
El cielo nocturno de Canarias se prepara para un espectáculo poco habitual en el calendario astronómico. Durante la madrugada del 27 de junio, hasta cuatro lluvias de meteoros coincidirán sobre el archipiélago: las Tau Cétidas, Escútidas, Rho Sagitáridas y las imprevisibles Boótidas de junio.
Esta rara superposición astronómica une lluvias de origen y comportamiento dispar. Las Boótidas, con radiante en la constelación de Boyero, justo donde destaca la inconfundible estrella Arturo, son el comodín de la noche y la más impredecible del grupo: su tasa puede oscilar entre 0 y 100 meteoros por hora, lo que abre la puerta tanto a veladas tranquilas como a chubascos inesperados de meteoros. En contraste, las otras tres lluvias citadas presentan cifras más modestas. Las Tau Cétidas apuntan su radiante hacia la constelación de la Ballena y suelen dejar pasar unos 4 meteoros por hora, mientras que las Escútidas, con solo 2 a la hora, tienen origen en la poco visible constelación del Escudo. Las Rho Sagitáridas, igualmente protagonistas estos días, completan el cuarteto con su radiante en Sagitario.

Las claves para prepararse para ver las lluvias de meteoros
La suma de estos fenómenos convierte la madrugada del 27 de junio en una de las más activas del año para los aficionados a la astronomía. Además, quien quiera presenciar el evento no necesitará instrumentos ópticos especiales: basta con encontrar un rincón oscuro lejos del fulgor urbano y dejar que la vista se adapte a la oscuridad. El mejor momento para el avistamiento, según los cálculos, será en torno a las 04:00 horas, cuando el radiante de las Boótidas todavía permanezca alto sobre el horizonte canario.
Algunos detalles ayudan a mejorar la experiencia: seleccionar localizaciones poco expuestas a la contaminación lumínica, buscar cielos despejados, evitar obstáculos visuales y, si es posible, tumbarse orientando la mirada hacia el noreste. Conviene también vigilar la aparición de la Luna, ya que su resplandor puede robar protagonismo a los meteoros más débiles. La noche con las cuatro lluvias no llegará sola. Además del baile de meteoros, la fecha coincide con la conjunción de la Luna y Mercurio, alineación observable al amanecer del mismo 27 de junio y que añade un ingrediente extra para quienes disfrutan de la observación del firmamento.
El fenómeno encadena, además, una recta final de mes activa. El 29 de junio marcará la coincidencia de otras tres lluvias menores: las Beta Táuridas, Phi Ofiúquidas y Tau Acuáridas. Estas presentan bajas tasas de actividad y, en algunos casos, resultan visibles durante el día, lo que complica la detección a simple vista.
El periodo de actividad de este carrusel meteórico abarca del 22 de junio al 2 de julio, aunque la madrugada del 27 se sitúa como el momento álgido. La conjunción de tantas lluvias no figura todos los años en el registro astronómico y permite a Canarias lucir una noche donde la estadística y el azar se dan la mano, con la posibilidad - remota, pero no imposible - de contemplar una cascada de destellos cruzando el cielo.
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