El secreto está en la sangre: las personas que viven más años comparten unos determinados biomarcadores

Algunos de los biomarcadores relacionados con la longevidad son el colesterol, el ácido úrico o la glucosa

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Muestras de sangre (Shutterstock)
Muestras de sangre (Shutterstock)

Desde el principio de la Humanidad, las personas hemos reflexionado, discutido y fantaseado sobre el tiempo, en concreto, nuestro propio tiempo. La longevidad humana es, probablemente, uno de los temas que más ha estudiado la ciencia y que más curiosidad suscita entre la población general. Un estudio reciente publicado en GeroScience revela que las personas que viven más de 90 años tienen biomarcadores comunes, como los niveles de colesterol o glucosa.

El estudio recogió a 44.000 suecos que fueron sometidos a evaluaciones de salud durante 35 años. Solo el 2,7% de ellos alcanzaron los 100 años, siendo el 85% mujeres. Se incluyeron doce biomarcadores sanguíneos asociados con el envejecimiento, como la anemia, la inflamación (con el ácido úrico), el metabolismo (el colesterol y la glucosa) o la función hepática y renal (la creatinina).

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La conclusión a la que llegó la investigación fue que las personas que llegaron a los 100 años tenían bajos niveles de glucosa, creatinina y ácido úrico a partir de los sesenta años. Por ejemplo, muy pocos centenarios tenían un nivel de glucosa superior a 6,5 mmol/L en una etapa anterior de su vida, o un nivel de creatinina superior a 125 µmol/L.

Dos mujeres ancianas caminando por un parque en Madrid (España)
Dos mujeres ancianas caminando por un parque en Madrid (España)

Por otro lado, las personas con niveles más bajos de cinco grupos de colesterol total y hierro tenían menos posibilidades de alcanzar los 100 años en comparación con aquellos con niveles más altos. Al mismo tiempo, las personas con niveles más altos de glucosa, creatinina, ácido úrico y marcadores de la función hepática también disminuyeron las posibilidades de convertirse en centenarios.

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En el caso del ácido úrico, la diferencia absoluta fue de 2,5 puntos porcentuales, lo que significa que las personas en el grupo con el nivel más bajo de ácido úrico tenían un 4% de posibilidades de cumplir 100 años, mientras que en el grupo con los niveles más altos de ácido úrico solo el 1,5% llegó a los 100 años.

¿Cómo podemos llegar a vivir 100 años?

En sí mismo, el estudio no permite sacar conclusiones sobre qué factores del estilo de vida o genes son responsables de los valores de los biomarcadores. Sin embargo, lo cierto es que podemos aumentar nuestra esperanza de vida mediante la adopción de hábitos de vida saludables y la implementación de estrategias para promover el bienestar físico, mental y emocional.

  • Dieta saludable: Consumir una dieta equilibrada y rica en frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables puede ayudar a prevenir enfermedades crónicas, controlar el peso y promover la salud en general.
  • Actividad física regular: Mantenerse activo físicamente es fundamental para aumentar la esperanza de vida. La actividad física regular ayuda a mantener un peso saludable, fortalecer el corazón y los músculos, mejorar la salud mental y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes, la enfermedad cardíaca y el cáncer.
  • Control del estrés: El estrés crónico puede tener efectos negativos en la salud y acortar la esperanza de vida. Aprender técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga, la respiración profunda y la práctica de la atención plena, puede ayudar a reducir el estrés y promover el bienestar emocional.
  • Buena calidad del sueño: Dormir lo suficiente y tener una buena calidad de sueño es crucial para la salud y el bienestar, pues la falta de sueño puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y otros problemas de salud.
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  • Evitar el tabaco y el alcohol en exceso: El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol están asociados con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias y trastornos del hígado.
  • Mantener relaciones sociales: Mantener conexiones sociales sólidas y mantener relaciones significativas con amigos, familiares y la comunidad puede tener un impacto positivo en la salud y aumentar la esperanza de vida.
  • Mantenerse mentalmente activo: Estimular el cerebro con actividades mentales desafiantes, como resolver rompecabezas, aprender nuevas habilidades, leer, escribir o participar en actividades educativas, puede ayudar a mantener la función cognitiva y prevenir el deterioro mental relacionado con la edad.