
Romina es Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), pero en su tiempo libre se dedica a las manualidades. Aunque empezó haciendo scrapbooking -técnica artesanal que consiste en crear y decorar álbumes de recortes personalizados-, su hobby ha evolucionado hasta acabar restaurando muebles que encuentra en los centros de reciclaje municipales. “La primera vez que lo hice me dio vergüenza, pero ahora hasta me conocen los trabajadores del punto limpio de mi pueblo”, cuenta para Infobae España.
Romina no vende esos muebles, sino que se los queda en su casa o se los regala a sus padres, hermanos y sobrinos, aunque sabe que podría sacar mucho dinero por ellos: “Al final se hacen muebles únicos que no tiene nadie más. Conozco gente que los vende por 250 e incluso 500 euros, dependiendo de la pieza. ¡Por algo que han encontrado en la basura! Aunque también es bonito saber que ocuparon un lugar en otra casa, con otra familia, y que ahora te pertenece a ti”. Esta nueva moda se llama stooping y consiste en rescatar muebles de los contenedores de basura, restaurarlos y venderlos por internet. Se trata de una de las actividades más populares en el comercio de segunda mano en la actualidad, pero no la única.
La compraventa de productos reutilizados ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad de consumo masivo. El 94% de los españoles se plantea escoger productos reutilizados ante cualquier ocasión de compra. Así lo asegura el informe La Red del Cambio elaborado por Wallapop junto a 40db para conocer la percepción de los españoles respecto a los modelos de consumo consciente y la economía circular. La adopción de la segunda mano se evidencia tanto en la compra como en la venta de productos reutilizados. Actualmente, 8 de cada 10 españoles afirma revisar al menos una vez al año los productos que tiene en casa para venderlos.
Y es que, aunque el comercio de segunda mano siempre ha estado ligado a las clases sociales más pobres, en la actualidad no tiene nada que ver con el estatus económico al que se pertenece. “Tradicionalmente, tendíamos a identificar la compraventa de productos usados con las economías más vulnerables, como los hogares que tenían más dificultades para llegar a fin de mes. Y ahora nos encontramos con que no hay diferencias significativas entre el tipo de economía del hogar. Otra cosa es que el motivo sea el mismo, pero el entrar a comprar y vender en este mercado de productos reutilizados es algo que es transversal a todas las clases sociales”, explica la socióloga y CEO de 40db, Belén Barreiro.
Por ello, en los últimos años se ha observado una creciente popularidad de las tiendas de ropa de segunda mano, frecuentadas por numerosos influencers y ‘modernos’ -aquellos, generalmente de las grandes urbes, que visten con estilos únicos y creativos para diferenciarse del resto- en sus videos de YouTube en busca de ropa vintage. También tienen éxito las librerías en las que se priorizan las obras antiguas por delante de las nuevas ediciones. Incluso existen numerosos establecimientos de videojuegos, mangas o muebles que, además de vender sus productos nuevos, los ofrecen también reutilizados a un precio menor.
Según el responsable de sostenibilidad de Wallapop, Pol Fábrega, el éxito radica en la superación de los prejuicios: “En los últimos años, hemos conseguido eliminar las barreras y prejuicios asociados a la compraventa de productos reutilizados, hasta el punto de que se ha convertido en una opción generalizada entre la población en España, además de en una alternativa para vender los objetos de casa y darles una segunda vida, garantizando la perdurabilidad de oferta que hace posible un consumo más circular”.
Ya no es solo una cuestión de ahorro
En un contexto socioeconómico caracterizado por la inflación, el 94% de las personas considera el precio como un factor decisivo en todas sus decisiones de consumo. Sin embargo, en el mercado de artículos reutilizados, estas decisiones a menudo se ven influidas por otras motivaciones emocionales. Como especifica el estudio, el 47% de los consumidores opta por productos reutilizados con la intención de realizar un consumo más responsable, encontrar artículos originales o adquirir productos descatalogados y especiales que tienen una historia propia. En cuanto a la venta, el 56% se guía por razones de sostenibilidad, como evitar el acaparamiento, fomentar la reutilización o ayudar a otros.
En este sentido, lo primordial es fomentar la economía circular, un modelo de producción y consumo que se centra en reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes para prolongar su vida útil. Este enfoque minimiza la generación de residuos, reduce el consumo de materias primas, agua y energía, y disminuye el impacto ambiental. En contraste con la economía lineal de “producir, usar y desechar”, la economía circular fomenta una sociedad más sostenible, reduciendo la dependencia de recursos no renovables y minimizando los daños al medio ambiente.
Otro factor que ha contribuido a la popularidad de la venta de segunda mano es la originalidad de los productos antiguos (muchas veces renovados) y el hecho de que cada uno tiene su propia historia, como señaló Romina. Hoy es bastante común que la gente se gaste el dinero en “muebles de la abuela” con un toque de “chapa y pintura”, aunque eso suponga pagar un precio más alto; o con los discos de vinilo que hace 40 años la gente tiraba -por la llegada de los CDs- y que ahora los jóvenes se empeñan en recuperar a un precio mucho más alto que el que valieron en su momento. Y es que lo peculiar y exclusivo (aunque antes fuese lo más común) vende mucho.
Con miras a un futuro
El informe también busca anticipar las tendencias de consumo de productos reutilizados en el futuro próximo. De cara a 2030, se espera que el 92% de las personas reflexione más sobre si realmente necesita un producto antes de adquirirlo, y el 89% optará por vender aquellos artículos que ya no necesita para que otros puedan usarlos, en lugar de almacenarlos. Además, dentro de cinco años, se prevé que 9 de cada 10 personas compren al menos tantos productos reacondicionados como nuevos, e incluso más, y que solo un 8% de la población en España nunca haya adquirido este tipo de artículo.
Para Barreiro, este auge de la venta de segunda mano “coincide muy bien con los valores al alza en esta sociedad actual, que tienen que ver con que queremos vivir en una comunidad en la que nos desprendamos de lo que nos sobre. Queremos ir a lo auténtico, vivir ligeros, vivir con menos. Y yo creo que esa es una de las tendencias que en el estudio vemos que está detrás también del éxito de la compra y venta de productos reutilizados. Que encaja con una filosofía de vida que está creciendo”.
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