta, intentada en ocasiones anteriores con precios inicialmente mucho más elevados, representa una nueva oportunidad para la revitalización de los pueblos deshabitados de la montaña cántabra.