Los seis hornos crematorios que dependen del Ayuntamiento de Madrid necesitan nuevos ladrillos: incineran cada día una media de 25 fallecidos

Hay cuatro en el cementerio de La Almudena y dos en el de Carabanchel. La empresa municipal Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid SA está licitando un nuevo contrato de mantenimiento

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Un féretro aguarda la incineración
Un féretro aguarda la incineración en la sala previa del Crematorio de la Almudena. (Joaquin Corchero/Europa Press)

El Ayuntamiento de Madrid, que dirige José Luis Martínez-Almeida, tiene seis hornos crematorios distribuidos en dos cementerios: Carabanchel-Sur y La Almudena. Los dos que hay en Carabanchel son los más modernos, fueron instalados en el año 2012. Pero los cuatro que hay en La Almudena son más antiguos: el primero empezó a funcionar en 1974, el segundo en 1986 y los dos restantes en 1988. Todos están gestionados por la empresa pública Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid SA (SFM), que, como su propio nombre indica, administra los dos tanatorios, los 14 cementerios y los dos crematorios que hay en la capital.

España ha alcanzado un punto de inflexión en la forma de despedirse de sus seres queridos: la incineración (50,11%) ha superado por primera vez a la inhumación (49,89%), según el último informe elaborado por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (PANASEF), con datos de 2024. Este cambio histórico refleja una transformación cultural y social sostenida. En 2017, cuando PANASEF empezó a analizar el sector, la incineración representaba solo el 38,4% de los fallecimientos. Los seis crematorios que dependen del Ayuntamiento realizaron en 2024 un total de 9.359 incineraciones, lo que supone una media de 25 diarias, según datos facilitados a Infobae España por un portavoz de SFM.

Evolución de las incineraciones en
Evolución de las incineraciones en España

La empresa SFM está licitando actualmente un contrato para que una empresa especializada pueda realizar un “mantenimiento preventivo y correctivo” de los seis hornos crematorios que gestiona, ya que, como hemos visto, la incineración es cada vez más una opción elegida por las familias que despiden a sus seres queridos. El trabajo, valorado en 252.000 euros, “es altamente especializado y de enorme criticidad”, explica la memoria justificativa de contrato. “En este tipo de mantenimiento es de vital importancia la prevención de posibles problemas que se puedan producir en las instalaciones, así como la detección precoz de los mismos por su alta repercusión en la propia actividad y la exigencia de llevar a cabo soluciones en el menor plazo posible de tiempo”.

Contratos frecuentes

Estos contratos son frecuentes. En octubre de 2024, SFM adjudicó un servicio similar por 62.000 euros a la empresa Atroesa, que se define como la primera compañía española especializada “en el estudio, diseño, fabricación y mantenimiento de hornos crematorios”. En 1974, Atroesa instaló el primer crematorio en Madrid en La Almudena. En 2023, la misma empresa se llevó otro contrato, que incluía también el traslado de los féretros, por 525.000 euros. “La parte más importante de los hornos son los ladrillos refractarios, los cuales son cambiados cada determinado número de incineraciones, según el mantenimiento preventivo definido”, señala un portavoz de SFM.

Y es que los hornos están construidos con ladrillos aislantes y puertas de chapa. Son todos de la marca Shelton. “En nuestro caso, las incineraciones se producen de manera unitaria, y la temperatura máxima alcanzada es de 850 grados”, asegura el mismo portavoz. Estos ladrillos, no obstante, son capaces de soportar 1.600 grados. La mayoría de los ladrillos serán renovados, según el pliego. Otra de las partes delicadas del horno y que necesita un buen mantenimiento es el cremulador, la máquina que pulveriza los restos de la incineración para convertirlos en cenizas finas y homogéneas.

Funcionamiento de los servicios funerarios
Funcionamiento de los servicios funerarios en Madrid durante la crisis del coronavirus. (Joaquin Corchero/Europa Press)

El cementerio de Carabanchel-Sur cuenta además con una planta de incineración, que suele quemar restos humanos provenientes de exhumaciones o de amputaciones. No funciona todos los días y su mantenimiento está dentro de este último contrato. Tantos los hornos como esta planta figuran en el Catálogo de Actividades potencialmente Contaminadoras de la Atmósfera según el Real Decreto 100/2011. Por eso, han de pasar los controles de la Dirección General de Evaluación Ambiental del Área de Calidad Atmosférica de la Comunidad de Madrid. Los análisis de las emisiones, no obstante, los hace una empresa especializada. Estos trabajos fueron adjudicados el mes pasado por 52.800 euros.