Ayuso adjudicó a dedo a su amigo líder de ‘Los Pocholos’ seis contratos (75.366 euros) para que representara en teatros regionales algunas de sus obras

Antonio Castillo Algara presumía de su amistad con Ayuso al menos desde 2016. Los contratos llegaron cuando ella fue elegida presidenta. El último, negociado sin publicidad, es de 2025, cuando ya dirigía el ballet madrileño

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Antonio Gallego Algarra, con la
Antonio Gallego Algarra, con la presidenta Ayuso en una foto en diciembre de 2019

Tres obras en el Real Coliseo Carlos III (ubicado en San Lorenzo del Escorial), otra en el teatro Salón Cervantes (en Alcalá de Henares) y dos representaciones más en los Teatros del Canal, en la capital. El Ejecutivo regional que preside Isabel Díaz Ayuso adjudicó cinco contratos menores y uno negociado sin publicidad a la compañía de su ya ex gran amigo Antonio Castillo Algarra, líder de la única rebelión política que ha vivido la presidenta madrileña desde que llegó al Gobierno en el verano de 2019. Seis contratos que suman 75.366 euros y que sirvieron para que la compañía de “teatro culto y divertido” de Castillo Algarra, bautizada ‘For the Fun of It", pudiera representar algunas de sus obras en teatros gestionados por la Comunidad.

Antonio Castillo Algarra se consideraba hasta hace poco “amigo” de Ayuso. Siempre cuenta a quien quiere oírle que conoció a la hoy lideresa madrileña por casualidad, en el inicio de la legislatura 2015-2019, en la que Ayuso fue primero diputada regional y después viceconsejera de Justicia en el Gobierno de Cristina Cifuentes. Ambos ya se daban ‘me gustas’ en sus redes sociales al menos en 2016. Castillo Algarra, procedente de una familia acomodada de Huelva, había dejado el Derecho y en 2014 había decidido crear una academia de teatro y danza que también aspiraba a desarrollar sus propias producciones y a publicar incluso libros. Castillo Algarra asegura que tuvo grandes debates con Ayuso sobre la cultura y que de ahí nació una gran amistad.

En el verano de 2019, Ayuso llegó a la presidencia del Ejecutivo regional, y la “amistad” de la que ya presumía Castillo Algarra empezó a dejar su huella. El rastro que siempre dejan las redes sociales revela que Ayuso ya recomendaba en julio de ese año los artículos que escribía su nuevo amigo, que se define como actor, director, productor, profesor, escritor e incluso diseñador de vestuario. Y en 2020, 2021 y 2022 la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte (dirigida entonces por Marta Rivera) contrató a la compañía ‘For the Fun of It’. Fueron pocos contratos, eso sí, pero relevantes. El primero llegó en octubre de 2020: 8.470 euros para que Castillo Algarra llevara la obra ‘Oro y Plata de Ramón’ al teatro Teal Coliseo de San Lorenzo de El Escorial.

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Antonio Castillo Algarra (en un círculo naranja), en la representación de una de sus obras

El segundo contrato llegó en marzo de 2021: otros 14.520 euros para que durante tres días Antonio Castillo Algarra volviera a llevar la misma obra a los Teatros del Canal. En mayo de 2021, la misma representación se escenificó por 7.260 euros para llevar su cabaret barroco al Teatro Salón Cervantes en el marco del Festival Iberoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares. En 2022 llegarían otras dos representaciones del nuevo proyecto de Castillo Algarra: la obra ‘Más acá de los romances’ en septiembre y noviembre de ese año en el Teatro Real Coliseo. La Consejería pagó 13.310 euros.

Los cargos llegan en 2023

Ayuso arrasa en las elecciones de mayo de 2023. Ya se ha hecho con el control total del PP de Madrid, no tiene contrapesos en Génova y los tentáculos de Castillo Algarra llegan al Gobierno que Ayuso compone con muchas caras desconocidas. En la Consejería de Educación desembarca Emilio Viciana, licenciado en Derecho con cierta experiencia en la Administración General del Estado y, lo más importante, había sido profesor en la academia de Castillo Algarra. Con Viciana también llegaron a la Consejería el musicólogo Nicolás Casas, que fue nombrado director general de Universidades; y la profesora María Luz Rodríguez de Lera, nueva directora general de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial. Casas era actor en la compañía de Castillo Algarra, y Rodríguez de Lera también trabajó en la compañía.

Castillo Algarra no solo consiguió que sus ‘pocholos’ (el PP de Madrid es uno de los ecosistemas más ingeniosos a la hora de poner motes) colonizaran el Gobierno regional. También la Asamblea de Madrid. Llegaron como diputados los jóvenes Pablo Posse, un ingeniero aeroespacial que también había trabajado en los equipos técnicos de la compañía, y la bailarina Mónica Lavin, que también trabajó para Castillo Algarra. Posee fue elegido por el grupo parlamentario popular como portavoz de Educación y Lavin, como portavoz de Familia. A la portavocía de la comisión de Juventud llega Carlota Pasarón, otra ‘pochola’ que entonces desembarca en el Parlamento madrileño con 27 años.

Pablo Posse, Mónica Lavín y
Pablo Posse, Mónica Lavín y Carlota Pasarón. (Montaje Infobae)

A partir de 2023, las cosas se van complicando. Miguel Ángel Rodríguez (MAR), el auténtico gurú de Ayuso y el cerebro de la estrategia político mediática de la presidenta madrileña, deja hacer. Pero se empieza a mosquear con la influencia que empieza a tener Castillo Algarra. Influencia que se refleja en febrero de 2024 con la creación de la Fundación Ballet Español de la Comunidad de Madrid. “Cuando le presenté el proyecto para crear un ballet en la Comunidad de Madrid, [Ayuso] estuvo de acuerdo, pero dijo que quería que yo formara parte, y así fue, soy uno de los tres directores artísticos. Pero no cobro nada, cero”, señala Castillo Algarra en una reciente entrevista concedida a la web ‘Albi Danza’. No cobra, pero sigue colocando a su compañía teatral en la programación cultural que diseña la Comunidad de Madrid.

En julio de 2025, la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte (que ya dirige Mariano de Paco) adjudica un contrato sin publicidad (es decir, a dedo) a la compañía ‘For The Fun of It’ para que exhiba su obra ‘el teatro del mundo’ en septiembre en la Sala Verde de los Teatros del Canal como parte de la temporada 2025-2026. Un contrato de 31.806 euros. Por entonces, MAR y la consejería de Economía y Hacienda, Rocío Albert, ya susurraban a los oídos de Ayuso que el consejero Viciana era un lastre, aunque el verdadero lastre era Castillo Algarra. Fue la periodista Elisa Silió la que descubrió el personaje en el diario ‘El País’. Antonio Castillo Algarra pasaba de ser un gran desconocido para la opinión pública al “Rasputín” que llevaba años en secreto dictando la política educativa y cultural de la Comunidad de Madrid.

El ya ex consejero de
El ya ex consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana

Ayuso tuvo que fulminar este lunes al consejero Viciana. La excusa era perfecta. No había sido capaz de negociar con los rectores de las universidades públicas madrileñas una nueva ley de educación superior y la financiación de las mismas. A Viciana ya le habían puesto la proa el propio MAR, la consejera Rocío Albert y la entonces viceconsejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, que desde este jueves sustituye a Viciana al frente de Educación. Basta con leer la red social del ‘rasputín’ Castillo Algarra para ver que algo había cambiado. El 12 de febrero soltaba en su cuenta de X este comentario para criticar a un joven que admiraba al agitador Vito Quiles: “Si es ‘un valiente’, ¿por qué hostiga a unos y adula a otros (a Ayuso, por ejemplo), ¿y por qué ella, siendo periodista, se deja adular?“

“Ayuso se equivocó”

Fuentes del PP de Madrid consultadas por Infobae dejan claro que la presidenta “se ha equivocado” al dejarse aconsejar tanto por “este tipo tan extravagante” que controlaba una “especie de secta y que tanto adulaba y regalaba los oídos a Ayuso”. No ha sido acertado “dejar en manos de gente tan joven e inexperta una consejería que en 2026 iba a manejar un presupuesto de 6.900 millones. No es lógico”. El fracaso de la ley educativa fue la excusa perfecta. Castillo Algarra asegura que Viciana no fue destituido, sino que se marchó “por coherencia”. Y que él dimitió del ballet madrileño el mismo lunes “a las 20.20 horas”, aunque se anunció este miércoles. Lo que está claro es que la influencia de ‘Rasputín’ era tan fuerte que, tras él y Viciana, tres diputados del PP y dos directores generales encargados de las universidades y la secundaria dijeron adiós. La era de “los pocholos” ya ha acabado. Habrá que ver si las obras que ayudan a representar en la compañía de Castillo Algarra se siguen viendo en los teatros autonómicos.