La investidura se complica para María Guardiola: la apuesta del PP por evitar un gobierno con Vox la sitúa ante un PSOE donde empiezan a moverse las posiciones

Las exigencias de Vox encallan la negociación y una voz relevante del PSOE extremeño pide explorar una salida para evitar la repetición electoral

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La presidenta de la Junta
La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola (Europa Press)

La investidura de María Guardiola al frente de la Junta de Extremadura continúa encallada. La negociación entre el PP y Vox no avanza, las posiciones siguen alejadas y en la dirección nacional de los populares empieza a percibirse inquietud ante un bloqueo que nadie quiere cronificar. La repetición electoral asoma en el horizonte, pero en Génova la descartan con rotundidad mientras redoblan la presión sobre sus potenciales socios y lanzan un mensaje directo al PSOE: si de verdad quiere frenar a la extrema derecha, que facilite la investidura.

El Partido Popular fue la fuerza más votada en Extremadura con el 43% de los sufragios, frente al 17% obtenido por Vox. Esa suma, que supera el 60% del voto, no se ha traducido por ahora en un acuerdo que permita articular un Ejecutivo. Las discrepancias no son, según admiten ambas partes, esencialmente programáticas —Guardiola ha cifrado en un 90% la coincidencia en los contenidos— sino relativas al reparto de poder. Vox reclama consejerías y dotaciones presupuestarias concretas para garantizar la ejecución de su programa. En la dirección nacional del PP consideran que esas exigencias no se ajustan a la “proporcionalidad” ni a la “responsabilidad” que Alberto Núñez Feijóo ha pedido a sus aliados tras los comicios.

Fuentes de la cúpula popular, en los pasillos del Congreso de los Diputados, admiten que “postergar” el acuerdo en Extremadura “es una mala noticia”. La consigna es clara: la investidura debe celebrarse “lo antes posible”. El plazo límite expira el 3 de marzo. “Repetir nunca”, sostienen, convencidos de que una nueva convocatoria no alteraría sustancialmente el equilibrio de fuerzas, como —recuerdan— ocurrió en 2016 y 2019 a nivel nacional. Para Génova, abrir un nuevo ciclo electoral en la región, casi en paralelo a otras citas territoriales, añadiría incertidumbre a un escenario ya tensionado.

Presión sobre Vox y guiño al PSOE

En ese contexto, María Guardiola ha elevado el tono y ha formulado públicamente una alternativa que hasta hace unas semanas parecía impensable: la abstención del PSOE para permitir su investidura en solitario. “Preferimos la abstención que gobernar en coalición con Vox”, ha afirmado. La dirección nacional respalda esa apelación y la utiliza como argumento político frente a los socialistas. “Si quieren ser el dique frente a la ultraderecha, el camino es investir a Guardiola”, sostienen en el entorno de Feijóo.

La presidenta de la Junta
La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola (Eduardo Parra - Europa Press)

En privado, no obstante, reconocen que esa vía es remota. La única opción realista, admiten, sigue siendo un entendimiento con Vox. Pero la apelación al PSOE cumple una doble función: aumenta la presión sobre la formación de Santiago Abascal, a la que se reprocha falta de flexibilidad, y desplaza parte del foco hacia los socialistas, obligados a definir si su negativa es inamovible incluso ante el riesgo de una repetición electoral.

La idea de una abstención socialista no es completamente nueva en Extremadura. El expresidente autonómico Juan Carlos Rodríguez Ibarra la defendió tras el batacazo electoral del PSOE, aunque entonces ningún dirigente en activo secundó esa tesis. Ahora, por primera vez, una voz relevante del partido en la región ha abierto esa puerta.

Se trata de Antonio Rodríguez Osuna, alcalde de Mérida y dirigente con mayor poder institucional del socialismo extremeño en estos momentos. En declaraciones a Cope Extremadura, ha defendido que el PSOE es “un partido de gobierno” y que, si fracasan las negociaciones entre PP y Vox, correspondería a Guardiola “tomar la iniciativa”, llamar a los socialistas y ofrecer “un tipo de acuerdo que pudiera facilitar la gobernabilidad”.

Rodríguez Osuna ha matizado que no se trataría de una abstención gratuita. “Después de la abstención hay que cerrar presupuesto, hay que cerrar proyectos y leyes”, ha argumentado. A su juicio, facilitar la investidura sin un acuerdo de fondo “no genera estabilidad, genera inestabilidad”. El PSOE, sostiene, debería poner “sus condiciones encima de la mesa” para garantizar que la legislatura no nazca hipotecada.

El alcalde emeritense también ha criticado la estrategia del PP extremeño con su “socio preferente de gobierno”, en referencia a Vox. No ve sentido a que los populares estén dispuestos, en su opinión, a “renunciar a todos sus principios” para pactar con la formación de Abascal mientras que al PSOE solo se le pide una abstención sin contrapartidas. Incluso ha aconsejado a Guardiola “no estar tan nerviosa” en sus comparecencias públicas y mostrarse “más prudente”.

La gestora cierra filas

La posición de Rodríguez Osuna choca con la línea oficial marcada por la gestora que dirige el PSOE extremeño tras la dimisión de Miguel Ángel Gallardo. El partido está bajo la tutela de una comisión presidida por el delegado del Gobierno, José Luis Quintana, que ha negado de forma reiterada la posibilidad de facilitar la investidura del PP.

La portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea, Piedad Álvarez, aseguró que María Guardiola no ha solicitado formalmente la abstención ni tras las elecciones anticipadas del 21 de diciembre ni después de la salida de Gallardo. Según su versión, los contactos fueron protocolarios. Quintana, a través de la red social X, también negó haber recibido esa petición y emplazó a la líder popular a llamarle si desea reunirse. Guardiola respondió que sí le telefoneó “por responsabilidad” para pedir que el PSOE se abstuviera tras obtener los peores resultados de su historia en la comunidad.

El líder de Vox, Santiago Abascal, eleva las exigencias de Vox en las negociaciones con el PP para el nuevo Gobierno en Extremadura

Más allá del cruce de versiones, la dirección socialista mantiene un rechazo tajante. “No, no y no”, reiteró Álvarez, subrayando que el PSOE es “la alternativa y no la muleta de la derecha y la extrema derecha”. Mientras tanto, el partido encara un proceso interno para elegir nuevo liderazgo mediante primarias. Rodríguez Osuna ha expresado su opinión de que el relevo tendrá rostro de mujer y en el partido suena con fuerza el nombre de Blanca Martín, ex presidenta de la Asamblea de Extremadura, como figura de consenso para evitar nuevas fracturas.

Entre la presión de Vox, la apelación al PSOE y el reloj institucional avanzando hacia el 3 de marzo, el tablero extremeño permanece abierto, con posiciones que se endurecen en público y conversaciones que, por ahora, no han logrado desatascar el primer gran bloqueo político de la legislatura en la región.