La Guardia Civil detiene a cinco personas por el asalto a un joyero al que monitorizaron durante días con una baliza GPS: intervenidos 11.000 euros, joyas, relojes y un caimán

Dos de los detenidos, con un largo historial de antecedentes, eran los encargados de ejecutar los asaltos; un tercer implicado se ocupaba de custodiar el material robado y facilitar su venta; y el resto proveía los medios técnicos necesarios para seguir a las víctimas

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La Guardia Civil detiene a cinco personas por el asalto a un joyero al que monitorizaron durante días con una baliza GPS (Europa Press, Guardia Civil)

Cinco personas han sido detenidas en Sevilla por su presunta implicación en un asalto a un joyero de Córdoba, al que, según la investigación de la Guardia Civil, siguieron durante varios días utilizando una baliza GPS colocada en su coche. El robo se produjo en Arcos de la Frontera, Cádiz, donde el comerciante fue abordado a plena luz del día y despojado de un maletín con joyas valoradas en más de 300.000 euros.

La operación policial, bautizada como ‘Qurtuba’, se inició tras la denuncia del joyero, quien relató que había sido atacado de forma violenta frente a un establecimiento. Los asaltantes le propinaron numerosos golpes para arrebatarle el maletín que transportaba, el cual contenía piezas de oro y relojes de primeras marcas. El suceso tuvo lugar la tarde del 9 de julio de 2025 y, según los datos recabados por los agentes, formaba parte de un plan cuidadosamente elaborado.

Un localizador GPS con el que observaban sus movimientos en tiempo real

Las pesquisas permitieron reconstruir la secuencia de los hechos. El grupo había seleccionado previamente a la víctima y, tras instalarle la baliza GPS, monitorizó sus desplazamientos desde Córdoba hasta Cádiz. Este dispositivo, colocado en los bajos del vehículo, ofrecía información precisa sobre la ubicación del joyero en tiempo real, lo que facilitó a los ladrones coordinar el asalto y conocer sus rutinas sin ser detectados.

Una vez sustraído el botín, los atracadores huyeron en un coche que había sido robado días antes. Para dificultar la labor policial, falsearon las matrículas del vehículo. La fuga no salió como esperaban, pues al percatarse de la presencia de patrullas de la Guardia Civil, abandonaron el coche y continuaron la huida a pie.

Durante la investigación, los agentes llevaron a cabo seis registros en diferentes domicilios de Sevilla capital y Utrera. En estos lugares se intervinieron dos armas cortas modificadas, cuatro vehículos, 11.000 euros en efectivo, doce relojes de alta gama y numerosas joyas de oro, además de diversos efectos relacionados con el robo.

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Un santuario de santería que escondía un caimán

Los registros también permitieron descubrir una estancia acondicionada como santuario de santería, donde, según los investigadores, se celebraban rituales para pedir protección o agradecer el éxito de sus golpes. En este mismo espacio apareció un caimán que permanecía en cautividad y que ya ha sido entregado a las autoridades competentes.

La estructura de la organización quedó al descubierto a medida que avanzaba el operativo. Dos de los detenidos, con un largo historial de antecedentes, eran los encargados de ejecutar los asaltos. Un tercer implicado se ocupaba de custodiar el material robado y facilitar su venta, mientras que otros miembros proveían los medios técnicos necesarios para seguir a las víctimas, utilizando teléfonos móviles y aplicaciones de localización. El grupo, asentado en una barriada de Sevilla, empleaba varios inmuebles para ocultar el botín y planificar sus acciones.

La investigación ha acreditado que los detenidos integraban una organización criminal especializada en robos violentos. Desde su base sevillana se desplazaban a diferentes puntos de Andalucía para cometer los delitos y regresaban a sus refugios tras los golpes. Los delitos que se les imputan incluyen robo con violencia e intimidación, lesiones, atentado contra la intimidad por la colocación de dispositivos de seguimiento, robo y hurto de uso de vehículo, falsificación de documento público y pertenencia a organización criminal.

La operación Qurtuba ha sido dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Arcos de la Frontera y desarrollada por el Equipo de Delitos contra el Patrimonio de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Cádiz. Los agentes continúan analizando los efectos intervenidos para determinar su procedencia y vinculación con otros hechos delictivos.