El 25% de los autónomos son “pobres” y “malviven” con ingresos inferiores a 670 euros mensuales

UPTA solicita medidas de apoyo para facilitar la salida del autoempleo a los trabajadores que sobreviven con “rendimientos insuficientes”

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Manifestación de trabajadores autónomos en
Manifestación de trabajadores autónomos en Madrid. Diego Radamés / Europa Press

Más de 500.000 trabajadores autónomos “malviven” con rendimientos netos de su actividad por debajo de 900 euros mensuales y 795.413 sobreviven con ingresos iguales o inferiores a 670 euros al mes, lo que representa cerca del 25% del total de los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta), según informan desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).

Una situación que “evidencia el crecimiento de un colectivo cada vez más amplio de autónomos pobres: personas que, pese a trabajar intensamente, no alcanzan ingresos suficientes para vivir con dignidad ni para garantizar su futuro”, señalan desde la confederación.

Este escenario contrasta, según UPTA, con un mercado laboral en crecimiento y, a pesar de que los sueldos no son elevados, los salarios mínimos de los trabajadores por cuenta ajena son de media 500 euros superiores a los rendimientos que declaran cientos de miles de autónomos.

El secretario de Estado de la Seguridad Social y Pensiones, Borja Suárez, ha señalado que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha planteado en la mesa de negociación sobre autónomos una nueva propuesta que contempla congelar las cuotas de los autónomos de menores ingresos (de 670 a 1.166,7 euros al mes) y subir el resto entre 2,91 y 14,75 euros mensuales para 2026. (Europa Press)

Políticas de autoempleo ineficaces

Los representantes de la organización de autónomos responsabilizan de esta situación a las medidas impulsadas por las políticas de fomento del autoempleo aplicadas de “manera indiscriminada”, como la tarifa plana, ayudas al inicio de actividad e incentivos públicos que, entre otras, han generado unas “expectativas infundadas” y han empujado al RETA a personas “sin un proyecto definido, sin estructura ni competencias necesarias para generar un negocio viable”.

En este contexto, la organización subraya que más del 60% de los autónomos acogidos a tarifa plana declaran rendimientos de trabajo inferiores a los 700 euros mensuales, lo que demuestra que esas iniciativas no generan actividades económicas sostenibles, sino que “empujan a la precariedad a personas que nunca debieron asumir ese riesgo”.

Medidas para facilitar el paso de autónomos a asalariados

Para paliar esta situación, desde UPTA solicitan que se articulen mecanismos de apoyo para la salida ordenada del autoempleo. Para ello, propone que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) impulse un sistema, trasladable a todas las comunidades autónomas, que, mediante programas específicos de orientación laboral individualizada, recualificación profesional y acreditación de competencias, permita a estos trabajadores “transitar hacia empleos asalariados acordes con su experiencia y capacidades”.

Argumentan que impulsar estas medidas no es una renuncia al apoyo al trabajo autónomo, sino un ejercicio de responsabilidad con las personas trabajadoras autónomas: “Defender la dignidad del trabajo implica reconocer cuándo un proyecto es inviable y ofrecer alternativas reales y seguras”.

Inciden en que apostar por un autoempleo de calidad también significa ayudar a cerrar etapas “precarias” y abrir nuevas oportunidades laborales que garanticen estabilidad, derechos y salarios suficientes.

Bonificar la pobreza

Eduardo Abad, presidente de UPTA, considera que los datos demuestran que estamos “bonificando la pobreza en lugar de ayudar a consolidar actividades viables”. Argumenta que la tarifa plana y otras políticas de impulso “indiscriminado” al autoempleo se están utilizando, en la práctica, como una vía para “maquillar” las cifras de desempleo.

“Se empuja a miles de personas a darse de alta en el RETA sin garantías de viabilidad y, en lugar de crear empleo real y sostenible, se está condenando a estas personas al fracaso, a contraer deudas y a iniciar actividades que no les reportan ni el mínimo imprescindible para vivir”, asegura Abad. A su juicio, “esta realidad supone un fracaso estrepitoso de la política de fomento del autoempleo de la última década”.