
Estar en la playa es una de las actividades turísticas más habituales. Este suele ser uno de los alicientes más determinantes a la hora de elegir un destino, siendo fundamental buscar playas que se acoplen a tus gustos. El tipo de arena, la temperatura del agua o la afluencia de gente son algunos de los factores clave.
Es posible que, si has paseado por la playa alguna vez, te hayas encontrado con una piedra. Esto es lo que le ha ocurrido a un niño, pero el resultado ha sido totalmente diferente al que se esperaría. Según informa SFP Versilia, los hechos tuvieron lugar en la playa de Shoreham, al sur de Inglaterra.
La pequeña piedra que encontró el niño resultó ser parte de un hacha de mano neandertal del Paleolítico. Ben, el niño de nueve años, fue el artífice de uno de los hitos que muchos investigadores llevaban persiguiendo años.
El objeto ha sido examinado por expertos del Museo Worthing. Después de descubrir que el objeto se creó hace 60.000 años, se ha incluido en una de las secciones del museo. Los arqueólogos confirmaron que la herramienta databa del Paleolítico Medio a Superior, cuando los neandertales dominaban Europa y parte de Asia.
El material en cuestión era el sílex, una roca muy dura que, al fragmentarse, genera segmentos muy afilados. Por este motivo, eran uno de los materiales más usados en el Paleolítico para crear armas.
Un hito histórico
La procedencia exacta de este material sigue siendo un misterio. Es posible que este valioso hallazgo haya permanecido enterrado en la costa desde la última glaciación, emergiendo miles de años después. Otra hipótesis es que haya aparecido recientemente durante algún trabajo de extracción de sedimentos que se realizase en la zona.
De cualquier modo, su presencia en la playa de Shoreham es una confirmación de que el Canal de la Mancha aún conserva materiales históricos de gran valor. Esta aparición podría ser clave para plantear las siguientes incursiones.
Cómo creaban estas hachas
En primer lugar, los neandertales seleccionaban el sílex de mejor calidad. Una vez escogida la pieza, moldeaban estas piedras, a base de golpes, para convertirlas en hachas y otras herramientas. Estas les servían para cazar animales, desmembrar presas o cortar madera. Esto demuestra cómo era su proceso cognitivo y su capacidad para adaptarse a diferentes situaciones.
Cabe destacar que, gracias al comportamiento de Ben, se puede conocer más de cerca los avances que hubo en un pasado. Cuando tengas una pieza tan antigua, es importante donar la pieza a la ciencia para que los expertos puedan descubrir más datos sobre ella.
El asombroso hallazgo recuerda que, incluso en un simple paseo por la playa, el pasado puede revelarse. Este hacha neandertal no solo enriquece el museo, sino que subraya la importancia de la curiosidad y la colaboración ciudadana para desenterrar los secretos que la historia aún guarda. Estos descubrimientos son un puente directo con los orígenes del ser humano.
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