Laura Vargas, colombiana viviendo en España, explica qué es lo único que cambiaría del país: “Que alguien me lo explique”

La creadora de contenido Laura Vargas comparte su desconcierto sobre la costumbre española de que el cumpleañero organice su propio cumpleaños

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Lo único que cambiaría de
Lo único que cambiaría de España, según una colombiana. (Composición Infobae)

Cambiar de país no es solo mudarse de ciudad en otro mapa. Implica reaprender gestos cotidianos, ajustar expectativas y descubrir que aquello que parecía “normal” en el lugar de origen puede no serlo en el nuevo destino. Para muchas personas migrantes, la integración no pasa únicamente por el idioma o el trabajo, sino por comprender esas pequeñas normas sociales que organizan la vida diaria y las relaciones con los demás.

Laura Vargas, colombiana que vive en España, abordó precisamente uno de esos detalles aparentemente menores en un video compartido en sus redes sociales. Desde el comienzo, deja claro que su reflexión no nace del rechazo, sino de la adaptación. “Ustedes me conocen y saben que soy la más adaptada en el mundo aquí en España”, dice, asegurando que ama la cultura española y que le gusta “casi todo”.

Aun así, hay una costumbre concreta que le genera ruido cultural. La manera en que se celebran los cumpleaños, especialmente en el entorno laboral. En España, explica, es habitual que la persona que cumple años sea quien organiza la celebración y quien lleva comida o bebida para compartir con compañeros y amigos. “¿Cómo así que la persona que cumple años es la que invita?”, se pregunta. En su relato, describe escenas frecuentes en oficinas españolas. El cumpleañero se encarga de preparar el encuentro, llevar el “compartir” y ofrecerlo al resto. “O sea, la que se arma su cumpleaños en la oficina, la que lleva el compartir para que todos coman delicioso”, es el cumpleañero, resume visiblemente sorprendida.

En España, el cumpleañero es
En España, el cumpleañero es el que invita. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dos formas de entender la celebración

La comparación con Colombia aparece de manera natural. En su experiencia, en su país de origen el cumpleaños se vive de otra manera. “Tú llegas a tu oficina y ya tienes la ‘bomba’, ya tienes la decoración hecha, porque todos tus compañeros se ocuparon de eso”, relata. Para Vargas, ese gesto colectivo tiene un valor simbólico importante. “Tú te sientes importante ese día”, afirma. El cumpleaños, explica, es una fecha en la que la persona celebrada recibe atención, detalles y reconocimiento, tanto en el trabajo como en el ámbito familiar y social. “Todos te hicieron un detalle para que tú te sintieras lo máximo, porque ese es tu día”, añade.

En España, señala, la lógica es distinta y está completamente normalizada. “Es tan normal acá que tú mismo te organizas el cumpleaños y tú haces el compartir y todo el mundo lo está esperando porque es tu cumpleaños y tú eres el que brindas”, explica. Esa normalidad es, precisamente, lo que le genera dudas. “¿Dónde está el trasfondo de este asunto? ¿Dónde está la coherencia?”, se pregunta, intentando encontrar el sentido cultural de una práctica que, para ella, invierte los roles tradicionales.

Tarta de cumpleaños. (Imagen Ilustrativa
Tarta de cumpleaños. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adaptarse también es cuestionar

El mensaje de Vargas refleja una experiencia común entre personas que migran: la capacidad de adaptarse a casi todo y, aun así, tropezar con pequeños hábitos que cuestan más. La integración no siempre implica aceptación automática, sino también la posibilidad de preguntar, comparar y expresar incomodidad sin dejar de sentirse parte del lugar. “Que alguien me explique, por favor, que esto sí no me gustó”, sentencia la colombiana.