Isidoro Cruz, soldador: “En perfiles muy demandados, acercarse o superar los 30.000-35.000 euros al año ya no es raro”

La escasez de relevo generacional y la creciente demanda industrial elevan los salarios y amplían las oportunidades para los soldadores cualificados, donde la especialización y la formación práctica marcan la diferencia

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La soldadura industrial vive un
La soldadura industrial vive un momento de clave, con un incremento en la demanda de profesionales cualificados y una subida de salarios. (Tecnio Formación, cedidas a Infobae)

La soldadura industrial vive un momento de clave en España, con un incremento en la demanda de profesionales cualificados y una subida de salarios para los perfiles más especializados. Uno de ellos es Isidoro Cruz que, con más de 38 años de experiencia en el sector, ha desarrollado su trayectoria en talleres, obras y mantenimiento industrial. Ahora, se dedica a formar a futuros profesionales, y asegura que “un buen soldador ya no solo encuentra trabajo, sino que puede elegir dónde trabajar”.

La situación laboral de los soldadores en Madrid y alrededores ha cambiado en los últimos años, según informa Tecnio Formación. El movimiento en los portales de empleo muestra una oferta constante y variada, desde plazas en talleres hasta puestos en obra, mantenimiento, sector ferroviario o estructuras. Isidoro Cruz destaca que las empresas solicitan perfiles específicos, una demanda que no existía con la misma intensidad hace una década.

Demanda creciente y salarios al alza

El auge de la industria, la logística y las infraestructuras, junto al menor relevo generacional, han convertido al soldador cualificado en un perfil estratégico. “Ha cambiado todo: industria, logística, infraestructuras, energía, mantenimiento… y, al mismo tiempo, entra menos gente joven al oficio. El resultado de todo esto es que el soldador cualificado se ha convertido en un perfil muy buscado”, explica Cruz. La presión por encontrar mano de obra se acentúa en sectores donde la especialización es clave, y las empresas buscan soluciones inmediatas.

Y los salarios reflejan esta evolución. Hace dos décadas, el sueldo medio de un soldador estándar de taller en la capital rondaba los 18.000-20.000 euros brutos anuales, con escaso reconocimiento profesional y menos exigencias de homologación. Pero, ahora, la situación ha cambiado. “El mínimo de convenio del metal en Madrid para un perfil de operario ya está en 21.827,14 € brutos/año (2025), y además se prevé un incremento del 2% en 2026”, precisa Cruz.

De igual manera, la especialización se traduce en remuneraciones más elevadas, ya que, según detalla. “en perfiles muy demandados, acercarse o superar los 30.000-35.000 euros al año ya no es raro”. Estos datos sitúan el salario medio del sector en torno a los 28.340 euros brutos anuales, aunque la cifra varía en función de la especialidad y de las condiciones específicas del puesto.

La gran pérdida de la clase trabajadora: sus salarios rozan el poder adquisitivo de 2019, pero ni se acercan al de hace 15 años.

Por otro lado, los perfiles mejor pagados suelen contar con certificaciones y experiencia en procesos como TIG, MIG o trabajos en aceros inoxidables y aluminio. Cruz subraya que la diferencia salarial se incrementa para quienes suman homologaciones, experiencia en calderería, tubería, trabajos nocturos o en condiciones exigentes.

Especialización y versatilidad, claves para acceder a los puestos demandados

En cuanto a la empleabilidad, Cruz señala que los procesos MIG/MAG y TIG abren muchas puertas, pero el salto cualitativo se produce en áreas como tubería, inoxidable, aluminio, calderería fina y trabajos sometidos a controles estrictos. Disponer de homologaciones técnicas, con la certificación ISO 9606-1 en aceros, sitúa a los profesionales en una posición ventajosa, ya que “te abren puertas en industria, equipos a presión y proyectos donde la trazabilidad es clave”, apunta el formador.

Las empresas, al seleccionar soldadores, priorizan la experiencia demostrable y la calidad del cordón de soldadura. La seguridad, la seriedad y la constancia también resultan determinantes en los procesos de selección. Además, Cruz advierte sobre la importancia de saber interpretar planos de soldadura: “En una prueba se nota rápido quién se maneja con soltura… y quién no”.

En el ámbito madrileño, los sectores con mayor demanda son el mantenimiento industrial y el montaje en obra, aunque también destacan las infraestructuras y los perfiles mixtos, como soldador-montador o tubero-soldador. La versatilidad y la capacidad de adaptación a diferentes entornos y materiales aumentan las posibilidades de inserción laboral.

La puerta de entrada a una carrera estable

La percepción de la soldadura como un oficio duro sigue presente, aunque Cruz remarca las oportunidades de crecimiento profesional y la estabilidad que puede ofrecer el sector: “Si haces las cosas bien, con seguridad y formación, construyes una carrera sólida. Y si te especializas, te respetan y te pagan mejor”.

Para quienes desean incorporarse a la profesión, el itinerario más realista pasa por programas prácticos enfocados en procesos base como MIG/MAG o TIG, con muchas horas de taller. “Si alguien se lo toma en serio puede estar en condiciones de ser empleable en pocos meses, sobre todo para puestos de entrada en taller, estructuras o apoyo en montaje”, asegura el docente. La clave, según Cruz, reside en adquirir destreza real, preparar adecuadamente el material, mantener parámetros estables, realizar cordones limpios y trabajar de forma segura.