
El finiquito es un documento esencial en cualquier relación laboral, en el que se detalla cuál es la cuantía económica que una empresa debe a un trabajador al terminar su vínculo laboral. Este documento debe ser consensuado y firmado por ambas partes implicadas (empleado y empleador), e incluye diversos conceptos, como las vacaciones no disfrutadas que deben ser pagadas.
De igual manera, el proceso de baja voluntaria representa la decisión del trabajador para dejar su empleo y romper con esa relación laboral y está recogido en el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores. Hacerlo, requiere seguir las normas estipuladas en el convenio colectivo, generalmente con un plazo de preaviso de 15 días naturales. Para formalizar una baja voluntaria, el trabajador debe proporcionar una carta de renuncia, cuya forma no está estrictamente regulada pero se sugiere que sea escrita y por duplicado, incluyendo datos relevantes como las fechas, identificación del empleado y empresa, la voluntad de finalización del contrato, mención al preaviso, y las firmas correspondientes. En este punto, es recomendable, además, hablar con los jefes, para entender las razones detrás de la decisión y, si es posible, negociar soluciones que beneficien a ambas partes.
Es importante destacar que un trabajador que solicita una baja voluntaria no tiene derecho a la prestación por desempleo, ya que esta está destinada a quienes pierden su empleo de forma involuntaria, aunque existen algunas excepciones.
Cálculo del finiquito
Cuando un trabajador elige dejar su empresa voluntariamente, cuenta con una serie de derechos que debe conocer, como el derecho al finiquito. Para calcular esta cifra, es crucial conocer tres cosas: el salario mensual, las pagas extras a las que tenga derecho el trabajador (según la época del año en la que se encuentre y el tiempo que lleve trabajado), y el número de días de vacaciones que le corresponden y que no ha disfrutado.
Primero, es necesario calcular la parte proporcional del salario correspondiente a los días transcurridos desde la última nómina recibida hasta el final del período de 15 días de preaviso que generalmente se otorga para notificar el fin del contrato. Para ello, hay que dividir el sueldo mensual entre 30 (el número de días que tiene un mes, de media) para determinar el sueldo bruto diario y multiplicarlo por el número de días que se hayan trabajado ese último mes.
Después hay que contar los días de vacaciones que le quedan por disfrutar y multiplicarlo por el salario mensual. También hay que tener en cuenta las dietas y otros extras habitualmente incluidos en la nómina que no hayan sido percibidos proporcionalmente a los días trabajados. Y, por último se deben añadir las pagas extras no proporcionadas hasta el momento en que el trabajador interrumpe la relación laboral (siempre que no las tuviese prorrateadas)
Aunque no es muy común, en algunas situaciones el finiquito podría resultar en un saldo a favor de la empresa en vez de del empleado. Esto ocurre cuando se ha recibido un adelanto de sueldo o se han disfrutado más días de vacaciones de los que se tenían acumulados.
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