
Las diferencias socioculturales entre cada país del mundo pueden encontrarse en cualquier ámbito posible: la comunicación, la cercanía entre personas, la gastronomía, las costumbres, la confianza... Es por este motivo por el que muchas personas, cuando visitan otros lugares o toman la decisión de asentarse allí, se sorprenden porque encuentran una gran cantidad de aspectos a los que no están acostumbrados.
La cultura española no es la misma que la argentina, al igual que tampoco lo es la alemana, la japonesa o la noruega. Así lo destacan todos los creadores de contenido que a través de sus redes sociales explican cómo es su experiencia viviendo en el extranjero, qué cosas les sorprenden y cuáles echan de menos de su tierra.
Laura, una joven española que reside en Noruega, ha compartido un vídeo en su cuenta de TikTok (@lauraenelvalhalla) en el que señala “una curiosidad cultural” que le gusta mucho del país y que sobre todo ocurre en “sitios rurales y pequeños”.
“La primera vez aluciné”
Tal y como señala la española, la cultura noruega está “muy centrada en la confianza”: “Lo dejo aquí porque confío en que tú veas el cartel y vas a tener la responsabilidad de pagar lo que te llevas”. Así, es frecuente ver puestos y negocios de autocobro o en los que, pese a estar cerrado el establecimiento, los clientes todavía pueden pasar al interior.
“Es domingo y la tienda está cerrada, pero, como podéis ver, está todo fuera”, explica Laura en el interior de un vivero, donde se puede observar que todas las plantas y demás productos continúan expuestos sin ningún tipo de vigilancia. “No guardan nada dentro ni está vallado”.
De esta manera, existe la “confianza de que nadie va a venir a coger nada”. De hecho, en un cartel se indica el VIPPS, un servicio similar al Bizum: “Supongo que, si tú quieres comprarte esta planta, pues la pagas y ya está”.

Esta dinámica sorprende especialmente a aquellas personas que viven en países en los que la vigilancia en los establecimientos es más estricta porque, de hecho, esta es necesaria. Sin embargo, no ocurre lo mismo en muchos lugares de Noruega: “Hay muchos puestos de autoservicio en los que también pasa”. Así lo han confirmado en los comentarios otros usuarios que también han visitado los países nórdicos: “La primera vez que fui a comprar verduras en Noruega aluciné. Había una caja de metal y dentro estaba el cambio. En Finlandia se ve mucho, no sé en ciudades, pero en zonas rurales todo el rato”.
A Laura le gusta especialmente por la comodidad de esta práctica, por lo que advierte de la importancia de seguir cuidándola alimentando esa confianza: “Para que esta bonita costumbre o tradición se mantenga, seamos todos igual de respetuosos cuando viajemos a sitios que nos encontremos con estas ventajas. Si haces una parada o quieres coger algo de un puesto de carretera de estos de mermelada casera o miel local, por favor, págalo para que todos sigamos disfrutando de estas comodidades”.
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