Más de 400.000 trabajadores hacen horas extra sin cobrar cada semana y los empresarios se ahorran 3.243 millones anuales al no pagarlas

Los asalariados realizan una media de 5,6 horas semanales sin recibir remuneración ni cotización a la Seguridad Social

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Trabajadores en una fábrica de
Trabajadores en una fábrica de automóviles. REUTERS/Washington Alves.

España cerró 2025 con una cifra que vuelve a poner el foco en la precariedad laboral: cada semana se realizaron una media de 2,5 millones de horas extra no pagadas. Así lo desvelan los datos analizados por el Gabinete Económico de Comisiones Obreras (CCOO), que alertan de que casi la mitad de quienes prolongan su jornada no reciben compensación alguna.

Según el sindicato, el 47% de los trabajadores y trabajadoras que realizaron horas extra no recibió “ningún tipo de compensación, ni económica ni en tiempo de descanso”, consolidando lo que definen como una práctica estructural en el mercado laboral español.

Los datos revelan que 441.000 trabajadores y trabajadoras realizaron una media de 5,6 horas semanales sin recibir remuneración alguna ni cotización a la Seguridad Social. Para CCOO, no se trata de casos aislados, sino de un fenómeno persistente que afecta de forma directa a cientos de miles de hogares.

El sindicato sostiene que las horas extra impagadas constituyen “un abuso estructural y una forma de explotación laboral” que no solo no se ha corregido en los últimos años, sino que mantiene una dimensión preocupante pese al crecimiento económico y la recuperación del empleo.

Así es la ley sobre la jornada laboral actual: duración, pago de horas extra y descansos retribuidos.

Un ahorro empresarial de más de 3.200 millones

El impacto económico para las personas trabajadoras es notable. Estas horas suponen un coste laboral no abonado de 141 euros semanales, lo que equivale a dejar de percibir 7.355 euros anuales entre salarios y cotizaciones. En términos agregados, la práctica irregular de no abonar las horas extraordinarias representa un ahorro para las empresas de 3.243 millones de euros al año.

Además, el volumen total de horas extra que no se han pagado equivaldría a la creación de 62.000 empleos a jornada completa, una cifra que, según el sindicato, evidencia el efecto directo que esta práctica tiene en la destrucción potencial de puestos de trabajo y en el reparto desigual del tiempo laboral.

Fuente: CCOO
Fuente: CCOO

Estrés, agotamiento y costes para la sanidad

En un contexto marcado por el debate sobre el absentismo y la necesidad de reforzar el presentismo en las empresas, CCOO critica que la patronal ponga el foco exclusivamente en las incapacidades temporales por enfermedad común y “siempre obvie una práctica extendida en nuestro país: el alargamiento de la jornada sin contraprestación”.

El sindicato advierte de que este fenómeno tiene consecuencias directas sobre la salud física y mental de la población trabajadora. Las largas jornadas incrementan el estrés y el agotamiento, con efectos acumulativos que terminan repercutiendo en el sistema sanitario.

En este sentido, subrayan que “las largas jornadas laborales tienen consecuencias en la salud que afecta a miles de personas y suponen costes adicionales al sistema nacional de salud que las empresas que realizan estas prácticas ilegales provocan cada año”. Para CCOO, el impacto no se limita al trabajador afectado, sino que se traslada a la Seguridad Social y al conjunto del sistema tributario.

Casi un millón supera su jornada habitual

Más allá de las horas extraordinarias declaradas, el sindicato alerta de otra cifra significativa: 928.000 asalariados trabajan habitualmente más horas de las pactadas sin que conste su remuneración.

De ellos, 568.000 personas tienen jornadas pactadas de 40 horas, pero superan de forma recurrente ese límite, lo que vulnera la legislación laboral vigente. CCOO interpreta estos datos como una señal clara de que el control sobre el tiempo de trabajo sigue siendo insuficiente y que el incumplimiento de la normativa no es excepcional.

El sindicato también denuncia el retraso en la tramitación del decreto que debe modificar los criterios del registro horario en las empresas. Considera que esta herramienta es clave para frenar el fraude en el cómputo de la jornada.

Desde CCOO sostienen que el nuevo marco normativo se demuestra “imprescindible para luchar contra este tipo de prácticas que tiene unos costes para las personas trabajadoras inasumibles y que requieren de mecanismos eficaces para acabar con esta práctica abusiva e ilegal de miles de empresas en nuestro país”.

Reducir la jornada para mejorar la calidad de vida

Más allá de la denuncia puntual, el sindicato enmarca esta situación en un debate más amplio sobre la organización del tiempo de trabajo en España. A su juicio, “es imprescindible seguir avanzando en la reducción del tiempo de trabajo para mejorar las condiciones de vida de la población española”.

CCOO defiende adaptar el reparto de los tiempos a las necesidades sociales actuales, con mayor atención a los cuidados, a la salud —especialmente la salud mental— y a la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. El objetivo, subrayan, es alcanzar una igualdad real y acabar con las brechas y discriminaciones de género que persisten en el mercado laboral.

La fotografía que dibujan los datos sindicales es clara: millones de horas trabajadas cada año no aparecen en nómina. Y mientras el debate público se centra en el absentismo, el sindicato insiste en que el foco debería ponerse también en el tiempo que se trabaja sin cobrar.