
Durante la duración de un contrato de alquiler de vivienda, es común que surjan desacuerdos o tensiones entre propietarios e inquilinos. Diversos estudios revelan que en alrededor de dos de cada cinco casos, los arrendadores han enfrentado conflictos con sus inquilinos, y lo mismo sucede a la inversa. Cualquier persona que busque una vivienda en alquiler sabe que, al firmar un contrato de arrendamiento, tanto el arrendador como el arrendatario tienen derechos y responsabilidades que deben cumplir. En este sentido, una de las preguntas que más dudas suscitan entre los arrendadores y arrendatarios es sobre cuándo está justificado que un casero entre al piso que tiene alquilado a unos inquilinos.
“Soy Concha, entro”, decía el personaje de Aquí no hay quien viva, Concha, cuando entraba con su llave a la casa que tenía alquilada a a Belén y Alicia, sin darles apenas tiempo a reaccionar. Aunque esta frase se ha convertido en un clásico de la televisión española, es importante recordar que en la vida real, este tipo de comportamiento son completamente ilegales.
Como explican desde el portal inmobiliario Fotocasa, “El propietario de una vivienda no tiene derecho a entrar en el inmueble alquilado mientras el inquilino esté viviendo allí con un contrato de alquiler firmado. Al alquilar la vivienda, el inquilino es el que tiene derecho legítimo a habitarla. El casero sigue siendo el propietario del inmueble, pero al ponerla en alquiler, está cediendo el derecho de uso a cambio de una compensación económica”.
Y como queda recogido en el artículo 18 de la Constitución Española, “El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito”. Por lo tanto, el propietario tiene el mismo derecho a ingresar en la vivienda que cualquier otra persona: solo puede hacerlo con la autorización y el consentimiento del inquilino, quien habita en el lugar.
Incluso en el caso de que el propietario quiera vender la vivienda y tenga que enseñarla a posibles compradores, a la hora de hacerlo no podrá obligar al inquilino a recibir visitas en su domicilio.
Qué pasa si un propietario entra en la casa del inquilino sin permiso
Como explican desde Fotocasa, si el propietario de una vivienda en alquiler entra sin autorización y de manera ilegal en la propiedad arrendada, estaría cometiendo un delito de allanamiento de morada, según lo establecido en el artículo 202 del Código Penal. Este delito puede conllevar una pena de prisión de entre 6 meses y dos años. En ese caso, el inquilino tiene todo el derecho de presentar una denuncia contra el propietario. No obstante, es fundamental aportar pruebas que demuestren la entrada ilegal, como la presencia de testigos, grabaciones o cámaras de seguridad, ya que sin ellas la denuncia podría no tener efecto.
Como medida de seguridad, se recomienda cambiar la cerradura para garantizar que solo el inquilino tenga acceso a la vivienda. El inquilino tiene el derecho de cambiar la cerradura sin impedimentos legales. Aunque se sugiere notificar al propietario sobre esta modificación, no existe ninguna normativa que obligue a hacerlo.
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