Las inversiones millonarias de Philippe Junot en España, Francia y Estados Unidos: así construyó su fortuna

El aristócrata francés falleció el 8 de enero a los 85 años

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Phillippe Junot en una imagen
Phillippe Junot en una imagen de archivo

Philippe Junot ha fallecido a los 85 años en Madrid, cerrando una vida marcada por el cosmopolitismo, los negocios internacionales y una presencia constante en la crónica social europea. Según Vanitatis, quienes le conocieron en sus últimos años coinciden en que se marchó “en paz” y rodeado de su familia, convertido ya en un hombre profundamente hogareño, muy alejado del personaje público que durante décadas alimentó titulares y leyendas.

A lo largo de los años, el aristócrata francés fue reduciendo progresivamente su exposición mediática para refugiarse en una existencia tranquila repartida entre Cannes, Madrid y Marbella. Su nombre quedó fijado de manera indeleble en la historia social europea a raíz de su matrimonio con la princesa Carolina de Mónaco y los diferentes romances que protagonizó. Sin embargo, Philippe Junot también se convirtió en un hombre de renombre gracias a su sólida carrera como inversor internacional y promotor inmobiliario, con intereses repartidos entre España, Francia y Estados Unidos.

Phillippe Junot en una imagen
Phillippe Junot en una imagen de archivo. (Europa Press)

Y es que detrás de esa imagen de donjuán había un abogado de formación, capitalista de riesgo y hombre de negocios con una visión internacional muy afinada. Hijo del político y millonario Michel Junot, Philippe se movía con absoluta naturalidad entre la aristocracia europea y los grandes círculos financieros.

Junot participó en inversiones tempranas en Estados Unidos, como la cadena de comida rápida Jack in the Box, y diversificó posteriormente su actividad entre Europa y Norteamérica. Según Vanitatis, fue socio del financiero Thierry de La Villehuchet, fundador de Access International Advisors, una firma especializada en la gestión de grandes patrimonios. La Villehuchet, conocido como un encantador bon vivant, cultivó durante años una red de contactos en clubes exclusivos y círculos vinculados a la realeza. Se decía que los Grimaldi confiaron especialmente en él. Philippe Junot fue su socio en Londres y, en Nueva York, trabajó con el príncipe Miguel de Yugoslavia.

Su vínculo con Madrid y Marbella

La trayectoria de Access International Advisors quedó gravemente dañada por el fraude de Bernard Madoff. Tras el suicidio de La Villehuchet, Junot sufrió un durísimo golpe personal y financiero, aunque logró recomponerse gracias a una cartera inmobiliaria sólida y bien distribuida. En ese proceso, España desempeñó un papel clave. Durante años mantuvo despacho abierto en Madrid y participó en diversas operaciones inmobiliarias junto a promotores franceses y españoles, contando con amigos y aliados como Carlos Goyanes y Cari Lapique.

Fue propietario de Duende Real Estate S.L. hasta 2017 y su nombre también aparece vinculado a Alvis Gestiones S.L., una sociedad con sede en Marbella fundada en 2009 y dedicada a la gestión de bienes inmobiliarios y al sector asegurador. Marbella, de hecho, fue mucho más que un lugar de ocio. Desde los años sesenta, Junot comprendió el potencial de la Costa del Sol como mercado financiero y punto de encuentro de grandes fortunas europeas. Integrado en el círculo de Alfonso de Hohenlohe, fue habitual del Marbella Club y de una jet set donde se mezclaban aristocracia, negocios y placer.

En una entrevista concedida a Hola tras la boda de su hija Isabelle con Álvaro Falcó, Junot explicaba su vínculo con España y el sur de Francia: “Sí, casi cada verano. Voy mucho a Marbella, pero vivo también en el sur de Francia. Nací en París, aunque viví gran parte de mi juventud en Cannes, tengo algo especial con Cannes y además tengo familia muy cerca”. En esa misma charla definía España como su “segunda patria”. En sus últimos años vivió “a caballo entre Cannes, Madrid y Marbella”, como él mismo contaba, y fue en Málaga donde protagonizó una de sus últimas apariciones públicas, durante la inauguración de El Pimpi de Antonio Banderas. Residió largas temporadas en Madrid junto a su hija Isabelle, quien se ocupó personalmente de su cuidado. Según fuentes cercanas, Philippe Junot “se ha ido en paz” y “ha sido un hombre feliz”.